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Turismo

Puerto Deseado, el paisaje patagónico menos explorado

Julieta Bilik
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5 de enero de 2020  

PUERTO DESEADO.- Quizás los más memoriosos recuerden Puerto Deseado como uno de los focos de las revueltas patagónicas de 1920 o el lugar donde asesinaron a Facón Grande, uno de sus cabecillas. Pero más allá de su participación histórica, esta localidad santacruceña, uno de los destacados de la Ruta Azul (que recorre 500 kilómetros de la costa patagónica austral con foco en su biodiversidad) invita a desconectar, relajarse y disfrutar de la naturaleza.

En Puerto Deseado, casi 300 km al sur de Comodoro Rivadavia, el paisaje y sus estructuras geológicas, revestidas de la piedra volcánica ignimbrita, tienen más de 160 millones de años y han convivido con el mundo prehistórico de los dinosaurios. Si bien su fundación oficial fue el 15 de julio de 1884 y estuvo a cargo del capitán Oneto hay elementos historiográficos para afirmar que Magallanes pasó por la zona en 1520. Y se sabe que muchos otros expedicionarios también la recorrieron.

Uno de ellos fue Charles Darwin quien la definió como "la Galápagos patagónica" y "el lugar más alejado del mundo". A 500 kilómetros en línea recta de las Islas Malvinas, este puerto fue un enlace clave durante la guerra y actualmente es un pueblo que atraviesa su devenir a ciudad. Con un total de 20.000 habitantes, cine y semáforos nuevos, la localidad costera ubicada al norte de Santa Cruz quiere crecer. Y tiene con qué.

Además de la actividad pesquera y la portuaria, cuenta en sus alrededores con el Parque Eólico Bicentenario -porque en la estepa sí que saben de viento- y a 70 kilómetros el Cerro Moro, donde desde 2018 se realiza extracción de oro, plata y aleaciones. Pero más allá de tanta productividad, mejor centrarse en lo de bajar unos cambios y reconectar con lo natural.

De roca en roca

Cada destino, como cada historia, debe contener un protagonista. En Puerto Deseado, sin duda es la colonia de pingüinos de penacho amarillo que cada año visita la isla Pingüino a tan solo 25 kilómetros de la costa deseadense en sentido sureste y a la que se accede en excursión marítima. En ella, de casi 2 kilómetros cuadrados de superficie, se puede transitar codo a codo -¿o sería mejor decir aleta a aleta?- con las elegantes aves bípedas y ser testigos privilegiados de su ciclo reproductivo.

Los pingüinos de penacho amarillo, que miden poco más de 50 cm, son los protagonistas de la Isla Pingüino
Los pingüinos de penacho amarillo, que miden poco más de 50 cm, son los protagonistas de la Isla Pingüino

Nos embarcamos junto a la empresa local de ecoturismo Los vikingos. Salimos alrededor de las 9 de la mañana (para evitar los vientos más fuertes que avanzan junto con el día) desde el pequeño puerto turístico lindero a la ciudadela.

Tras la movediza navegación a mar abierto (de aproximadamente una hora) descendemos entre las rocas para recorrer la isla en un trekking en el que debemos estar atentos para esquivar los vuelos rasantes de los skúas (un tipo de pájaro que representa la especie dominante de la isla) y a los pingüinos de Magallanes que van y vienen de la costa para alimentarse. Es que las parejas se turnan para empollar sus nidos. Y, según dicen, son fieles y mantienen su matrimonio ¡durante toda la vida!

Luego de caminar unos 700 metros con la única consigna de no interponerse en el camino de los pingüinos, llegamos al pie del mítico Faro Pingüino, que fue construido a principios del siglo pasado por los pioneros que habitaron esta isla en la que solía funcionar una refinería de aceite de lobos marinos porque la actividad de su caza aún no estaba prohibida. Continuamos el trekking y al descender por los cañadones en la otra cara de la isla: ¡sopresa! Nos topamos con la colonia de pingüinos de penacho amarillo en su hábitat natural.

