Hornillos hace posta en la Quebrada de Humahuaca
Un museo que es una ventana al pasado del norte argentino
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PURMAMARCA.- En el espacio abierto, amplio y colorido de la Quebrada de Humahuaca hay un pequeño museo que vale la pena visitar. Se trata de la Posta de Hornillos, pequeña reliquia de la historia norteña, que restaurada hace más de 20 años es utilizada como Museo del Transporte, ya que en una de sus salas se detalla cómo era el sistema de postas y transportes en la época de la Colonia.
Pintada de blanco, los pesados muros y contrafuertes son fáciles de observar a la derecha de la ruta nacional N° 9 cuando se viaja hacia el Norte, después de pasar por la pintoresca Purmamarca y antes de arribar a Maimará.
De lejos parece una fortificación aunque en su historia no constan batallas. La fecha de la construcción (algo imprecisa) se estima por el 1772. La primitiva casa de postas fue construida por el criollo Gregorio Alvarez Prado. Se cuenta que durante mucho tiempo perteneció al gran feudo del Marquesado del Valle del Tojo (que abarcaba toda la Puna argentina y parte del sur boliviano) y que durante las guerras de la Independencia fue ocupada alternativamente por los ejércitos realistas que llegaban del Alto Perú, y por el Ejército Patriota del Norte.
En 1837, cuando sucedió la invasión del mariscal boliviano Santa Cruz, Ramón Heredia, hermano del entonces gobernador de Tucumán, defendió el sitio y terminó casándose con la nieta de Gregorio Alvarez Prado. Desde entonces, y por varias generaciones, fueron dueños de la propiedad.
El paso de los años llenó de historia a esta pequeña posta jujeña. Durante el virreinato fue parada obligada por los españoles que iban y venían del Alto Perú. Se dice, también que estuvo alojado el general Manuel Belgrano, después de las victorias de Salta y Tucumán.
Un recorrido por su interior permitirá ver los antiguos patios adoquinados, una veintena de cuartos para descanso, algunos calabozos, el comedor y la amplia cocina de piso de ladrillos. Muebles, documentos, herramientas de época y otras reliquias forman parte del tesoro de la posta. Vale la pena dedicarle unas horas de visita, porque la Posta de Hornillos es, al fin y al cabo, una pequeña ventana por la que uno se puede asomar para conocer un capítulo de la historia norteña.
Hasta lo más alto
La Quebrada de Humahuaca tiene una extensión de unos 200 kilómetros y el río Grande la atraviesa casi íntegramente.
Al recorrerla se advierte una variación de altitud que oscila entre los 1200 y 4000 metros. Desde Purmamarca, Tilcara o los pequeños pueblitos cercanos se puede hacer base para ir a visitarla, o bien hacerlo de paso viajando desde o hacia la capital jujeña.



