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Montañas, bosques, arroyitos, puentes y lagos de altura en un circuito de todo el día que es mayormente de ripio, pero vale el viaje. Además de la belleza del paisaje, este paseo tiene otra: la escasez de turistas.
Los primeros kilómetros se transitan por la Ruta de los Siete Lagos, la RN 234 en dirección a Villa La Angostura. Después del río Hermoso, a 26 kilómetros de San Martín, parte el desvío por la RP 63 hacia Paso Córdoba. Allí comienza el camino ripio, que sigue a orillas del río y luego del lago hasta llegar a Villa Lago Meliquina, un pueblo con muchos habitantes que emigraron de ciudades grandes en busca de una vida más tranquila, cerca de la naturaleza.
El lugar está creciendo y cada vez hay más opciones de alojamiento que se suman a la interesante oferta gastronómica. Muchos mosqueros eligen hospedarse en Meliquina porque su lago de aguas calmas es garantía de buena pesca.
Meliquina y más allá
El camino deja atrás la aldea para ingresar en extensos pinares a orillas del río Meliquina, por donde sigue hasta cruzar el espléndido río Filo Hua Hum. La unión de los dos ríos forma el río Caleufu. Ya pasaron 50 kilómetros desde San Martín y llega un desvío por la RP 64 que conduce al lago Filo Hua Hum.
Los cerros forrados de pinares, el río, el lago y un curioso castillo que pertenece a la estancia Lemu Cuyén en la mitad del campo patagónico, acompañan al viajero. El lago Filo Hua Hum es famoso por sus truchas, así que es posible que salga algún pescador en la foto. Hay un camping con proveeduría y luz eléctrica. Retomando el desvío para tomar la RP 63 es posible volver a San Martín o continuar el paseo hacia Paso Córdoba.
A poco de comenzar la marcha se ve una Casa de Piedra o Ruca Cura, como se llama a la cueva donde vivieron los primeros pobladores, diez mil años atrás. El acceso es por un hueco en la roca. En el interior hay réplicas de pinturas rupestres y restos de antiguos fuegos. El lugar está a la vera de una pileta natural que suele invitar, a los más intrépidos, a refrescantes "clavados" patagónicos.
De vuelta a la ruta, el viaje continúa entre rocas erosionadas por el viento y el tiempo. Se ven extrañas formas, cada uno le imprime sus propios significados. Siguen 19 kilómetros de zigzag. En Confluencia se unen los ríos Limay y Traful. Antes, un desvío a la derecha por la RP 65 conduce, después de 35 kilómetros, a Villa Traful.
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