El histórico faro de la Isla Pingüino
El histórico faro de la Isla Pingüino Crédito: Santiago Greene

De cuerpo y aletas negras, cada ejemplar de esta especie de aves no voladoras mide poco más de medio metro, tiene el vientre blanco, una cresta de plumas punk sobre la cabeza, pico naranja, cejas amarillas y ojos rojos, y permanece en la zona durante su etapa reproductiva, entre octubre y diciembre de cada año. Conocida por su costumbre de saltar de piedra en piedra, la especie se hizo famosa gracias a Amoroso, el personaje de Happy Feet al que Robin Williams le prestó su voz.

Simpáticos e indiferentes con los humanos (debemos observarlos a la prudente distancia de un metro y medio), se diferencian del resto de pingüinos porque pueden tornarse hostiles entre ellos, pelean por los nidos, los derechos de apareamiento y la comida. Un espectáculo que se vuelve parte del paisaje.

Una vez que cada quien ha encontrado su posición entre las rocas, los aficionados por la fotografía se disponen a disparar. El resto, mate de por medio con Chantal, la guía, profundizamos en el comportamiento de esta colonia reproductiva de más de 800 parejas que, emplazada en la Isla Pingüino, representa la única en toda la Patagonia (las otras dos que se conocen están en el sur de Nueva Zelanda y en el océano Índico).

Antes del regreso, hacemos un picnic con pizzas caseras y algunas frutas. Un último rato para las fotos y de vuelta al gomón con motor. Entonces, si el oleaje y el viento lo permiten, será posible avistar delfines australes y toninas overas que de tan sociales suelen acompañar durante un rato la embarcación durante su trayecto. También es típico el avistamiento de aves marinas como albatros, petreles y cormoranes, y recibir alguna que otra salpicadura por los movimientos de la navegación.

Debido a la riqueza nutriente que aporta el mar y la gran biodiversidad que aloja, esta isla y parte del litoral marítimo (en total 159.526 hectáreas) forman desde 2012 el Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino. Sin embargo, la zona aún es prístina y su explotación sólo está permitida por tres operadores que, en los días más concurridos, llevan un máximos de 50 pasajeros. Es que a pesar del privilegio que implica la posibilidad del descenso para los turistas, lo más importante es preservar el estado natural de este espacio (que es objeto de estudio para ornitólogos y biólogos) y que las visitas de seres humanos sean de bajo impacto.

Torcido y turquesa

Otras de las gemas naturales que tiene la zona es la Ría Deseado, donde en 50 km de extensión, conviven el paisaje rocoso jurásico con las aguas del Atlántico en un particular tono entre verdoso y turquesa debido a los aportes minerales del deshielo que antiguamente hacía el lago Buenos Aires. Es que una ría es un fenómeno producto del flujo de las mareas y los vientos mediante el cual el océano ingresa en el continente y ocupa un espacio por el que antes circulaba un río. Por eso, presenta muchísima biodiversidad de fauna marina y alberga, por ejemplo, el 40% de la población patagónica de los cormoranes grises, una especie que solo vive en esta provincia.

La ría Deseado, una entrada del mar de 50 kilómetros, ideal para navegar plácidamente y observar la gran variedad de fauna que alberga
La ría Deseado, una entrada del mar de 50 kilómetros, ideal para navegar plácidamente y observar la gran variedad de fauna que alberga Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

Durante la navegación, más tranquila que a Isla Pingüino, se circula entre islas y canales y se realizan paradas estratégicas para la observación de aves y sus comportamientos. Por ejemplo, en la Isla Larga se avista un apostadero reproductivo de lobos marinos de un pelo: se identifica al macho dominante y el harén de hembras que lo acompañan.

El momento culmine de la actividad es cuando se desembarca en la Isla de los Pájaros, que alberga una colonia de más de 30.000 pingüinos de Magallanes. Allí se realiza una breve caminata guiada por la playa de canto rodado que permite contemplar y fotografiar de cerca a los pingüinos en sus nidos y espiarlos en sus baños marítimos. Finalmente, siempre y cuando la marea lo permita, se ingresa en algunos de los cañadones sobre la costa norte de la ría en un andar calmo que relaja. Todo el paseo dura alrededor de dos horas y media.

