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Chile

Tierra del Fuego: el lado chileno de la Isla Grande

Constanza Gechter
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21 de febrero de 2019  • 13:51

Primero isla, luego país. Así sienten a ambos lados de la frontera argentina y chilena en el extremo sur, cuando hablan de Tierra del Fuego. "Como no hay una cordillera que nos divida, nos sentimos todos parte de un mismo equipo de fútbol", dice el chileno Juan Carlos Vargas en la cocina de su casa de Porvenir y cuenta que muchos tienen un familiar del lado argentino: "Hay mucho chileno que se fue a Río Grande cuando las cosas estaban mejor allá, con las leyes de promoción industrial, y vinieron en este sentido también".

Los árboles bandera no distinguen fronteras entre Argentina y Chile: se encuentran a ambos lados del territorio fueguino.
Los árboles bandera no distinguen fronteras entre Argentina y Chile: se encuentran a ambos lados del territorio fueguino. Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

Sin montañas de por medio, el argentino tiene costumbre de mucha pampa, pero para el chileno -tan habituado a vivir entre montañas-, Tierra del Fuego es uno de los pocos lugares donde encuentra planicies como ésta.

El argentino tiene costumbre, pero al chileno le cuesta ver tanta pampa, y Tierra del Fuego es uno de los pocos lugares en Chile donde hay una planicie tan extensa como esta. Un paisaje desolado, casi hostil. "Te sentís taaaan miserable", dramatiza Catalina Desnier al intentar describir cómo es vivir acá, alejado del mundo y con la compañía constante del viento.

Sin embargo, su historia incluye a la isla, mejor dicho a Juan Carlos, su marido fueguino. Socióloga de Santiago, urbana al máximo, se dejó arrastrar hasta aquí por amor, aunque para su casamiento haya sólo conseguido flores de plástico y muchos de los insumos lleguen de Punta Arenas, del otro lado de estrecho. "Debés de estar muy enamorada para irte hasta allá", dice que le dijo su madre, resignada, cuando decidió partir. Y en Tierra del Fuego, la Cata terminó siendo gobernadora de provincia.

Porvenir

Cuando llegamos a Porvenir de noche -la ciudad capital de 7.000 habitantes-, todas las calles y casas nos parecían iguales. De chapa y madera sobre la bahía. Sin mapa ni GPS, ubicamos a Catalina preguntando en el almacén. "La casa rosada", nos indican, y desde la pollería la llaman por teléfono para avisarle que estábamos. Estamos a sólo una cuadra de un delicioso curanto en olla que acá llaman pulmay, acompañado de pébere, el chimichurri local. Choritos –grandes mejillones-, papas, una perfumada carne de cerdo ahumada, y longaniza. Pisco de aperitivo, y un buen vino blanco para acompañar la interminable charla.

Casas sobre la bahía en Porvenir.
Casas sobre la bahía en Porvenir. Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

Nos llenamos de información: en Porvenir hay un poco de turismo, pero más centros de cultivo de salmones, mataderos de cordero y varias pesqueras que se dedican a productos estacionales y temporales como la centolla, el centollón, el ostión (nuestra vieira) y el erizo. Antes de que existiera el canal de Panamá se cruzaba entre océanos por acá, y por eso hay mucha inmigración, en especial croata. La isla era la primera tierra firme que pisaban en su largo trayecto desde Europa y decidían quedarse. Los nombres de los antiguos colonizadores en el cementerio municipal, y muchas nomenclaturas de calles dan cuenta de ello: Kovacic, Poklepovic, Kalazich son de lo más frecuentes. Ícono indiscutido del cementerio es el ciprés, al que podan redondeado o con forma de hongo hasta que su follaje parece terciopelo, bien al ras del suelo.

