Cocina popular, avistaje de ballenas, playa, cultura y un pueblo mágico en el pacífico mexicano.
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Al pie de la Sierra Madre Occidental, sobre la majestuosa Bahía de Banderas, Puerto Vallarta es una ciudad que nunca duerme: siempre habrá un bar donde sentarse a beber, un puesto callejero dispuesto a preparar un burrito a las tres de la mañana. Aunque conserva su estirpe mexicana –el tequila y los charros son oriundos de Xalisco, estado del cual es cabecera– los extranjeros son legión: los turistas arriban por miles en imponentes cruceros y los primermundistas la eligen para esquivar el gélido invierno del norte. Para saber cómo era antes, basta recorrer sus calles empedradas: un pueblo de casas blancas con techos rojos y balcones de herrería que oficiaba como puerto para los yacimientos de plata vecinos. Después llegaron la agricultura y la pesca del tiburón, y en 1964 Vallarta ingresó en el mapa turístico cuando se la industria del cine hollywodense desembarcó en las blancas arenas de Mismaloya. A la hora de elegir alojamiento, hay dos opciones: la zona baja, con mucho movimiento y acceso directo a las playas, o la zona alta, serena y señorial, que requiere taxi o buenas piernas.
primer día: Avistamiento de ballenas + playa Mismaloya + taquería Memos
Ballenas jorobadas
Hace veinte años que la bióloga Maru Rodríguez y el fotógrafo Eduardo Lugo, de Wildlife Connection, organizan expediciones de observación de fauna en su hábitat, su lema: conocer sin invadir. El recorrido comienza en tierra, con una charla ilustrada sobre ballenas jorabadas en la que cuentan que descienden del pakicétido (cetáceo terrestre cuasi anfibio), se llaman megapteras por sus grandes pteras o aletas (cinco metros de largo), se alimentan de krill en los polos, miden 15 metros, pesan 40 toneladas y viven 80 años, y cada año migran a estas aguas para aparearse y parir. Ya en la embarcación, casi en alta mar, se trata de esperar que emerjan los inmensos lomos relucientes y de a poco, se van asomando. Si aletean es que quieren aparearse. Otra excursión que vale la pena, es nadar con delfines.

Playa Mismaloya
Esta playa fue, en gran parte, la encargada del crecimiento turístico de Vallarta. Hasta ella llegaron Richard Burton y Elizabeth Taylor para filmar La noche de la iguana y para rematar, entre las estrellas ardió el romance.
Tacos
En Memo's el ardor del picante del Volcán –queso, tomate y carnitas– se calma mascando pickles de remolacha. El sentido del humor jaliciense irrumpe en las especialidades: Burrito Bin Laden, Postre Saddam Hussein, Quesadilla Ghadafi.

EXTRA: Taco Adventure Tour: Bajo el lema “Become a local in 3 hours”, Taco Adventure Tour –un recorrido nocturno por las mejores taquerías vallartenses– permite conocer “de a pie” las colonias Zapata, Centro y 5 de diciembre en una especie de olimpíada gastronómica. La primera posta es El Güero, donde cada quien prepara su taco Baja California relleno con huachinango empanizado rociado con salsa mexica (cebolla, cilantro, tomate: los colores de la bandera). La segunda visita es a Memos. La tercera parada, Tacos Yáñez, ofrece cabeza, labio y lengua de vaca en finas lonjas cocidas al vapor. Cruzando el río Cuale desembocamos en Gringo Gulch, el barrio de Casa Kimberly, otrora sede del romance de Taylor y Burton y hoy hotel boutique presidido por una escultura de ambos besándose. En El patio de mi casa invita a “besamos” una copita de mezcal mientras se instruye a los visitantes sobre el uso de gusanos y grillos, cuando no escorpiones, en la preparación de la bebida. Por calles adornadas con catrinas y papel picado llegamos a la Iglesia de Guadalupe. Su filigranada cúpula de cobre replica la corona de la reina Carlota. Un camión (bus) los acerca al próximo destino: Mariscos La Tía, donde se hacen honores al marlín ahumado –pez vela que alcanza dimensiones extraordinarias en estos mares– con salsa mulata (chile cola de rata) y el sope saltapatrás. Del carboncito, con sus tacos al pastor, y Lolita, la reina del pozole, son los últimos pasos antes de cerrar la noche con media docena de churros fritos a la orden.

Segundo día: San Sebastián del Oeste + Galería Colectika + Recorrido nocturno por el malecón + cena en La Leche
SAN SEBASTIÁN DEL OESTE

San Sebastián del Oeste, un pueblo de casas de adobe enclavado en la sierra perfumada, parece detenido en el tiempo. Justo antes de cruzar el ancho puente de piedra por el que se accede está La Quinta Mary, centenaria hacienda de café orgánico de altura producido a la antigua usanza –fumigan con ajo, cebolla y chile y fertilizan con compost de café–. Del otro lado del puente, se encuentran don Lepe, que lleva más de seis décadas como carpintero, es padre de Berta, dueña del comedor Lupita y experta en café de olla; Gilberto Arce, talabartero de monturas y guarachas; Pedro Valdez, vendedor de ramilletes de perejil. Entre los habitantes del pueblo existe una discusión sobre los orígenes del Garitón: para unos torre de vigilancia del almacén de ramos generales, para otros mazmorra de feroces jaguares. Pareciera que todo alberga un misterio: la iglesia celeste y dorada construida por Alonso Poca Sangre, la casa-museo de Conchita Encarnación que preserva el legado minero, el Portal Morelos y el Portal de Hueso (bajo sus bóvedas estaban las carnicerías), la glorieta de la plaza, las salas en penumbra tapizadas de retratos familiares, los puentes, las calles empedradas. En una de esas calles angostas, el platero Jesús Villa obra maravillas con la técnica de la cera perdida. En las cercanías del pueblo mágico, dos altos en el camino: Carmen’s Bakery –es un deber probar las teleras (pan para tortas) y los rellenitos de charming (res molida, cilantro, papa, queso chihuahua)– y Estancia Don Lalín, donde enseñan sobre la producción de la raicilla: bebida fuerte de largo cuño hecha con agave lechuguilla o maximiliana, todavía de forma artesanal.