La otra grieta

Otra excursión posible es la que sigue los rastros del Beagle, que transportó a Charles Darwin y Fitz Roy, por la zona. Se trata de un paseo que insume un día completo: se recorre la estepa en camioneta hasta cruzar a la margen sur de la ría Deseado. Allí se descubre esa gran grieta que tanto sorprendió al naturalista inglés en 1833, donde junto a su grupo de expedicionarios acampó y pasó la Navidad. Impacta el comparar el paisaje de los cañadones alrededor de la ría con una lámina que hizo Conrad Martens, el dibujante que acompañaba a Darwin, y corroborar que el entorno sigue siendo prácticamente el mismo, aunque ahora el río sea mucho menos caudaloso y la zona más estéril.

Amanecer en los Miradores de Darwin
Amanecer en los Miradores de Darwin

Dentro del territorio de la misma estancia se visitan una cuevas cercanas que alojan antiguas pinturas rupestres -manos en negativo- de 7000 años de antigüedad y lo que quedó de un boliche de ramos generales que data de los años 30, cuando el antiguo puerto era un punto estratégico en el transporte de lana, uniendo a través de la ría la Patagonia más lejana con la pampa.

Organizado por Campamento Darwin, el paseo incluye desayuno y almuerzo casero en el casco de la antigua estancia Cerro del Paso que, según consta en actas, perteneció a Facón Grande. Totalmente reciclado, también ofrecen el servicio boutique de albergar viajeros, todo incluido, durante dos noches. Ideal para aquellos que busquen la paz y el silencio de la estepa, como siempre en la zona, revoloteada con algo de viento.

Un bosque de otro planeta

El Bosque Petrificado de Jaramillo queda a 256 kilómetros de Deseado y si bien el viaje en auto por la estepa puede parecer largo, es posible ir y volver en el día en cualquier tipo de vehículo (no hace falta que sea 4x4). Declarado Parque Nacional desde 2012, contiene formaciones geológicas que datan de hace 150 millones de años cuando en la zona había densos bosques con árboles gigantescos que tras las erupciones volcánicas, que coincidieron con el inicio del levantamiento de la Cordillera de los Andes, sepultaron con ceniza y lava vastas extensiones del territorio patagónico. Por ejemplo, este ex bosque de araucarias cubierto por cenizas fue sometido a un proceso de petrificación cuyos restos se nos aparecen al recorrer el área. Con sendero autoguiado que culmina con una vista panorámica de otro planeta, paisajes generosos, algo de viento y la posibilidad de ver ñandúes patagónicos, liebres y guanacos, el Parque contiene un pequeño museo -didáctico y artesanal- que explica el proceso de transformación del paisaje e ilustra detalladamente la flora y fauna locales.

El Bosque Petrificado, con formaciones geológicas de hace 150 millones de años
El Bosque Petrificado, con formaciones geológicas de hace 150 millones de años Crédito: Secretaria de Turismo de Puerto Deseado

Datos útiles

Cómo llegar

Vuelo de Aerolíneas Argentinas a Comodoro Rivadavia (desde $13.000), que queda a 242 kilómetros de Puerto Deseado. De ahí se puede tomar un remise o un colectivo de La Unión o Sportman, con tres frecuencias diarias.

Dónde dormir

Hotel Los Acantilados. De 3 estrellas, con desayuno incluido. Una noche en para dos personas, desde $2150. turismo.deseado.gob.ar/alojamiento/los-acantilados/

Excursiones

Excursiones Isla Pingüino (desde $3500) y Ría Deseado (desde $1500). Los vikingos: losvikingos.com.ar; Darwin Expediciones: darwin-expeditions.com; Puerto Penacho: puertopenacho.com.ar

Campamento Darwin (desde $6500) campamentodarwin.com.ar

Dónde comer

Puerto Cristal. Se especializan en pescados y mariscos. Probar la merluza negra y el mousse de chocolate.

Juniors. De ambiente familiar, sirven minutas y pastas caseras. Se recomienda la picada de mariscos y su bombón escocés casero.

Más información

turismo.deseado.gob.ar

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