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No siempre se pueden ver. Es posible ir un día, al siguiente y nada: Paseos suspendidos.
Que estén visibles depende de varios factores, naturales y humanos. Del caudal del río Uruguay: cuando está bajo se ven mejor; de las lluvias: cuando hay sequía son más altos. Y, por último, de las represas cercanas. Desde hace tiempo se habla de megaobras en la zona. De represar el Moconá, o reprimirlo. La palabra temida es Garabí, el embalse que se proyecta a pocos kilómetros. Dicen que cuando se ponga en marcha, los saltos quedarían inundados.
Por ahora, la única represa que funciona es la brasilera Foz de Chapecó, ubicada sobre un afluente del río y conviene ir un domingo o lunes, cuando cierran las compuertas.
Para llegar a los "otros" saltos misioneros y a esta región exuberante donde se habla portuñol por la cercanía con Brasil, hay que atravesar la provincia de oeste a este. Son 250 km desde Posadas hasta El Soberbio, y luego otros 70 km por asfalto hasta el embarcadero Piedra Bugre, de donde parten las lanchas.
Cuando se completaron los 70 km de asfalto desde El Soberbio hasta el embarcadero Piedra Bugre, cinco años atrás, se cuatriplicó el número de visitantes. Había unas pasarelas nuevísimas, pero se las llevó la última crecida dos días antes de la fecha de inauguración. Mientras, la única forma de conocer estos saltos, que se vuelcan en un frente de tres kilómetros, es en lancha.
Está el paseo corto, que ofrecen los lancheros del parque y dura 15 minutos. Es la versión oficial, pero con sabor a poco. La otra es hacer el paseo largo, de dos horas. Carlos Yunis sale en gomón desde el muelle del restaurante Malvinas, en Puerto Paraíso. Nieto del fundador de El Soberbio y experto timonel, fue uno de los primeros en acercar turistas hasta los saltos y desafiar las aguas turbulentas y remolinos enormes de la olla. El paseo es pura adrenalina y vale la pena pagar unos pesos más para recorrer las aguas del Uruguay.
En los alrededores de Moconá abundan los ecolodges inmersos en la selva que proponen caminatas por senderos entre cascadas, lianas, orquídeas y mariposas, como visitas a aldeas guaraníes y plantaciones de yerba mate.
Se recomienda destinar tres días a esta zona rica en paisajes y cultura, donde es común ver carretas tiradas por bueyes y secaderos de tabaco como los de antaño, y reservar el último día para la vuelta a Posadas. Si de ida fueron por el norte y ya pasaron por las ruinas de San Ignacio y el Parque Provincial Encantado, pueden regresar por la RP 2 que bordea el río Uruguay y desviarse hasta Oberá por la RP 103, para descubrir la segunda ciudad más importante de Misiones y sus 17 colectividades.
Parque Provincial Saltos del Moconá
Se accede por la ruta 2, que termina ahí y está totalmente asfaltada. Abre todos los días, de 9.30 a 17.30. Consulte antes en el sitio web la altura de los saltos y la habilitación o no del parque. La última lancha para hacer el paseo náutico sale a las 17. Se puede llegar al embarcadero Piedra Bugre en auto. Tiene un centro de visitantes, venta de artesanías locales y, desde hace un año, se incorporó el restaurante Yabotí: sirve ensaladas, pastas, pizzas y carnes a la parrilla.
Más información: Dormir y comer en El Soberbio, Misiones / Cataratas del Iguazú /Misiones, la última frontera verde
Nota publicada en abril de 2015.


