Qué son las Big Things, las curiosas esculturas que adornan Australia

Las figuras en tamaño extra grande se convirtieron en atractivos turísticos en pequeñas ciudades del gran país
Las figuras en tamaño extra grande se convirtieron en atractivos turísticos en pequeñas ciudades del gran país
Pierre Dumas
(0)
29 de septiembre de 2019  

1 Victoria. El gran koala Sam

Las denominadas Big Things forman parte del paisaje australiano. Se trata de grandes esculturas o monumentos algo insólitos. Muchas familias las van "coleccionando" durante sus viajes por el país y no dudan en desviarse del camino para sumar una más a su álbum de curiosidades a gran escala.

Los animales y las frutas son las dos categorías más importantes. Entre los primeros hay insectos y crustáceos (nuestro famoso Larry), aves, ovejas, peces, ranas, vacas y ejemplares de la fauna local como canguros, un demonio de Tasmania, un ornitorrinco, cocodrilos, un wombat y varios koalas.

El más grande de estos famosos ositos está en Dadswells Bridge, una pequeña localidad en el oeste de Victoria, un estado muy prolífico en grandes esculturas. Hay una frutilla de dos metros, una réplica de los cigarros de Winston Churchill alta como una torre, una cafetera de tres metros, un minero de seis (¿el primo australiano del Gorosito de Caleta Olivia en Santa Cruz?), un gusano de dos cuadras y medio de largo o un monedero más grande que una persona. En cuanto al koala gigante, es una estructura de bronce y acero que alberga la oficina local de turismo entre sus patas.

Big Koala mide 14 metros de altura y pesa 12 toneladas. Fue creado por un escultor en 1988. La región de Dadswells Bridge sufrió reiterados incendios en los últimos años: durante uno de ellos, en 2009, se logró salvar de las llamas a un koala llamado Sam: desde entonces ese nombre se le dio también a la escultura.

2 Adelaida. El caballito más alto

La gran mayoría de las Big Things de Australia nacieron como atractivos turísticos, con el objetivo de llamar la atención en torno de una particularidad o un producto local. Algunas son más logradas que otras, por no hablar de las que son directamente muy bizarras (una cucaracha, una salchicha, un maní, un cocodrilo que baila).

Crédito: Shutterstock

No faltan las empresas que encontraron así una manera llamativa de darse a conocer: es el caso del emprendimiento familiar de los Wilkinson, que fabricaban juguetes de madera en la localidad de Gumeracha, situada en las colinas cercanas a Adelaida, la capital de Australia del Sur. Instalaron un caballito mecedor alto como un edificio para atraer visitantes y clientes.

El caballito en cuestión es la réplica exacta de los que fabricaban y vendían para niños pequeños. La idea fue buena porque pudieron así agregar un parque con animales donde es posible dar de comer a los canguros, una tienda de juguetes y un café-restaurante en el terreno de su fábrica. Desde entonces es la mayor atracción de Gumeracha, pueblito fundado por europeos en 1839 que hoy es sede de varias bodegas y una destilería renombrada en la región.

El Big Rocking Horse mide 18 metros de alto y pesa 25 toneladas. Su construcción tardó ocho meses entre 1980 y 1981 y demandó una inversión de US$ 100.000. En la tienda de juguetes contigua, el recuerdo más vendido es una minirréplica idéntica, que cabe sin problemas sobre un estante y hasta en un bolso.

3 Sydney. Una oveja gigante

Las grandes cosas, recurrentes en toda Australia, se encuentran por lo general en localidades pequeñas y alejadas de los grandes centros urbanos. Se trata de esculturas o instalaciones de un tamaño acorde al del único país del planeta que tiene la talla de un continente. La mayoría se levanta en el estado de Nuevas Gales del Sur, cuya principal ciudad es Sydney: es el caso del Big Merino, un carnero desproporcionado que domina desde su imponente masa la pequeña ciudad de Goulburn, a unos 200 kilómetros de Sydney.

