Guau: llega la hotelería boutique... para perros

En Pilar, un nuevo predio de dos hectáreas aloja mascotas durante las vacaciones y los mima con juegos y hasta spa canino, entre otros lujos
En Pilar, un nuevo predio de dos hectáreas aloja mascotas durante las vacaciones y los mima con juegos y hasta spa canino, entre otros lujos
José Totah
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25 de noviembre de 2018  

Es descaradamente cierto aquello de que donde existe una necesidad hay algo para vender. El dato concreto es que ocho de cada diez argentinos no sabe con quién dejar a su mascota cuando se va de viaje; por eso colapsan guarderías y campitos con canil, que cobran entre 200 y 500 pesos la noche por alojar a nuestras queridas bestias.

Hasta ahí la necesidad y la respuesta formal del mercado. Pero siempre se puede ir un poco más lejos. Así lo entendió la empresa de alojamientos temporarios Booking: a las 28 millones de unidades que maneja en casi 230 países, acaba de incorporar el primer hotel-spa para perros del mundo que se puede reservar a través de su plataforma.

El hotel se llama PetVille y está ubicado en Pilar, provincia de Buenos Aires. Son dos hectáreas de diversión asegurada para los más bajitos -diría Xuxa, aunque estos tienen mucho más pelo-, porque hay horarios de juego, siestas reparadoras y spa canino.

"Personas no hospedamos, preferimos perros", aclara Mónica Huber, una de las dueñas del lugar, en la presentación oficial de Petville, realizada hace unos días. Al evento asistieron directivos de Booking, que dieron a conocer los resultados de una encuesta sobre cuánto nos preocupa dejar a nuestros animales en casa cuando partimos de viaje.

Vagancia organizada

PetVille cuenta con 12 bungalós, más de 30 "dormis" y piscina
PetVille cuenta con 12 bungalós, más de 30 "dormis" y piscina

El resort funciona en un predio casi con más seguridad que el penal de Sierra Chica. Hay alambrados olímpicos anclados en cemento hasta cincuenta centímetros bajo tierra, para evitar que los pichichos caven un boquete y consigan su libertad. Las rejas tienen una comba hacia arriba, para que los perros no puedan trepar. De hecho, es famoso el caso de un bóxer alpinista en PetVille que casi logra fugarse por las alturas. También funciona un sistema de 32 cámaras de seguridad y todas las rejas tienen doble traba para evitar cualquier Escape a la victoria al estilo Pelé/Ardiles/Stallone.

Pero la seguridad no es el eje de la propuesta. Lo que se practica en estas tierras es hedonismo puro. El recorrido es así: los pichichos llegan al predio a la mañana en un transfer, son revisados por un médico y se les hace una adaptación al lugar y a las personas, cuenta la veterinaria Verónica Petrungaro, directora del complejo. Luego se incorporan al resto de la manada (hay un staff canino estable de 20 animales) cuando se comprueba que son sociables con sus pares. Cumplidos los requisitos, comienza una rutina de juego, vagancia organizada y dolce far niente que incluye baños, alimento premium y/o comida casera, corte de uñas, limpieza de orejas y masajes para los más estresados.

Para hacer sociales

También hay una piscina con parte bajita y honda, custodiada por un bañero canino que lo ha visto todo. Por la noche, las habitaciones con aire acondicionado están tapizadas de azulejos, para evitar fluidos pegajosos y malos olores, y cada cuarto tiene una puertita que comunica con un patio externo. En total son 12 bungalós y más de 30 dormis a todo confort.

Booking lanzó una promoción a 400 pesos la noche por 120 días que se agotó en cuestión de horas (el valor real de la estadía duplica el de la promo).

"La gente también nos manda a sus perros para que bajen de peso o aprendan a sociabilizar; a uno le enseñamos a subir y bajar escaleras. Pero lo importante es que acá juegan como locos, vuelven a ser animales y no las mascotas humanizadas que son en sus departamentos", aclara Huber.

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