Maranhão tiende sábanas de arena
El desierto del Parque Nacional dos Lençóis propone paisajes espectaculares
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SAO LUIS, Brasil (El Mercurio, de Santiago).- El Parque Nacional dos Lençóis parece una enorme cama con las sábanas revueltas, viéndolo desde el aire. Es un desierto que está casi en la línea del ecuador, al borde del mar y cerca de la selva amazónica, pero en nada se parece a los de Atacama o Sonora, en Chile.
Dos Lençóis sufre cambios constantes. Los vientos atlánticos soplan hacia el Litoral, haciendo imposible volver a encontrar la misma duna en un mismo lugar. Allí donde había una pared de arena de veinte metros, horas después aparece una loma playera que apenas alcanza a amenizar el aire caliente del trópico. Y en el punto preciso donde hubo un ojo de agua, días más tarde se forma una laguna de dimensiones perfectas para nadar.
Agua dulce y dunas bajas
¿Agua en el desierto? Agua dulce que mana desde ríos subterráneos, formando millares de pequeñas y grandes lagunas, con peces o y pájaros que los sobrevuelan, acechantes. Y, además, éste es un desierto semihabitado, pues los vecinos llegan aquí cuando quieren pescar, y hasta instalan sus chanchos y cabras en medio del calor de las dunas bajas.
El mundo que contiene el parque Dos Lençóis es curioso, tanto como sus formas, y eso desde el aire apenas se alcanza a vislumbrar. Lo mejor es aterrizar en el vecino pueblo de Barreirinhas, un caserío que vive de la pesca y últimamente también del turismo, y desde allí acercarse lentamente a este desierto tropical.
Las dunas se extienden a lo largo de 70 kilómetros de la costa de Maranh‹o, un Estado que hace de frontera natural entre los páramos del interior de Bahía y Pernambuco y los paisajes amazónicos de Pará, en el norte de Brasil.
Un río de aguas negras llamado Preguiças y el océano Atlántico funcionan como lindes naturales de esta franja costera del tamaño de São Paulo. Son 155 mil hectáreas de dunas, que en 1981 fueron protegidas como parque nacional, donde la única sombra posible es la que proyecta el cuerpo.
Clima amigable
El sol calcina en vertical, aunque no se siente esa humedad que abofetea en latitudes similares. Maranh‹o tiene un clima semihúmedo, y eso, subiendo dunas de laderas empinadas, se agradece infinitamente.
Basta con poner un pie en la arena -cosa posible navegando por el río Preguiças o avanzando en una 4x4 desde el pueblo de Barreirinhas- para entender por qué son varios los que se refieren a este parque como el Sahara brasileño.
Los Lençóis Maranhenses forman un sinfín de dunas, que dependiendo del brillo del sol pueden recordar los rizos dorados de una niñita de época. Son suaves, delicados, antojadizos. Pero salvajes, al mismo tiempo.
Hace no mucho, una caravana de Jeeps manejados por deportistas de Camel Trophy se perdió entre las dunas buscando las lagunas Bonita y Azul.
Dicen que estas lagunas son las más hermosas y las más grandes, que pueden alcanzar hasta dos metros de profundidad, y que el silencio que reina en sus orillas las transforma en un oasis bastante sahariano (aunque aquí llueve trescientas veces más).
En la ruta de los viajeros
Pero no hay cómo saberlo, porque en los últimos meses llegaron tantos visitantes que las autoridades de São Luis cerraron sus accesos hasta fines de este mes. La idea es que a partir de ahora se alojen en los vecinos pueblos de Barreirinhas y Caburé, y sólo se llegue al corazón de Dos Lençóis, donde están las lagunas Bonita y Azul, acompañados por guías turísticos profesionales.
Por ahora, la mejor opción es visitar los Pequeños Lençóis, una réplica a escala de lo mejor del parque, con las mismas dunas, las mismas matas bajas, y esos chanchos y cabras que los vecinos abandonan a merced del sol.
El parque funciona además como escala en la ruta de un montón de aves migratorias, y como palco preferencial para avistar yacarés, cobras negras y otros habitantes de los manglares que crecen al alero del río.
Pero el parque sirve sobre todo para corroborar que aquella imagen de una cama con las sábanas revueltas que se consigue desde el aire no es un capricho de la inventiva individual: efectivamente, lençóis significa sábanas en portugués, y su alboroto corre por cuenta del viento.
Datos útiles
Cómo llegar
En aviónUS$ 505
Hasta São Luis, con escala en São
Paulo y en Fortaleza, con tasas e impuestos.
Alojamiento
Hotel Vila Rica US$ 52
Habitación doble. Está en la plaza don Pedro II, pleno centro histórico.
Sofitel Quatro Rodas US$ 58
Habitación doble. Este cinco estrellas está frente a la playa de Calhau, una de las más concurridas de São Luis.
Pousada Colonial US$ 24
Habitación doble. Es la única construcción de la ciudad con azulejos en altos relieve.
Cuando ir
La mejor época para visitar Maranhão es entre diciembre y julio, la estación lluviosa, porque las lagunas del Parque Nacional dos Lençóis están llenas.
Excursión
Para llegar al Parque Nacional dos Lençóis, hay que volar a Barreirinhas en un bimotor, con salidas los lunes, miércoles y viernes, a las 7 y 9.
El vuelo cuesta 92 dólares por persona, ida y vuelta.
Ya en el pueblo, se puede ir al parque contratando una agencia o a algún lugareño.
Más información
Oficina de Turismo de Maranh‹o en Buenos Aires, 4331 7499, E-mail: maranhao.ba@placesok.com
Internet
www.ma.gov.br
www.maranhao.org