Galería Colectika
Arte contemporáneo ancestral: tallas en madera de Oaxaca por Jacobo y María Ángeles, pinturas de Julia Fuentes, piezas en chakira del gran Florencio López y alebrijes de Ricardo Linares.

Más información: Guadalupe Sánchez 858 | www.peyotepeople.com
Recorrido nocturno por el Malecón
En los últimos años Vallarta se convirtió en polo de arte, gracias a las numerosas galerías dedicadas a piezas huicholes y coras y el “museo de esculturas al aire libre” que va de una punta a otra del remozado Malecón. La primera es Milenio, una espiral ascendente que enlaza a un feroz Carlomagno con Netzahualcoyótl, rey poeta que sostiene en su mano una esfera mitad tierra/mitad luna, para culminar en una figura femenina que persigue el inalcanzable vuelo de una paloma. La última, En busca de la razón, incluye una larga escalera al infinito que los turistas suben en busca de una selfie. En mitad del recorrido, el Caballito de Mar de Rafael Zamarripa, ícono de la ciudad.

Cena en La Leche
Nos despedimos de Vallarta con una cena en La leche (Blvd. Francisco Medina Ascencio, Km 2.5), el restaurante del “rock star de los fogones”, don Nacho Cadena. La fachada, los pisos, las paredes, las mesas, las sillas recicladas de todos los estilos y tamaños, los tambores lácteos que adornan las repisas hasta el techo... todo es blanco. Cadena aboga por una cocina donde reine la inventiva y “se mezclen cosas que antes estaba prohibido mezclar”. Salvo el clásico Quiero Mi Tuna –cubos de atún fresco rojo marinado con vinagreta de cítricos, espinaca y quinoa– el menú, maridado con cepas de Coqueto o Embrujado (de fabricación propia) cambia todas las noches. Y esa es la maravilla de La leche: saber que cada vez se cocina algo único para todos y cada uno de los presentes.

Si pensás viajar...
El invierno mexicano (de diciembre a marzo) es buena época: no hace tanto calor, hay menos turistas y es temporada de ballenas.

PUERTO VALLARTA
Dónde dormir
Grand Mirama. Paseo de los Corales 139. Conchas Chinas. Distribuidas en dos torres de estilo contemporáneo, en el punto más alto de la Bahía de Banderas. Sus 80 suites y 20 residencias tienen vista panorámica al Océano Pacífico. Las piscinas, seis en total, mantienen una temperatura constante de 34°. El spa, comandado por Laura Hernández y abierto al público, ofrece masajes en pareja en cabinas dobles con vista al mar.
Otros lugares dónde comer
La Mar. Paseo de los Corales 139. Conchas Chinas.Platos a la carta –especialidades en mariscos y pescados– en el restaurante del Grand Miramar, con vista panorámica a la Bahía de Banderas.
Casianos. Paseo de los Corales 139. Conchas Chinas. Uno de los tres restaurantes homónimos de Casiano Reyes, impulsor de la “cocina espontánea”: no hay menú prestablecido y todos los ingredientes son frescos. El chef Kenyi Tomatani obra maravillas en la cocina. Jueves, viernes y sábados, de 18 a 22.30.
Vallarta Food ToursRecorrido nocturno con guías especializados por las mejores taquerías de Vallarta: la calidad y la frescura de los productos está garantizada. Se pueden pedir con anticipación opciones para celíacos, veganos, vegetarianos y alérgicos a los frutos de mar, aunque no es lo más recomendable.
Paseos y excursiones
Tierra Huichol. Paseo Díaz Ordaz 590.Trabajan con más de 50 familias de la comunidad wixarika. También comercializan catrinas, retablos y piezas en vidrio estirado.
Galería Córsica | Constitución 412. T: + 52-322 178-1132. corsicavallarta@yahoo.fr. Obras, entre otros, de la genial Leonora Carrington.
Galería de Ollas | Corona 176 | Dedicada exclusivamente a la fina cerámica de Mata Ortiz, pequeño pueblo de Chihuahua habitado por 300 ceramistas.
Tsunami Jet Boat | Mástil 14. Marina de Vallarta | Paseo a 90 km/h por la Bahía de Banderas. La proa de la embarcación entra por completo bajo el agua y forma una inmensa ola que se derrama sobre los navegantes. De lunes a sábados, salidas cada hora de 9 a 14.
SAN SEBASTIÁN DEL OESTE
Dónde dormir
Hotel del Puente | Lerdo de Tejada 3| Frente al puente El Curvo. Casona de adobe de más de 200 años, con patio central florido. Las habitaciones son de techos altos de madera y muy frescas. Para tener en cuenta: las paredes de los baños no llegan al techo.
Paseos y excursiones
Malibrí Turismo | Juárez 30 | T: + 52-322 297-2806 | Excursiones a Los Reyes, Las Minas, La Bufa y Real Alto.
Tour.Sso | Cuahutemoc 47. T: + 52-656 626-9292 | Excursiones en cuatriciclo a minas vecinas, Cerro de La Bufa y Hacienda Victoria.
Cuatrimotos Rent | T: + 52-656 626-9292.
Nota publicada en octubre de 2017.



