LUXEMBURGO: con título nobiliario
Atractivo por donde se lo mire, este pequeño Estado tiene un mundo propio para mostrar, que se hace hamaca entre lo antiguo y lo moderno
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LUXEMBURGO.- Para un argentino, Luxemburgo es un relámpago. Un poco porque es una de las ciudades más cosmopolitas de Europa. Otro tanto, porque es como un fortín de puertas abiertas, elevado sobre una plataforma rocosa que zigzaguea entre los valles del Alzette y la Pétrusse, en el Gran Ducado de Luxemburgo. Pero, sobre todo, porque el pasado y el presente conviven sin recelos en el mismo vecindario.
Con la misma naturalidad que encadena lo real con los hechos fantásticos en un relato de ciencia ficción, el puente Gran Duquesa Charlotte es la aguja que divide en el tiempo y el espacio un milenario casco histórico, que ostenta piedras de todos los siglos pensables, con el siglo XXI. Es decir, el ultramoderno barrio de vidrio y acero del Centro Europeo, en la meseta de Kirchberg.
En ese distrito, al noreste de la capital, están todas las delegaciones mundiales que saben que hay que estar en Luxemburgo para ser VIP: el Banco Europeo de Inversiones, la Corte de Justicia de la Unión Europea, el Centro de Conferencias, el multimedios Compañía Luxemburguesa de Teledifusión y la empresa satelital Astra, entre varios más.
Otros se diseminan a lo largo del céntrico Bulevar Royal. La Cervecería Quilmes brinda un claro ejemplo: su casa matriz no está en la ciudad que huele a tilo y cebada en el conurbano bonaerense, tampoco en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino a la vuelta de la plaza principal de ese eje económico de Europa.
Del tamaño de un pañuelo
Luxemburgo es la capital del Gran Ducado del mismo nombre, y está en la región sureña de Gutland. Rodeado por Francia, Bélgica y Alemania, Luxemburgo es el sexto país más chico del mundo. Es nueve veces menor que la pequeña provincia de Tucumán: ocupa tan sólo 2586 km de la vasta Europa. La longitud máxima es de 82 km y su mayor ancho, 57 km, es decir un viaje desde Buenos Aires hasta la ciudad de La Plata. Pese a ser tan diminuto, algunas de sus cifras impresionan. Tiene la mayor cuota de extranjeros del Viejo Continente (casi la mitad de una población total de 444.000 habitantes), la mayor concentración bancaria de la Comunidad Europea (7200 holdings y bancos internacionales).
El Estado soportó un largo período de dominaciones extranjeras y actualmente constituye el único Gran Ducado del mundo, ahora a cargo del gran duque Henri, el monarca más joven de Europa, desde octubre de 2000.
Callecitas adoquinadas, recorren el pasado
Al salir del aeropuerto, sobre la mano izquierda del Puente Gran Duquesa Charlotte, esa aguja de acero que corre a 85 m de altura, el turista choca de bruces contra una ciudad medieval de fortificaciones de piedra, callejones, románticas arcadas y callecitas adoquinadas en pendiente que, en 1994, la Unesco rescató para el Patrimonio de la Humanidad.
Luxemburgo nació con sangre azul y título nobiliario, blasones que hoy se transformaron en el toque de distinción, hedonismo y refinamiento que se respira en el aire. En el 963, Sigfrido, conde de Ardennes, comenzó a construir un castillo sobre el promontorio rocoso conocido como el Bock. Aunque poco queda de esa fortaleza original, fue la piedra fundamental de la ciudad.
Esta pequeña ciudadela fue la envidia de toda Europa cuando apenas medía 120 ha y estaba protegida por tres anillos de fortificaciones que le sumaban 180 ha más. Tan codiciada y reforzada, se la apodó la Gibraltar del Norte. En 1867, el Tratado de Londres ordenó la destrucción de todos los muros defensivos, pero algunas cosas siguen en pie. Además del muro de Wenceslao, la calle de Rham y varias torres y torretas diseminadas por varios rincones, el recuerdo más impresionante de ese pasado lejano es el laberinto Casemates del Bock.
Construido por los españoles entre 1737 y 1746, para transformar la ciudad en un bastión impenetrable, esta maraña de túneles subterráneos, algunos a 40 m de profundidad, formaron una red de 23 km, en donde se atrincheraron miles de soldados, y proliferaron talleres de artillería, cocinas e incluso dormitorios. Apenas se sale del Bock, un sendero peatonal, el Camino de la Cornisa, fue calificado como el balcón más bello de Europa porque brinda amplitud a esta ciudad de bellezas concentradas. Desde el mirador del extremo sur, en la Ciudadela del Santo Espíritu -el fin de la cornisa-, se obtiene una vista maravillosa de ambos valles y también del Grund, un pintoresco barrio bajo, estrecho y empedrado, con edificios antiguos que se remontan al siglo XIV y varios bares con onda, donde probar las cervezas luxemburguesas.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión US$ 1100
Hasta París, de ida y vuelta, con tasa e impuestos.
En auto desde Bruselas, por la autopista E411. Desde París por la E50 y desde Colonia (Alemania) por la E29.
Dónde alojarse
En el país hay más de 300 hoteles desde familiares hasta 5 estrellas, 100 campings y cerca de 14 albergues para la juventud, cuya sede central funciona en Plaza de Armas (00 352 225588).
Qué visitar
Casemates (entrada por Montée de Clausen, de 10 a 17, de marzo a octubre). Museo Nacional de Historia y Arte (en Marché-aux-Poissons, de martes a domingo, de 10 a 17; 5 euros). Palacio Gran Ducal (Rue de Marché-aux-Herbes, visitas guiadas únicamente, entre julio y septiembre. Teatro Municipal (2 Rond Point Schuman, 00 352 470895); Teatro de los Capuchinos (9 Place du Théâtre, 00 352 220645);
Traslados
En el centro lo mejor es caminar, ya que sólo hay cuatro estacionamientos subterráneos, casi siempre repletos. Entre abril y noviembre, debajo del Puente Adolfo, cada media hora parte el pequeño tren Pétrusse Expresse, que recorre el Valle Pétrusse. (Entradas en venta en Plaza Bruselas, de 10 a 18).
El viaje en transporte público cuesta 1,20 euros para viajes cortos y 4,60 para distancias largas.
Seguridad óptima
Luxemburgo encabeza la nómina de ciudades más seguras del mundo, según un estudio reciente de Mercer Consulting
Más información
Oficina Nacional de Turismo en Luxemburgo (77 Rue d´ Anvers, Lux., 00 352 400808), Secretaría de Turismo de la Villa de Luxemburgo (Plaza de Armas, 00 352 222809).
En Internet
www.luxembourg.luwww.luxembourg-city.lu