El animal gigante promociona la lana local, que tiene la reputación de ser muy fina porque viene de ovejas merino. Los vecinos lo apodaron Rambo y lo integran en las festividades locales como soporte de anuncios y banderas.

Tal vez porque no hay muchos atractivos más en Goulburn, aunque sea la ciudad más antigua del interior australiano (fue fundada en 1833). Menos todavía desde que una autovía incluso apartó el tráfico que hasta 1992 cruzaba el centro de la localidad. Los vecinos movieron Rambo el Gran Merino en 2007 a unos kilómetros de distancia de su emplazamiento original para que la gente de paso lo viera y pudiera parar: ahora está en el predio de una estación de servicio, en un importante cruce de carreteras.

Big Merino fue construido en 1985. Mide 15 metros de altura y 18 de largo. En la base tiene una tienda de recuerdos y una exhibición sobre lana en el primer piso, dentro del cuerpo. Se sube hasta la cabeza para mirar por los huecos de los ojos.

4 A orillas del Índico. La superlangosta

Para integrar la lista de las aproximadamente 150 Big Things que hay a lo largo y ancho de las rutas australianas, las instalaciones tienen que cumplir con dos únicos requisitos: haber sido creadas por seres humanos y representar algo concreto (sea un objeto, una persona, un animal) a una escala muy superior a la de su tamaño natural. En ningún momento se cuestiona la belleza de esas "grandes cosas"... si no la lista se reduciría drásticamente. En realidad, es al revés: cuanto más kitsch resultan, más fama tienen. Y basándose en estos criterios, Larry the Lobster es un emblema del género. Las langostas y otros crustáceos están muy bien representados: hay un rock lobster en Stanley (Tasmania), cangrejos en Miriam Vale y en Cardwell (ambos en Queensland) y un langostino en Ballina (Nuevas Gales del Sur).

Crédito: Shutterstock

Pero Larry es el más logrado de todos. Se lo puede visitar en la entrada de Kingston, una minúscula localidad costera sobre el océano Índico. Lo curioso es que, a pesar de su gigantismo, esta gran langosta nació de una equivocación: iba a ser mucho más pequeña y quienes la construyeron se equivocaron de escala, confundiendo pies con metros. Así lo cuentan los empleados del restaurante y centro de visitantes que funciona en el mismo sitio

Larry the Big Lobster mide 17 metros de altura y 15 de largo. Fue construida en 1979 y la restauraron varias veces desde entonces. Se encuentra en una zona de inviernos muy lluviosos y ventosos que desgastan rápidamente su estructura de metal y fibra de vidrio. Tiene un peso de 4 toneladas.

5 Tamworth. La guitarra de doce metros

A mitad de camino entre Sydney y Brisbane, Tamworth es la capital australiana de la música country, una especie de Nashville en el país de los boomerangs y de los canguros. Es la sede de un festival que dura diez días y culmina con la entrega de los Golden Guitar Awards, que premian cada año a los músicos y cantantes country australianos. Por la cantidad de público que recibe el festival se considera uno de los diez más importantes del mundo, considerando todos los estilos musicales.

Crédito: Shutterstock

En esa ciudad, por lo tanto, no hubo duda ninguna a la hora de levantar una big thing: fue, naturalmente, una réplica de las guitarras doradas que se entregan en los premios, a modo de estatuillas. Por medio de la música, de los festivales, de las transmisiones en televisión y de los awards, la escultura se convirtió en la mayor atracción regional. En cuanto a la música country australiana, es un género muy próspero que tiene figuras como Banjo Paterson, el autor de las letras de Waltzing Mathilda, el himno oficioso del país. El principal artista reciente de country australiano fue Slim Dusty. El creador del hit The pub with no beer cantó Waltzing Mathilda en la ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos de Sydney en el 2000.

El estado de Nuevas Gales del Sur tiene la mayor concentración de Big Things. Varias fueron inscriptas en el Patrimonio Nacional. La Guitarra Dorada mide 12 metros de altura y pesa medio tonelada. Está hecha de madera y fibra de vidrio. Fue inaugurada en 1988 por Slim Dusty en persona.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.