Cracovia: una larga historia de cultura
La ciudad polaca es modelo de complejo arquitectónico mundial
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CRACOVIA.- Visitar Cracovia es tomar contacto con lo más profundo de la historia de Polonia: el espléndido castillo real de Wawel, en lo alto de una colina enclavada en la ciudad, sobre el río Vístula; la vieja plaza del mercado, una de las más grandes de la Europa medieval, con lados de 200 metros; multitud de iglesias antiguas y de casas de piedra con portadas renacentistas y barrocas.
A diferencia de Varsovia, arrasada por los alemanes y destruida en gran parte durante la Segunda Guerra Mundial, Cracovia no sufrió las alternativas del último gran conflicto armado y ofrece al visitante múltiples recuerdos de otras épocas. Mientras expone una muestra a la vez bulliciosa y serena de la vida actual, con sus calles céntricas pobladas de comercios, turistas y estudiantes universitarios.
Bien catalogada
En 1978 Cracovia fue incluida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en una lista de los doce complejos arquitectónicos más importantes del mundo. Ese mismo año, la ciudad festejó otro reconocimiento internacional: su arzobispo, Karol Wojtyla, fue elegido papa con el nombre de Juan Pablo II.
En momentos en que Polonia, con sus 38 millones de habitantes y su nuevo empuje económico, se apresta a ingresar en la Unión Europea, esta ciudad, a dos horas y media en tren de Varsovia, sobresale como un centro artístico y cultural, abierto a la mirada inquieta de los visitantes.
Con 750.000 habitantes y un casco antiguo de casas no muy altas -de tres o cuatro pisos-, Cracovia conserva dimensiones humanas y su centro se presta para buenas caminatas.
En el centro de la plaza del mercado se levanta un edificio de muchas arcadas, en cuyo interior pueden conseguirse artesanías en madera, bordados, juegos de ajedrez, adornos de piedra.
El edificio original, un amplio mercado cubierto de 100 metros de largo, de ladrillos fue levantado por el rey Casimiro el Grande en 1358. En 1558 lo modificó Giovanni Mosca, llamado el Paduano, un arquitecto que trabajaba en Cracovia. Las últimas remodelaciones fueron de 1879, cuando el arquitecto Tomasz Prylinski le agregó arcadas neogóticas sostenidas por columnas.
Buscando en su interior pueden encontrarse algunos regalos a buen precio, aunque el promedio de lo que se vende es más bien caro.
Hacer los cálculos no resulta demasiado difícil teniendo en cuenta el cambio argentino actual: el dólar se cambia a unos 4 zlotys, la moneda polaca, no muy distinto de la cotización en dólares que alcanza hoy el peso argentino.
En un borde de la gigantesca plaza seca, casi sin árboles, se alza la iglesia gótica de Santa María, imponente construcción de ladrillo dedicada a la Asunción de la Virgen.
Hacia lo alto
Sus dos torres, de fines del siglo XV, tienen diferente altura.A la más alta se le colocó en 1666 una corona de oro, como símbolo de la Virgen, Patrona de Polonia, que reluce con el sol.
Desde la Edad Media, la torre más alta servía como atalaya para proteger la ciudad.
Hoy, cada hora, un trompetista toca una señal militar hacia cada uno de los cuatro puntos cardinales, y los paseantes miran hacia arriba esperando esa señal. El templo, donde resalta un retablo policromado de dimensiones monumentales del siglo XV, suele estar lleno de gente.
Caminando unas cuadras desde la plaza principal se puede subir a la colina de Wawel, donde está el viejo palacio real, las murallas y la iglesia catedral, con capillas añadidas a través de los siglos.
Allí reposan los restos de muchos reyes de Polonia y también de figuras emblemáticas.
Rincones con cierta familiaridad
- Caminar por las pintorescas calles abre la pista a gratos encuentros de rincones inesperados y abre el apetito para reparar fuerzas en algunos de sus restaurantes, decorados con muebles, cuadros y fotografías que les dan un aire familiar.
- Una curiosidad: en el menú, junto a platos típicos, no debe extrañar encontrarse con la oferta de vinos chilenos.
- La catedral ha sido durante casi un milenio centro de peregrinación al sepulcro de San Estanislao, obispo de Cracovia, canonizado en 1253, y tuvo siempre el valor de un símbolo de una Polonia unida, incluso cuando ésta perdió su independencia. Entre los siglos XIV y XVII allí se coronaban y sepultaban los reyes.
- Quien esté dispuesto a subir muchos escalones dentro de una torre del templo por una segura escalera de madera, podrá llegar a tocar la enorme campana de Segismundo, de 1520, la más grande de Polonia. Pesa once toneladas, tiene un diámetro de 2,60 metros y un badajo que pesa 350 kilos. Se hace sonar en las grandes fiestas religiosas y nacionales. Desde la torre hay una buena vista de la ciudad.


