Tafí del Valle, un destino rico y jugoso
El centro veraniego tiene una geografía con tantos repulgos como las empanadas tucumanas
1 minuto de lectura'
TAFI DEL VALLE, Tucumán.- A dos mil metros de altura y aunque el sol pega fuerte, el aire se siente fresco. Es que la villa turística tucumana de Tafí del Valle es como una terraza amplia y abierta, con un paisaje que incluye a lo lejos los imponentes nevados del Aconquija, y muy cerca, el hermoso espejo de agua del dique La Angostura.
No quedan dudas de que Tafí del Valle es el centro veraniego más importante de esta provincia. Se encuentra a un poco más de 120 kilómetros desde San Miguel de Tucumán y el viaje es de por sí un paseo en el que se disfruta de una belleza exuberante.
Con la selva de testigo
La ruta provincial 307 que serpentea en la trepada tiene 18 kilómetros de camino de cornisa con curvas cerradas, en medio de la abigarrada selva tucumana, poblada de enormes árboles musgosos de los que cuelgan lianas y claveles del aire.
Algunos parajes de esta quebrada bañada por el correntoso río de Los Sosa tienen nombre propio, como El Indio o La Heladera, un recodo con cascada, que siempre está fresco porque nunca entra el sol.
La entrada a Valle de Tafí, bañado por el río homónimo con su paisaje de gran belleza, es un anticipo de lo que se verá más adelante en la localidad de Tafí del Valle.
Desde la villa veraniega pueden ensayarse distintos paseos por las cercanías, ya sea a caballo, a pie o en automóvil, como a El Pinar de los Ciervos, desde donde se tendrá una vista panorámica de todo el valle.
En medio de este paisaje similar a los valles del Altiplano, se desarrolló la cultura agroalfarera tafí, a la que se cree pertenecen los famosos menhires allí localizados. Fue el incansable naturalista Juan Bautista Ambrosetti el que descubrió estos monolitos de piedra, grabados con figuras humanas y de animales.
En el sector de Tafí conocido como La Banda, cruzando el río del Chusqui, se encuentra el edificio más valioso de la villa. Se trata de la capilla religiosa que los misioneros jesuitas construyeron hace unos 300 años con la finalidad de catequizar a los indios calchaquíes. El conjunto arquitectónico fue levantado en diversas etapas y en la década del 70 fue restaurado por la Universidad Nacional de Tucumán. Ahora es un museo histórico, arqueológico y religioso, con piezas de la cultura tafí y Santa María e imágenes del llamado período virreinal, como una exquisita Divina Pastora.
La afluencia de turistas a la zona permitió, a unos 9 kilómetros, el desarrollo de otra villa conocida como El Mollar. Su infraestructura, más moderna, cuenta con hosterías, restaurantes y casas donde se fabrican dulces artesanales de la región.
De regreso a Tafí del Valle y antes de finalizar la visita, lléguese a conocer la Reserva Arqueológica La Bolsa, único museo arqueológico del sitio de carácter privado. Allí se pueden conocer varios restos de la cultura tafí, como lugares de cultivo y algunos vestigios de unidades habitacionales.
Tafí del Valle fue un lugar sagrado para los aborígenes que habitaron este extenso valle. Varios siglos después se ha convertido en un centro de veraneo, pero con una particularidad: la historia sigue latente y palpable en el sitio en que sucedieron los hechos.
Información para viajeros sin brújula
Sobre la avenida Gorlero hay una serie de comedores que a precios razonables permiten degustar una variedad de platos regionales. No faltarán las exquisitas empanadas tucumanas, los tamales, el locro y las humitas, bien regadas con vinos caseros.
El Centro de Información Turística se encuentra sobre la calle La Farola s/n°. Teléfono 42-1084 o 1136. En Buenos Aires, la Casa de la Provincia de Tucumán está en la calle Suipacha 140, 4431-1472.
En la villa turística hay una diversidad de hoteles, hosterías y hospedajes, un autocamping y dos estancias que ofrecen alojamiento en su casco. Tres empresas locales brindan excursiones a diversos puntos de las cercanías. También organizan cabalgatas e interesantes caminatas serranas. En Amaichá del Valle, si se quiere pernoctar, hay una media docena de hoteles y también un autocamping, un observatorio astronómico, un museo y un campamento científico.



