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Desde la capital, unas tres horas alcanzan para llegar a Tinogasta. Allí comienzan los hitos de la Ruta del Adobe, declarada patrimonio histórico y cultural de la provincia en 2011. En El Puesto visiten el bello Oratorio de los Orquera, con imágenes que las hermanas Asiara trajeron en 1715 de Chuquisaca, Bolivia.
Muy cerca, la vieja iglesia de Andacollo en La Falda y un poco más allá, la de Anillaco, con su adorable altar de barro que data de 1712 y es la más antigua de Catamarca.
Unos 7 km antes de Tinogasta, la finca La Sala es otra parada de esta histórica ruta. Tiene bodega, restaurante y acaba de empezar a recibir a dormir en tres flamantes habitaciones.
En Fiambalá hay que ir a las termas y estirarse hasta las dunas de Tatón, lo más parecido al Sahara que la Argentina supo conseguir. Hacia el oeste, la RN 60 continúa hasta el Paso San Francisco en un recorrido que es conocido como Los Seismiles, pues aquí van asomándose las cumbres de varios volcanes de seis mil metros.
De regreso en Fiambalá es momento de decisión: o bien contratar un guía y una 4x4 para aventurarse por la RP 34 (más conocida como la ruta de Las Papas), que sale al Campo de Piedra Pómez y El Peñón, o desandar el camino hasta que la RN 60 se cruza con la RN 40 y trepar hasta Belén. Desde allí son 240 km hasta El Peñón. Las excursiones al Volcán Galán y Campo de Piedra Pómez también se realizan sólo con guía y en 4x4. Son lo más.
Sin puentes
Tengan en cuenta que el asfalto llega hasta Villa Vil y a partir de allí hay unos tres o cuatro ríos para vadear. En verano, las lluvias pueden cortar el camino.
Nota publicada en marzo de 2016.

