La era del monopatín: las restricciones que imponen en el mundo

En Río de Janeiro, si no se tiene licencia de conducir se debe realizar una prueba
En Río de Janeiro, si no se tiene licencia de conducir se debe realizar una prueba Crédito: Antonio Salaverry/Shutterstock.com
Carola Cinto
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19 de enero de 2020  

Si se alquilan en otros países hay que estar atentos a las nuevas leyes para evitar multas

Nueva York, Miami, Lima, Río de Janeiro y Buenos Aires son solo algunas de las más de 100 ciudades que incorporaron monopatines eléctricos y si bien esta modalidad de transporte fue tomada con buen ánimo por una gran parte de la población por su conveniencia y mínimo impacto ambiental, también provocó rechazos porque circulan por zonas peatonales, provocan accidentes y suelen dejarlos tirados por ahí.

Los viajeros que quieran utilizarlo en otras ciudades del mundo deben estar atentos porque cada una impuso sus propias reglas y limitaciones.

En noviembre, Singapur prohibió el uso de estos dispositivos en las veredas y aquellas personas que sean atrapadas manejando un monopatín en los sitios no habilitados, son multados con $ 1472 dólares y o hasta tres meses en la cárcel.

Esta medida se produjo poco después de la muerte de una mujer de 65 años que manejaba una bicicleta que chocó contra un scooter.

Lo mismo sucedió meses antes en París en donde las multas por usar las veredas para circular pueden ascender hasta 135 euros.

Nueva York, por su parte, decidió prohibir la circulación de este tipo de vehículos en Manhattan. Si bien ya desembarcaron en zonas cercanas como New Jersey y Hoboken, todavía no lograron poder penetrar en la Gran Manzana, donde las multas por usar este tipo de dispositivos alcanzan los 500 dólares.

En este sentido, desde Lime una de las empresas que ofrece el servicio en Buenos Aires y que ya anunció que se retira de la región, dijeron que "en la mayoría de las ciudades hay zonas restringidas donde no se le permite operar a la empresa".

"Usualmente cada ciudad tiene su propia reglamentación y regulación que abarca temas de seguridad, cantidad de monopatines por marca y zonas o barrios delimitados donde estas pueden operar", agregaron. Como cada dispositivo cuenta con GPS, se puede detectar por dónde circula el usuario y, en caso que no respete las normas, se puede desde bloquear el dispositivo hasta multar a quien lo conduce.

En el Reino Unido está prohibido circular por bicisendas y senderos públicos. Todavía no desembarcaron las grandes empresas de alquiler, pero sí está permitido utilizarlo si se es dueño de uno. Esto hizo que la presencia de estos vehículos sea cotidiana en las principales ciudades aunque todavía no tengan marco regulatorio.

Según una nota de The Guardian, "los ministros están considerando revocar una prohibición de scooters eléctricos, Segways y hoverboards como parte de una amplia revisión del futuro del transporte urbano".

Alemania es uno de los únicos países que modificó su propia ley para permitir la circulación de este tipo de vehículos en sus ciudades. En su Código de Tránsito autorizó el funcionamiento de "pequeños vehículos eléctricos sin asiento" aunque obliga su circulación en bicisendas o calles y prohibe su uso a menores de 14 años.

A partir de esto, lanzamientos a gran escala se dieron en Berlín, Múnich y Hamburgo.

Las empresas deben pedir una autorización previa para poder operar y garantizar la cobertura mediante un seguro de responsabilidad civil contra terceros.

En América latina

Al igual que en las principales ciudades del mundo, los monopatines también coparon las capitales de América latina.

En Brasil, si bien aún no está reglamentado, este tipo de movilidad desembarcó en Río de Janeiro y San Pablo. El Departamento Nacional de Tráfico implementó algunas reglas básicas como: no debe exceder una velocidad máxima de 6 km por hora en áreas de tráfico peatonal y 20 en ciclovías y carriles de bici.

En Río de Janeiro, por ejemplo, se determinó que quienes usen este medio de transporte ?y no tengan licencia de conducir? deben realizar una prueba antes de usarlos. Además, los usuarios que no tengan seguro personal, deberán abonar 1700 reales como póliza ante posibles accidentes.

Si bien empresas como Lime, Grin y Bird lograron posicionarse en el mercado y alcanzar cifras astronómicas, algo diferente sucedió en Ciudad de México: entre septiembre de 2018 y mayo de 2019 perdieron 2.6 millones de dólares por el robo de monopatines.