La cabaña de fin de semana que Juan Manuel y Cata alquilan a turistas en las afueras de la ciudad –a escasos 3 km– pretende acentuar la sensación de páramo y finisterre que el europeo, particularmente, viene a buscar. "No queremos turistas, queremos viajeros", anuncian en los portales de alquiler. Gente que busque quedarse a descansar tal vez después de un largo periplo por la isla. Y lo que mejor se hace en la cabaña es relajarse: el cielo plomizo da sueño, y el viento persistente invita a quedarse pegado a la salamandra. Uno se siente como en casa de unos buenos amigos. Porque cuando no hay huéspedes, los dueños la hacen propia: se instalan, hornean pan, leen y duermen la siesta, como si se tomaran unas mini vacaciones de International Seafood, la pesquera a la que se dedican durante la semana.

En la planta donde procesan centolla, centollón, erizo, ostión bacalao y anguila, es temporada de vieiras y ostiones y en la faena participan, además de chilenos, haitianos, dominicanos y ecuatorianos. Los buenos desconchadores son capaces de retirar el cayo del resto de la víscera y descartar las valvas en poco tiempo. Si se tiene experiencia se llegan a hacer 100 kilos en 10 horas de trabajo, y buena plata también.

Objetos de almacén que remiten a la colonización croata en el Museo Municipal Fernando Cordero Rusque de Porvenir.
Objetos de almacén que remiten a la colonización croata en el Museo Municipal Fernando Cordero Rusque de Porvenir. Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

El Museo Provincial Fernando Cordero Rusque, en los alrededores de la plaza de armas, retrata la historia de Tierra del Fuego: a través de objetos vinculados a la explotación aurífera muestra la fiebre de la explotación del oro como primera actividad económica de la isla y la llegada de la colonización, y la introducción de ganadería por parte de colonos británicos que trajeron ovejas de islas Malvinas y el consecuente exterminio de aborígenes selk´nam. Parece que éstos, al ver a los guanacos desplazados a tierras altas, comenzaron a cazar ovejas y entraron en conflicto con las compañías ganaderas que pagaban una libra esterlina por cada aborigen capturado.

El pingüino rey

"Hoy anuncian 90 km por hora de viento, apuren antes de que sea más fuerte", avisan en el Parque Pingüino Rey de la estancia San Clemente. Con un viento impiadoso que obliga a anclarse al suelo para no volar, bajas temperaturas, campera, gorro y bufanda en pleno marzo, me logro acercar por el sendero a la empalizada de madera que me protege para poder observar mejor. A unos 50 metros de distancia, los pingüinos más altos que jamás he visto resisten estoicos y hasta felices las ráfagas de viento y se amuchan un poco para pasarla mejor, ajenos a nuestras miradas.

El Parque Pingüino Rey.
El Parque Pingüino Rey. Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

Son grandes. El pingüino rey es el segundo en tamaño entre las 18 especies que existen en el mundo, sólo superado por el emperador. Llegan a medir 1,25 m desde la punta del pico hasta el extremo de la cola, y 95 cm de altura parados. Tienen colores bien definidos: blanco, negro y amarillo-naranja, y un poco de plateado en el área dorsal.

Sin considerar las de las Malvinas, esta es la única colonia en América del Sur que se puede visitar. La casualidad hizo que en busca de un área donde reproducirse quisieran armar una colonia de unos 90 individuos dentro de una estancia de Tierra del Fuego, bien al borde del mar de la Bahía Inútil. Con la idea de plantear medidas de preservación, conductas de observación y concientizar a la gente sobre la especie, los dueños de la tierra abrieron el Parque Pingüino Rey oficialmente en 2011 como miembros de la internaciona l Global Penguin Society. Su proyecto de investigación en desarrollo estudia cómo se adaptan en esta nueva área.

