El delicado encanto de hospedarse en Paradores
Esta red hotelera de España promete dormir a cuerpo de rey
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MADRID.- Parar, detenerse a disfrutar de una buena estancia y la mejor gastronomía, España sí que sabe de eso. Dentro de parques y reservas naturales, en la costa, en ciudades Patrimonio de la Humanidad o simplemente al pie del camino, los Paradores de Turismo ya son una marca registrada en la variada geografía española.
Su historia comenzó en 1928, cuando el marqués de la Vega Inclán, comisario de turismo del rey Alfonso XIII, eligió personalmente un lugar para la construcción de un albergue, un parador que facilitara el conocimiento de las maravillas naturales. Fue en la Sierra de Gredos y tuvo 30 habitaciones.
Hoy la red de Paradores, que depende del Estado español, cuenta con más de cinco mil habitaciones y rivaliza con los hoteles de lujo, aunque según de qué establecimiento se trate, puede tener entre tres y cinco estrellas.
La mayoría de las veces su encanto reside en la arquitectura de los edificios, que suelen ser castillos medievales y palacios señoriales reciclados con estilo y a todo confort. "Yo trato de hospedarme en ellos al menos una vez cuando voy a España; los elijo porque me siento en un castillo, sólo me falta la corona", cuenta Margarita Liceaga, una viajera asidua a la península ibérica.
Pero las hay incluso más fanáticas, como Silvia Feld, que recorrió Andalucía sólo durmiendo en Paradores: "Me encanta conocer un país desde su historia, y qué mejor que dormir en un castillo reciclado que, además tiene vistas estratégicas sobre valles o colinas, y no es caro", acota, y confiesa que cuando las cosas mejoren, su sueño es viajar de la misma forma al Norte.
Los usuarios destacan, también, la relación calidad-precio, que es muy conveniente por la posibilidad de tener un buen servicio en edificios singulares y al mejor costo. Hasta hoy se cuentan 86 paradores, pero la gran demanda obligó a que la cadena extendiera sus fronteras, y ya hay inversiones millonarias para que en 2004 se sumen nueve más.
Inversiones millonarias
Además, durante el año último se invirtieron 74,5 millones de euros para darles a los paradores que ya existen una nueva imagen. Según las estadísticas de la cadena, el 50% de los paradores hoy está remodelado, y se calcula que el año próximo esa cifra alcanzará el 90 por ciento.
Dicen que para muestra basta un botón. Pongamos el ejemplo del Parador de Cáceres, en Extremadura.
Los que lleguen caminando sentirán el eco de siglos pasados a medida que se adentren en el casco antiguo de la ciudad. Si es de día, las cigüeñas darán la bienvenida, y si es de noche, las luces tenues volverán todo mucho más misterioso.
Este parador está en el Palacio de Torreorgaz, una construcción del siglo XIV erigida sobre cimientos árabes. Igual que muchas residencias de Cáceres tiene una torre esbelta y dos plantas. La piedra extremeña pinta sus muros de un amarillo tan gastado que nadie podría imaginar el confort y el buen gusto en la decoración interior.
El mobiliario sencillo, pero de estilo logra que los huéspedes se remonten a otro siglo. El patio interior, con claraboya y arcos apuntados, invita a un descanso atemperado por el sonido del agua que no deja de caer desde la fuente. Otro ingrediente que vale la pena destacar de los paradores es su gastronomía. Los que no los tengan en sus planes para alojarse pueden sentarse a la mesa, que en general rescata los platos típicos de cada región, y los presenta con distinción.
En el comedor del parador de Plasencia, también en Extremadura, los azulejos tiñen el espacio de un azul que sólo se interrumpe con el colorado fuerte que usan las camareras, imitando vestidos de época. El menú viene enrollado como un diploma. Y el contenido, aunque no sea un título, merecería un marco. Escalopines de avestruz con salsa agridulce, lomito de jabalí asado con licor de manzana y el auténtico zorongollo extremeño, una ensalada de pimientos rojos asados con tasajo de ciervo. ¿Seguimos?
Sí, falta el postre: técula mécula, un bocado de almendra, yema y miel. ¡Ah!, y el café, fuerte y corto. Para hacerle olé a la siesta y seguir recorriendo los rincones medievales de la ciudad.
Datos útiles
Tarifas
Los paradores cuestan entre U$S 70 y 170 una habitación doble. La última cifra corresponde a las opciones más lujosas. Los establecimientos no cuentan con demasiadas habitaciones; por eso, durante la temporada alta conviene reservar con anticipación por el 34-915166666 o por e-mail: info@paradores.es Un almuerzo en el comedor de cualquier Parador cuesta alrededor de U$S 30.
En Internet
La página Web tiene información no sólo sobre las tarifas de cada Parador, también rescata ofertas de último momento, direcciones y teléfonos útiles.



