El wakeboard dibuja estelas en el río
Requiere práctica, resistencia y soportar, a veces, algunos golpes
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Pocos pueden cuestionar hoy que el wakeboard se ha adueñado del río y que año tras año son más los adeptos a esta disciplina que combina en igual dosis la adrenalina con la diversión.
Una opción para iniciarse en este deporte es la Wake School, de Gabriela Díaz, que se encuentra sobre el río San Antonio, a 50 minutos de navegación de la estación fluvial.
Gabriela Díaz fue campeona sudamericana por 3 años y nacional por 4 años consecutivos, además de subcampeona mundial de este deporte derivado del surf y del esquí.
El wakeboard nació en California, a partir de la dificultad que los surfistas encontraban cuando no había olas en el mar. Se trata de componer figuras entre el agua y el aire.
A la conquista del viento
Así lo demuestra Gabriela, que viene como una ráfaga gracias a que su marido, Gustavo Tate, director de operaciones de la escuela, lleva la lancha a más de 45 kilómetros por hora.
Esta familia de wakeboardistas tiene un alumno muy especial: el pequeño retoño de los dos, rubio como el azúcar, que con algo más de 2 años ya se anima a la tabla y vive descalzo la mayor parte del día.
En la Wake School reciben a los visitantes y ofrecen varias modalidades de clases teórico-prácticas, que incluyen el entrenamiento, el equipo y la lancha. Entre fines de este mes y mediados de enero se realizará la apertura del campeonato de la sexta temporada de la escuela.



