Destino de terror en el norte escocés
Muy lejos de Transilvania, el castillo de Drácula, que inspiró a Bram Stoker, pronto será transformado en hotel
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Es sabido que la historia de Drácula se inspiró en un verdadero conde rumano, Vlad Tepes, llamado también Vlad el Empalador, por su cruel costumbre de torturar y matar a los enemigos. Era hijo de Vlad Dracul y vivió de 1428 a 1476 en Valaquia, hoy una región rumana que fue en otros tiempos el último principado cristiano frente a las extensas estepas donde vivían hordas de caballeros turcomanos y mongoles.
Dracul en rumano quiere decir diablo y sin duda el nombre caracterizó la crueldad del padre de Vlad el Empalador. Draculea, por su parte, quiere decir hijo de Dracul.
Sin embargo, es menos conocido que el castillo que inspiró al novelista irlandés Bram Stoker (1847-1912), para servir de ambiente a la novela. Se encuentra en el extremo norte de Escocia, muy lejos de la oscura Transilvania del Medievo. Y los fanáticos del famoso conde se alegrarán de saber que el castillo actualmente está renaciendo para vivir una segunda vida.
Felizmente su destino será menos lúgubre que el del personaje: el objetivo es que Slains Castle sirva sobre todo para desarrollar turísticamente una región aislada del norte escocés, cuyos únicos encantos eran hasta ahora los acantilados bañados por un mar furioso y relieves desprovistos de vegetación.
El castillo de la pesadilla
Cuando se conocen las ruinas del castillo de Slains no hace falta una imaginación tan prolífica como la de Bram Stoker para fantasear con algún episodio terrorífico ocurrido entre sus paredes. La fachada austera, el paisaje severo y los rugidos del viento entre las paredes desnudas sirven de por sí como marco para cualquier cuento de terror.
Pese a esas credenciales que parecen tan poco gratas, pronto se podrá hasta dormir en las habitaciones del castillo. Un grupo de inversores de la región está restaurando las ruinas para transformar el edificio, abandonado desde principios del siglo XX, en un hotel de lujo que tendrá 35 apartamentos de una o dos habitaciones.
Las viejas paredes del siglo XVI volverán a tener vida como en el siglo XIX, cuando el castillo se convirtió en polo de atracción para personalidades de la época -entre ellas, Bram Stoker-, que iban a darse el gusto de pegarse un buen susto en el fúnebre castillo, con sus supuestos fantasmas y pasajes subterráneos secretos.
La novela de Drácula fue incluso escrita en parte en la vecina localidad de Cruden Bay, un pueblito costero del Aberdeenshire (la región de Aberdeen, el puerto industrial del norte escocés). El escritor tenía un cottage en el caserío y además de Drácula escribió otros cuentos de terror inspirados en las leyendas sobrenaturales que circulan en la zona.
Como para confundir un poco más las cosas, hay que tener en cuenta que hay dos castillos de Slains en la región. Está el antiguo castillo, una fortaleza del siglo XIII, que fue destruido por el rey James VI. Y está el moderno castillo, el que inspiró a Bram Stoker, levantado en el siglo XVII como residencia de los condes de Errol. El último de ellos, arruinado, en 1916 debió vender el castillo, que desde entonces quedó deshabitado y estropeándose. El mal tiempo recurrente en la zona hizo su trabajo y en pocos años se derrumbaron techos y aberturas, para dejar sólo las ruinas de granito (que se podían visitar hasta el inicio de las obras de recuperación).
Los turistas que se alojen en sus habitaciones no necesitarán llevar ajo y crucifijos en sus valijas para espantar a supuestos vampiros. Pero, sin duda, en las noches de tormenta, con el viento asediando los ventanales y la niebla rodeando las almenas, algunos se acordarán de la pesadilla que tuvo Bram Stoker una noche, en estas mismas habitaciones, pesadilla que estuvo en el origen de su inspiración para Drácula.
Un vívido relato del sueño se menciona en sus cuadernos de apuntes (hoy conservados en un museo de Filadelfia), y sin duda será contado a los viajeros cuando lleguen al castillo, restaurado tal como era en sus tiempos originales gracias a la consulta de los documentos conservados en los archivos escoceses.
Vampiros y crucificos en Rumania
Se construirá un parque temático
El vampiro más famoso del cine y la literatura es profeta en su tierra. El castillo de Bran, una fortaleza del período feudal cerca de la localidad rumana de Brasov, en Transilvania, está rodeado por la leyenda de Drácula, aunque en realidad Vlad Tepes nunca vivió allí.
Es que la maciza silueta del castillo no puede más que hacer pensar en mazmorras, telarañas y vampiros, un atractivo algo macabro que ahora tiene innegables ribetes turísticos.
La fortaleza fue construida para un grupo de caballeros teutones en el siglo XIII, con objeto de defender el importante Paso de Bran, uno de los principales lazos comerciales entre Transilvania y el resto de Rumania en la Edad Media. La agitada historia rumana hizo pasar el castillo de mano en mano, hasta que en 1920 fue donado a la familia real, que lo convirtió en su residencia de verano hasta 1947.
Desde mediados de los años 50 es un museo donde los turistas buscan en cada rincón la sombra de Drácula? Con el tiempo, los rumanos se resignaron a que la figura del vampiro sea un imán irresistible para los turistas, y ahora bautizan con su nombre, o ambientan a su estilo, numerosos restaurantes, clubes nocturnos y bares temáticos donde campean murciélagos de goma, capas negras, crucifijos y (por las dudas) también ristras de ajo.
Moda del horror
La moda también pareció convencer al gobierno rumano, que después de muchas idas y venidas aprobó a fines del año último el proyecto para construir un parque temático sobre Drácula. Según las últimas noticias, la ubicación será en Snagov, localidad sobre un lago turístico cerca de Bucarest, ya que la propuesta inicial de construir el parque en Transilvania produjo numerosas protestas entre los defensores del ambiente y hasta en la Unesco, que incluyó al sitio en su listado de patrimonios históricos de la humanidad. Según los trascendidos, el parque tendrá varios juegos de horror, un castillo gótico con efectos especiales, laberintos y por supuesto? un vampiresco hotel para pasar noches de terror.
Datos útiles
Cómo llegar
Hasta Aberdeen, por vuelos internos británicos o tren desde Londres, directo o vía Glasgow o Edimburgo. Se accede a Slains por un camino de paseo desde el pueblito de Cruden Bay. Hay un estacionamiento al borde de la ruta A975 que bordea la costa al norte de Aberdeen, en las cercanías del castillo.
Alojamiento
La localidad de Cruden Bay tiene algunos hoteles, pero la oferta es mucho más variada en Aberdeen.
Muy cerca...
El puerto de Port Errol, las antiguas casas de Oldmeldrun, el simpático pueblo costero de Collieston.



