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Turismo

Cómo vencer el miedo a viajar solo

Andrea Ventura
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10 de junio de 2019  • 00:31

"Tengo miedo a que me pase algo". "Me asusta sentirme solo". " Tengo pánico a perderme". "¿Y si me enfermo allá?". "Por ser mujer me siento más vulnerable".

Estos son algunos de los temores a los que se enfrentan tanto mujeres como hombres que no se animan a viajar solos, a dejar atrás prejuicios e inseguridades para llegar a destino.

Por diferentes motivos, familiares y amigos no pueden acompañarlos. O simplemente no tienen con quien hacer ese itinerario que planean hace años. Y se quedan paralizados, en su zona de confort, sin poder dar ese primer paso y empezar a organizar el viaje.

"Tener miedo a viajar solo es un trastorno de ansiedad habitual. Son pacientes a los que les cuesta manejarse solos sin la seguridad de una compañía. Tienen mil temores: a perderse, a ser robado, a enfermarse y, sobre todo, a la soledad. Los trastornos de ansiedad inmovilizan mucho al ser humano", explica Gabriela Martínez Castro, licenciada en Psicología y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta). En su trabajo habitual de consulta, el temor a viajar solo es una cuestión recurrente, mucho más de lo que se pueda pensar.

El 70 por ciento de las personas con trastornos de ansiedad tiene miedo a viajar. Argentina se encuentra en los primeros puestos en el mundo de los países con habitantes más ansiosos.

Además de los problemas que podrían surgir en aeropuertos, viajes, hoteles y los posibles inconvenientes de salud, el temor a la soledad siempre es un tema central para no querer emprender el viaje en solitario: "Las personas que tienen tendencia a deprimirse suponen que si no están solos no se van a deprimir y evitan el viaje en soledad. Eso es un error porque la gente cuando viaja sola tiende a reencontrarse con sigo misma y se lleva generalmente muchas sorpresas agradables. Es verdad que se puede angustiar, pero es una angustia pasajera, porque el estar expuesto a otra cultura, idioma, aromas, hace que todo sea muy emocionante y los vacíos se llenan con estas nuevas sensaciones".

Tener miedo a viajar solo es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes
Tener miedo a viajar solo es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes Fuente: Archivo - Crédito: Getty

Otras veces los condicionamientos vienen de afuera: "Viajar solo no está bien visto socialmente, es algo cultural y también de género. Un prejuicio social instalado que hay que derribar. En Argentina recién nos estamos despertando a estos temas. Los europeos y norteamericanos nos llevan la delantera", agrega.

De todas maneras, las estadísticas son alentadoras: según un estudio del Harvard Business Review el número de mujeres que viajan solas aumentó más de 230% en la última década y de acuerdo con el informe de World Travel Market, ocho de cada diez mujeres latinoamericanas está dispuesta a viajar sola.

Aunque podría suponerse que el miedo a viajar afecta más a las mujeres, Martínez Castro apunta que es todo lo contrario: "Los que tienen más temor en general son los varones. Le tienen miedo a no poder resolver cosas cotidianas, de comida, de alojamiento, cosas más pequeñas, a la desprotección, a la soledad, se ahogan en un vaso de agua. Son menos arriesgados y más dependientes, les cuesta mucho más pedir ayuda que a las mujeres".

Las mujeres temen a los abusos, a la agresión, pero son psicológicamente más fuertes, más independientes y logran superar más fácilmente los miedos y organizar un primer viaje.

Las ventajas de la soledad

Entre las ventajas de viajar solo, Martínez Castro enumera que se diagrama el viaje a la medida de los gustos personales y no hay que consensuar con nadie en nada: como destinos, paseos, horarios; se es más libre

El hecho de viajar solo también es una oportunidad social muy grande que no se aprecia cuando se viaja con compañía, y se desarrollan habilidades sociales. En general la gente que está viajando sola se relaciona más fácilmente con otros en la misma situación y se hacen amigos circunstanciales, tanto durante una espera en un aeropuerto como en una excursión. Se comparte ese momento, con la compañía de otro, sin compromiso a nada más.

Poder realizar el viaje solo representa un crecimiento personal grande. Se vuelve con más autoconfianza, se aprende a manejar la soledad y se logra ser más seguro de uno mismo.

