Días de campo
Cerca de Chascomús, La Mamaia abre las tranqueras para descansar
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Nueve años hace que la estancia La Mamaia, cercana a Chascomús, abrió sus puertas al turismo. Perteneciente a una familia tradicional desde hace más de 100 años, el establecimiento se subdividió con el correr de los años. En la actualidad, se utiliza para recibir huéspedes sólo una de las casas, antiguo puesto reciclado por el arquitecto Emilio Maurette, especializado en cascos de época, responsable del reciclado de la estancia La Viznaga, entre otros.
Desde la tranquera verde, el camino de acceso serpentea por un bosque de ejemplares centenarios: álamos plateados, plátanos, pecanes, pinos... Pueden verse a la vera del camino la casita monturero y otra más destinada a oficina. Un poco más adelante, despunta la casona pintada de amarillo colonial con techos verdes de chapa, con amplias galerías donde descansan sillas que invitan a descansar.
En el interior se conservan algunos pisos, las antiguas aberturas con rejas, una pared de adobe y algunos techos originales. El resto fue muy bien reciclado, conservando los trazos originales, pero sin perder de vista el confort: hay aire acondicionado y calefacción central.
Como en casa
Para alojarse se ofrecen cuatro dormitorios en una típica casa de familia, con muy buen gusto y cuidado de los detalles, como toallas perfumadas, limpieza, comida rica. No es un hotel, es una casa de familia, pero la atención es formidable y a cargo de los dueños de casa y de Ofelia Pérez, encargada de la cocina. Alrededor de 1000 ha comprenden el establecimiento dedicado principalmente a la ganadería, campo de cría de terneros Aberdeen Angus, con algo de cultivo.
A 80 metros de la casa asoma la pileta, de 18 metros de extensión y con más de 2 m de profundidad, lo suficientemente cercana para no tener que caminar demasiado. La cocina es tradicional: peceto a la cacerola, pastas caseras, postre de manzana, mousse de chocolate, todo muy bien servido en el comedor familiar. En el horno de barro, construido sobre una rueda para girarlo según el sentido del viento, se realizan especialidades como carré de cerdo, chivito, pollo, entre otras. A la hora del té siempre hay alguna torta. El asado, todos los domingos al mediodía, consta de chorizo, morcilla, a veces lomo, siempre costilla.
Los diez caballos para cabalgar y la volanta pueden utilizarse el tiempo que desee el huésped, siempre con alguien de la estancia. Los chicos se divierten con el ping pong, el metegol, las cañas con línea, anzuelo y carnada para ir a pescar al arroyo Portella, que atraviesa el campo.
Finalmente, frente a la estancia se encuentra la laguna Vitel. Allí, los turistas amantes de la pesca tienen su lugar: hay disponibles botes con o sin motor y se puede pescar todo el día. Otra posibilidad es jugar al golf en el country Chascomús, a 22 km de La Mamaia.
Datos útiles
Cómo llegar
Tomar la Autopista Buenos Aires-La Plata y luego la Autovía 2 hasta el desvío a Chascomús. Doblar a la derecha por la ruta 20, 16,5 km hasta la entrada del campo, a la izquierda. Está a 130 km de Buenos Aires. También se puede llegar en combi, ómnibus o tren.
Alojamiento
Cuenta con 4 dormitorios que cuestan desde $ 150 por persona, con las 4 comidas incluidas con bebidas (también el vino) y la posibilidad de andar a caballo o en volanta. Capacidad de alojamiento: 8 personas. Día de campo con recepción, almuerzo y té, $ 85 por persona. Reservas por el (02241) 424023/ 4811-5300 o el 15 54987889, milagroscampomar@arnet.com.ar.

