Loma verde da clases bien gauchitas
En Brandsen, un lugar donde se puede aprender las tareas de campo, además de comer y descansar
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"Así era la vivienda donde habitaban los gauchos en la pampa", cuenta Mario Yornet, de la Granja Educativa Loma Verde, en Brandsen. "Con el piso de piedra, las paredes de barro y el techo de paja, con un agujero en este último para que se vaya el humo. Porque se cocinaba dentro de las casas y la dieta era simple: a la mañana carne y mate y a la noche, mate y carne." Lo cuenta, además, desde un rancho réplica del 1800, porque todo en la granja está pensado para ver, tocar, participar y aprender.
Desde 1982, el establecimiento plantea la posibilidad de mostrar la vida rural y sus distintos procesos. "En un país con una inmensidad tan grande y estos recursos naturales, en la escuela difícilmente nos mostraban algo más que una lámina. Con Nora Posternak, mi mujer, estudiamos Ciencias Económicas, pero optamos por este proyecto de vida", informa Mario con pasión.
El hombre camina por el rancho mientras señala que los primitivos habitantes de estas tierras utilizaban sillas que eran cabezas de vaca. Están allí, cerca del fuego contenido por una rueda de carreta, porque la madera era escasa.
El pasado, casi un cuento
Y continúa su narración: "Ellos se iluminaban con un candil cuyo combustible era la grasa, y la mecha un pedazo de camisa. En las paredes, usaban percheros hechos con costillas de animales. Dormían sobre los recados de sus caballos".
Mario cuenta tantas cosas... Hasta lee el cuento de Jorge Luis Borges El Cautivo , para transmitir lo que sucedía entre los malones de los indios y los soldados. Los grandes y los chicos que lleguen hasta aquí a pasar el día se reunirán en grupos alrededor de las 11 para jugar a la Taba. Luego, podrán andar a caballo o en sulky durante una hora. El énfasis, en este caso, es educativo: el establecimiento cuenta con cuatro equinos para dar un pequeño paseo. No son cabalgatas.
A las 12.30, llega la hora del vermut con papas fritas, que en este caso viene, además, con fiambres, quesos caseros de la zona y pan recién sacado del horno. Luego, los improvisados granjeros caminan hasta el quincho donde cada familia ocupa su mesa. Allí se les servirán las empanadas sanjuaninas, receta de Mario. De a poco llegan chorizos, morcillas, pollo, asado de tira y vacío. Todo bien acompañado por ensaladas, papas fritas, gaseosas y vino. Finalmente, de postre no faltan los helados, el flan, el arroz con leche y los panqueques.
"El servicio es muy sencillo, pero le damos mucha importancia", asegura Nora, que prepara los dulces caseros y atiende que todo esté en su lugar y a la hora programada. Por la tarde, la visita guiada comienza con el ordeñe de la vaca -prueban los que lo desean- y el paseo a los corrales: hay ovejas, gallinas, gansos, chanchos y cabritos recién destetados que se alimentan con mamadera.
Después, en un galpón a cielo abierto, se procede a la elaboración del pan casero. Cada uno de los participantes observa la molienda del trigo, hace su propio pan y recibe las explicaciones sobre las distintas partes del grano.
Sabor a campo
El grupo pasa por la réplica del rancho de 1800, la huerta y la incubadora de huevos. De allí prosigue el recorrido por la sala de hilado: se muestra el proceso desde el vellón de lana hasta el ovillo. El paseo culmina en la lechería, donde el guía confecciona un pequeño queso casero. "Todo funciona como elemento disparador para enseñar algo. Cuando los chicos palpan el vellón y tratan de hilar, por ejemplo, quedan con los dedos aceitosos. Entonces, explicamos que ese aceite es la lanolina que da textura a la lana. Y así con la leche, el queso, el pan...", destaca Mario.
Hacia las 5 de la tarde el grupo confluye en un fogón donde se cocina maíz con azúcar. A cada uno se le entrega su pan horneado y su cono de pochoclo.
La posibilidad de quedarse a dormir en una de las cabañas, con nombres de autores como Guillermo Enrique Hudson -que vivió en Brandsen-, permite amanecer en el campo. Que no es poco. Por la noche se sirven pastas caseras, sopa y milanesas; a la mañana siguiente el desayuno se sirve como para un regimiento.
La Granja Loma Verde es un buen lugar para descansar y comer bien, rico y sencillo. Pero, esencialmente, es un sitio para aprender.
La especialidad de la casa se come con la mano
Si las empanadas de Mario Yornet se comen "de parado", hay que tener cuidado para no mojarse con el jugo. "Son iguales a las que preparaba mi mamá -cuenta-. No llevan papa, porque si no serían como un puchero envuelto."
De raíz árabe, se encuentran empanadas en toda América. Pero acá tienen un juego especial, cada provincia prepara los rellenos a su manera. Para hacer las de Mario, que en verdad son riquísimas, hace falta un kilo de carne picada y dos de cebolla, que se rehoga en una taza de grasa de pella. Agregar la carne y condimentar con abundante comino, sal, pimentón, pimienta, ají molido y orégano. Por último, huevo duro y aceitunas. La masa lleva un kilo de harina, un cuarto litro de leche, sal, un cucharón de grasa derretida, un huevo y dos cucharadas de vino blanco.
Datos útiles
Cómo llegar
A 70 kilómetros de la Capital, hay que tomar la Autopista Buenos Aires-La Plata y luego la Autovía Ruta 2. En el km 58 (Distribuidor Etcheverry), doblar a la derecha hacia Brandsen por la ruta 215. Desde allí son 15,5 km más. La granja está sobre la ruta, bien señalizado.
Reservas
Programas especiales para escuelas o grupos. Teléfono: 0223-442209/442937. Internet: www.granjalomaverde.com.ar E-mail: granja@granjalomaverde.com.ar
Día de campo
Sábados, domingos y feriados: incluye aperitivo, asado completo, actividades guiadas para chicos y adultos: ordeñe, caballos, huerta, corrales, paseos, fogón, amasado de pan, fabricación de queso (bebidas aparte)
Adultos $ 25
Chicos $ 15
Para dormir
Con 30 plazas en cabañas, con cocina y baño, el programa Amanecer en el Campo incluye alojamiento en cabañas equipadas, servicio de mucama, pensión completa, salón comedor climatizado, televisión y microcine. Desde el sábado a la mañana hasta el domingo al atardecer
Adultos $ 119
Chicos $ 69
Gratis
Sábados, domingos y feriados por la tarde se puede concurrir a la granja, con ordeñe y juego de Taba. El resto de las actividades cuestan entre $ 0,50 y $ 1.



