Hacia Loma Bola, El Siambón y Raco
Parapente, golf y un poco de cultura
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- No muy lejos de Villa Nougués, en Loma Bola funciona el club de parapente, un magnífico balcón natural a 1330 metros de altura, desde donde se divisan los valles cubiertos por la bruma. Hay otros, pero es el preferido por los parapentistas, quienes aumentan año tras año, conformando una cofradía que hace de ese sitio un lugar de culto. Los intrépidos del aire ajustan sus parapentes multicolores a muy corta distancia de una rampa natural formada por el cerro.
Una vez que comienzan los planeos solitarios, son monitoreados desde tierra, desde donde se efectúan las recomendaciones del caso para evitar dificultades y se define una ruta de vuelo para disfrutar de las corrientes térmicas. Los parapentistas suelen descender en Yerba Buena, cerca de San Miguel de Tucumán.
Pero si de alturas se trata, es muy bueno ir a San Javier, donde desde el viejo hotel hay una vista excepcional de todo el Valle de la Toma, tal el nombre de las tierras donde está enclavada la ciudad capital. Allí también se practica parapentismo.
De todos modos, hay quienes aseguran que los mejores días de Tucumán se viven en El Siambón. Las razones sobran. Rodeado de un paisaje verde que se repite infinamente, centímetro a centímetro, el terreno tiene tanta fuerza como la misma con que impresionan las montañas.
Un paseo por ese universo puede convertirse en una experiencia difícil de olvidar. Para sentirlo en toda su magnitud, lo mejor son los nueve hoyos del campo de golf, repartidos en medio de los cerros. Los aficionados no pueden ser indiferentes a un desafío de este par 70. Carlos Najer es el profesional y asegura que la pelota por aire llega más lejos merced a los 1200 metros de altura del campo.
Tejidos, dulces y religión
En el trayecto a El Siambón se pasa por Raco. Un sitio para conocer aquí es una casa de modesto aspecto, donde pueden adquirise desde prendas tejidas hasta cerámicas, además de dulces artesanales.
Néstor Soria, escritor y compositor folklórico, atiende a los clientes, además de encargarse de la Fundación Cultu. que funciona en el inmueble. Otro sitio para conocer por las inmediaciones es el convento de benedictinos, con su simpática capilla. Allí se elaboran exquisitos dulces artesanales.



