El jet set elige Cala Di Volpe
El hotel fue pensado como un antiguo caserío mediterráneo, pero al mismo tiempo como una obra de arte por el arquitecto francés Jaques Crou‘lle
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Había una vez un príncipe enamorado del mar. Karim Aga Kan soñaba encontrar con su barco la tierra de sus sueños. Fue ese lugar en el que el agua le pareció una esmeralda donde eligió construir un hotel al que sólo pudieran acceder sus amigos y los personajes que uno suele encontrar en las revistas del corazón.
No había más que un espacio incontaminado, una playa de arena blanca cubierta por la espuma del mar y unos pocos árboles inclinados por efecto del viento. Así nació Costa Esmeralda y el hotel Cala Di Volpe (bahía del zorro, según se traduce) es la primera joya que le regaló a Cerdeña su creador.
El hotel fue pensado como un antiguo caserío mediterráneo, pero al mismo tiempo como una obra de arte por el arquitecto francés Jaques Crou‘lle, que tuvo a su cargo la obra.
Los 38 cuartos originales crecieron a 123 y fue el hijo de Jaques, Savin, el encargado del reciclado total del hotel cuando se hizo cargo del mismo la cadena hotelera internacional Starwood, que tiene además los hoteles Cervo, Pitrizza y Romazzino.
La suite presidencial del hotel es una invitación al asombro. Tiene tres habitaciones, dos salones, varios baños y equipos de música y TV Bang & Olufsen con DVD en todos los ambientes. El baño principal está totalmente tapizado con azulejos dispuestos al estilo Arlequino y tiene, como todos las habitaciones del hotel, amenities de Bulgari.
En la terraza, además de un gimnasio, el afortunado huésped que pueda pagar los 15.000 dólares diarios que vale esta suite, cuenta con una piscina con vista al mar y al Pevero Golf.



