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Lo primero que hacemos es ir a la estación, una maravilla de edificio, que data de 1909, cuando Deseado iba a ser cabecera del tendido que llegaría a Nahuel Huapi. El plan no prosperó, y el tren sólo llegó a Las Heras, unos 283 km al noroeste, sacando la lana que producían las estancias del interior de la provincia. Hoy es un museo "casero" de interesante visita, sobre todo porque lo muestran los ferroviarios que conservan con cariño fotos, boletos, libros y otros objetos.
El ramal cerró en 1978, pero el puerto ?a diferencia del de San Julián? sigue muy activo, no sólo para la pesca, sino también como estación de cruceros. Deseado se ve convulsionada cuando miles de turistas bajan todos juntos y los pocos prestadores de servicios ?tres empresas náuticas y un par de terrestres? deben organizarse para mostrarles los atractivos: navegar la ría, ir hasta Cabo Blanco y sus salinas o, solo si hay tiempo, llegar hasta los Miradores de Darwin, desde donde Darwin admiró el cañón del río Deseado y dijo "No creo haber visto en mi vida lugar más aislado del resto del mundo que esta grieta rocosa en medio de tan dilatada llanura".
En vehículo puede hacerse buena parte del recorrido de la ría, pasando por los cañadones del Paraguayo, del Torcido, del Indio y del Puerto. Es reconocimiento terrestre de lo que luego haremos por mar, con Chantal y Claudio Temporelli, de Los Vikingos. Ambos fueron voluntarios la última vez que hubo que desempetrolar pingüinos en el pueblo, y aprendieron a fuerza de detergente y agua caliente cuáles son los secretos del procedimiento. Nos lo cuentan, mate y bizcochitos de por medio, mientras nos sentamos en una playa de piedra a ver ostreros, cormoranes, lobos marinos y pingüinos. Es "la" salida de los deseadenses, su bosque de Palermo, su río de la Plata. Hay que reírse por no llorar de la comparación.
Con Alejandro Cis, de CisTours, en cambio, nos dedicamos a la historia. A medida que nos acercamos a Cabo Blanco, pasamos de Drake a Cavendish (que fue quien llamó Desire al puerto en 1586), Van Noort, Lemaire y Byron. Para cuando llegamos al faro de Cabo Blanco, Alejandro nos ha contado que el lugar llegó a tener 400 habitantes y que había un tren de trocha angosta que llevaba la sal desde las salinas hasta Deseado. Cuesta creerlo, desolado y solitario como está, pero queda la caseta del telégrafo y los vestigios de un antiguo cementerio como testigos de otra época.
Volvemos por la RP 91 y RP 14 para pasar a conocer la Gruta de Lourdes, construida en 1947 en el Cañadón de las Bandurrias, a 14 km de la ciudad. El marco de piedra natural es conmovedor y dicen que durante su fiesta, la segunda semana de febrero, se colma de fieles.
Vamos al magnífico museo Mario Brosozki, donde se exhibe parte de lo rescatado del naufragio de la corbeta Swift que encalló a pocos metros la costa el 13 de marzo de 1770. Murieron sólo tres de los 91 tripulantes, y siete de ellos se lanzaron a pedir ayuda, remando hasta las Malvinas en una chalupa. En 1980, el joven Marcelo Rosas escuchó esta historia de boca de un profesor y decidió investigar más. Así llegó al ex director de turismo, Leandro Roberts, quien le contó que en 1975 había llegado a Puerto Deseado el mayor retirado del Ejército australiano Patrick Rodney Gower, diciendo que su ancestro, Erasmus Gower, había sido tripulante de la Swift y estaba a bordo en 1770. Erasmus había apuntado la historia en un diario personal que Patrick trajo, y del cual dejó copia, ante la sorpresa que le causó que nadie en el pueblo supiera nada de aquella historia.
Y así fue hasta que Rosas y sus amigos se lanzaron a la aventura de buscarla, y la encontraron, en 1982: había centenares de objetos, porcelana, vidrios y hasta muebles, intactos. Fueron los primeros pasos de una actividad que nació entonces, la arqueología submarina. El museo, que empezó a gestarse al año siguiente, lleva el nombre de Mario Brozoski en honor al joven de la expedición que murió en 1986 en un trágico accidente como buzo, trabajando en la limpieza de la hélice de un barco.
Lee más sobre la Ruta Azul: tramo de la RN 3 que va de Río Gallegos a Camarones, al sur de Chubut. Reúne toda la fauna marina de cuatro nuevos Parques Nacionales y una historia que combina piratas con expedicionarios, naufragios con tesoros arqueológicos desconocidos.
Por Soledad Gil. Nota publicada en febrero de 2014.