Paso de frontera

Para llegar a Puerto Williams es preciso hacerlo desde Ushuaia. Una vez de regreso en la Isla Grande, nos espera un paso veloz por Lago Blanco, meca de pescadores por sus truchas chinook, marrón y arcoíris, nos deposita luego en Parador Russfin, el alojamiento más inesperado del viaje: es en pleno aserradero. Parece que, como por la zona escasean la nafta, las provisiones y los sitios para dormir, el viajero frenaba a cargar en el surtidor privado del aserradero y preguntaba siempre dónde comer y descansar. Dos más dos son cuatro, pensaron los dueños. Abrieron habitaciones y un tiempo más tarde llamaron a Paulette Labatut y a su marido Miguel Domínguez, quienes redecoraron y profesionalizaron el servicio, y además de alimentar a los empleados madereros alojan al turista en una construcción alargada en madera con techo de chapa acanalada e interior revestido casi íntegramente en lenga y buena deco. La mesa ratona del living da para revolver horas excelente bibliografía de los grupos indígenas y la cultura local. Desde Russfin se hacen paseos a la castorera y trekkings en el más lejano Parque Natural Karukinka. El Parque Nacional Yendegaia permanece en cambio cerrado por no tener aún infraestructura de caminos.

En el camino a Lago Blanco.
En el camino a Lago Blanco. Fuente: Lugares - Crédito: Federico Quintana

Cerro Sombrero, a 40 km de Bahía Azul –donde se realiza el cruce del estrecho–, es un pueblo de paso en la Tierra del Fuego chilena: viajamos en marzo, y desde que abrió la Secretaría de Turismo en noviembre pasaron solo 521 turistas. Una vuelta revela un poblado petrolero de diseño urbanístico de fines de los 50 realizado por arquitectos norteamericanos para las familias de los trabajadores del petróleo. Sus casas tienen el típico cerco blanco de madera, gran patio y sótano. Y una de ellas tiene más historia: alojó a Fidel Castro en 1971 como huésped durante el gobierno de Salvador Allende.

Al estrecho lo cruzamos nuevamente por Primera Angostura. La forma más práctica de cerrar este periplo triangular con forma de isla grande.

Si pensás viajar...

En verano, hay luz natural durante 17 horas, mientras que en invierno sólo dura 7 horas y se hace de noche a las 5 de la tarde.

CÓMO LLEGAR

TRANSBORDADORA AUSTRAL BROOM. T: (0056-98) 283-7910. Tres ferries hacen el cruce del Estrecho de Magallanes en Primera Angostura, entre Punta Delgada (en el continente) y Bahía Azul (en Tierra del Fuego). En temporada (1/11 al 31/3) hacen 20 cruces por día (de 25 minutos), entre las 8.30 y las 3 de la mañana, y cargan entre 45 y 60 autos cada uno. Cada auto, 15.000 CLP. No se reserva y se paga a bordo. El cruce se cierra por mal tiempo, hasta siete horas.

PORVENIR

DÓNDE DORMIR

CABAÑA DE CATALINA DESNIER. T: (0056-99) 702-9382. A 3 km de Porvenir, camino a los Altos de Baquedano.Catalina alquila su cabaña de tres habitaciones, con capacidad para seis personas. Íntegramente de madera, tiene la cocina integrada y un deck. Su marido, Juan Manuel (que ganó un premio en el concurso de asado más grande de Tierra del Fuego), está por inaugurar un restaurante ahí mismo, donde servirá centolla y cordero. Por noche, u$s 40.

RUSSFIN

DÓNDE DORMIR

PARADOR RUSSFIN. Dentro del predio de un aserradero con un área modificada para atender al público, seis acogedoras habitaciones dobles con baño privado. Una de las construcciones tiene una habitación doble y una cuádruple con baños compartido. En un living y comedor decorados con excelente gusto se sirve la cena entre las 19 y 20 (si se llega más tarde, la dejan para que uno se la caliente en el microondas). Se puede visitar la planta forestal, y hay surtidor de combustible para vehículos. La habitación doble, u$s 108 con desayuno; comidas, 11.000 CLP. Con baño compartido, u$s 20 la cama, con desayuno.

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