Estas cifras las obtuvo la Procuraduría General de Justicia de la capital mexicana y las dio a conocer el medio Excélsior. Durante el período mencionado, se robaron 5400 unidades principalmente en Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Benito Juárez.

Frente a esta situación, la empresa Grin decidió suspender su servicio por unos meses y volvió a desembarcar con un servicio Prime, en el que a través de una membresía mensual, aminoran los costos para el usuario. En Zapopan comenzaron las pruebas piloto para implementar también este sistema de transporte.

Tanto en Lima, como en otras ciudades de Perú, los monopatines o scooters ya son parte del paisaje. Pueden verse tanto en la Plaza de Armas de la ciudad capital como en zonas aledañas como Miraflores.

Según un estudio de la consultora Flanqueo -mayo de 2019- un 30% de los residentes de entre 18 y 30 años usaron al menos una vez este medio de movilidad. El 47% lo hizo para ir a pasear mientras un 28% para ir a trabajar.

Sin embargo, su desembarco también activó las voces de alarma de los políticos locales. Una de las preocupaciones principales es la falta de claridad sobre qué hacer en caso de un accidente pero también el impacto que estos dispositivos pueden tener en las calles de los cascos históricos de las principales ciudades.

En Arequipa, según indicó el diario El Comercio, genera preocupación la falta de regulación para fiscalizarlos y que las calles de la ciudad no están preparadas para su funcionamiento: sólo existe una calle con bicisenda en toda la zona urbana.

Expansión en Argentina

Si bien en Buenos Aires su uso es cotidiano, en otras ciudades como Mendoza y Rosario es aún incipiente.

Con los ojos puestos en lo que sucede en Europa, en Rosario por ejemplo, la reglamentación de este tipo de movilidad preocupa tanto a los ciclistas como a algunas asociaciones civiles que la catalogan como "peligrosa".

En Mendoza, por su parte, se habilitó el servicio principalmente para turistas y sólo puede usarse en el circuito Perilago y el Parque San Martín. Esto limita a aquellos mendocinos que tienen intenciones de usarlo como medio de transporte. Además, se pueden hacer circuitos guiados.

Si bien sólo cuentan con 40 unidades, se espera que para la Fiesta de la Vendimia desembarquen otros 400.

En Buenos Aires estos dispositivos son cada vez más usados.

Según un relevamiento realizado por la empresa Lime, el 22,4% de sus usuarios emplearon el monopatín eléctrico en lugar del vehículo. La encuesta pudo establecer que el 34,7% de las personas los utilizó para llegar o volver del trabajo o la universidad, y que el 23% lo ubicó como la forma más rápida de viajar.

No usar las medidas de seguridad correspondientes -como cascos- y trasladarse por fuera de las ciclovías son dos de las infracciones más comunes en la ciudad.

Una de las últimas novedades es que el servicio ya figura en Google Maps como una forma de movilizarse en Buenos Aires e incluye las mejores rutas para llegar en menos tiempo.

Accidentes y seguros

Existen ciertos vacíos legales que generan interrogantes alrededor de este tipo de movilidad. Por ejemplo: ¿quién se hace cargo si un usuario atropella a otro? Esto no es algo menor: según la Fiscalía de Seguridad Vial de España, se registraron 278 accidentes que involucraron a este tipo de vehículos -cinco de los cuáles fueron mortales- en 2018.

En un informe elaborado por especialistas y publicado por el Insurance Information Institute de Estados Unidos, se estima que "la póliza de las empresas de monopatines eléctricos podrían no cubrir al usuario en caso de accidentes".

"En el caso que sucedan accidentes tenemos como protocolo realizar una investigación en profundidad para así identificar a los responsables y actuar de manera correcta. Uno de los requisitos que pide una ciudad como Buenos Aires para dar permiso para operar a las empresas de monopatines es que tengan un seguro y que estén protegidas tanto el usuario como la marca", comenta Felipe Daud, director de Relaciones Gubernamentales de Lime Latam.

Una vez ocurrido el accidente, la persona debe hacer la denuncia y puede recibir asesoramiento de la empresa vía telefónica o vía email. Sin embargo, en el punto 5.5 de sus Términos y Condiciones aclaran que el usuario "acepta ser responsable de todo reclamo, acción, costo, daño, penalización, multa, demanda, pérdida, responsabilidad y gastos".

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