Para evitar que los peores miedos se hagan realidad hay que ser precavidos y planificar hasta el mínimo detalle. Hay varias claves a seguir, como saber de antemano lo más que podamos del destino al que se viaja, reservar hotel, traslados, excursiones, interiorizarse sobre las costumbres del destinos, de las zonas más peligrosas de al ciudad y no dejar nada librado al azar. Leer guías, notas periodísticas, participar de foros, sacarse todas las dudas posibles. Incluso es absolutamente valedero sumarse a un viaje organizado por una agencia, donde incluso hay un guía y se hacen las actividades en grupo, aunque en la habitación se este solo y haya momentos libres.

Ir siempre con un seguro médico y con los medicamentos necesarios, por cualquier inconveniente.

También recordar que los temores siempre son mayores por adelantado, antes de viajar y luego lentamente, se disipan.

El destino a elegir debería ser uno que nos interese mucho. Quizás, en un primer viaje uno más cercano y dedicarle una semana, no mucho más. Tampoco habría que elegir en los primeros viajes solos destinos de playa, porque no hay tanto para hacer y se convive con uno mismo mucho tiempo. Lo mejor, las grandes ciudad, con actividades a toda hora que nos mantengan permanentemente ocupados.

El resultado de los que logran el viaje es positivo: "Al 90 por ciento de las personas que no se animaban y hacen un viaje solitario les va muy bien, gente que al principio de la terapia ni se les pasaba siquiera por la cabeza la idea y que de apoco la fueron madurando y lo lograron".

Este fue el caso de Daniela F., que sintió pánico cuando le ofrecieron en su trabajo hacer una residencia de un mes en España. Era una oportunidad única, y enseguida aceptó, pero los meses previos al viaje estuvo realmente muy mal, muy angustiada: "Nunca había viajado sola y tenía miedo a todo, a estar alejada de mi familia, a que me pase algo catastrófico, a no poder resolver las cosas, a estar sola, fue un tema que traté mucho en terapia, porque ya había tenido trastornos de ansiedad", recuerda.

Entonces, con 27 años, ya vivía sola y tenía una vida completamente independiente, pero estar lejos tanto tiempo y sola la angustiaba. Estaba convencida que allá no iba a poder desenvolverse.

A dos a años de ese viaje iniciático a Barcelona hoy está convencida que tomó la decisión correcta y que lo volvería a hacer: "La experiencia fue muy positiva, el cambio de hábitos, de costumbre, exponerme a la soledad, todo fue enriquecedor. Los miedos se me fueron yendo allá, de a poco. El trabajo diario me fue sacando las preocupaciones. Me di cuenta que no estaba sola en medio del desierto, que siempre podía contar con alguien ante una necesidad".

Después de esa experiencia no volvió a viajar sola, pero lo volvería a hacer: "Por ahí no elegiría Tailandia, seguramente un país más cercano o una ciudad de Europa, donde me sienta cómoda".

Casos como el de Daniela se multiplican. Verónica Boned Devesa escribe en su blog Sin mapa: "La primera vez que viajé sola tenía tantos miedos como ganas de recorrer el mundo. Mis mayores miedos eran a perderme -porque soy la más desorientada del planeta-, a quedarme sin dinero, a no saber cómo moverme -en ciudades o entre ciudades y países-, a que me robaran e incluso al acoso por parte de hombres. Para hacerle frente a estos miedos primero decidí dejar de escuchar a todas aquellas personas que nunca habían viajado y sin embargo me decían que era peligroso, luego me aseguré de que mi billete de regreso "a casa" ofreciera la posibilidad de cambio, así podría adelantar la vuelta en caso de no disfrutar mi viaje. Finalmente le hice caso al gran consejo de mi madre: No dejes que el miedo te paralice, mejor úsalo para mantenerte alerta durante el viaje."

De sus viajes por el mundo en solitario da algunos consejos sencillos para mujeres solas, como tratar de imitar en la forma de vestir a las locales, para no parecer tan turista. Tratar de llegar a los destinos siempre de día y preferentemente por la mañana, aunque cueste un poco más caro. Llevar escaneados documento y pasaporte, por si se pierde. Usar una alianza de boda falsa, para disuadir a hombres pesados. Nunca falla.

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