Tierra del fuego: una isla a la medida de todos, especial para refrescar el verano y divertirse
El turismo de aventura es uno de los medios para conocer esta parte del fin del mundo donde la naturaleza es la reina; todo en medio del confort
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USHUAIA.- Tierra de brumas donde perdieron su rumbo todas las tormentas y los tifones de los siete mares. Cementerio de barcos y lugar de seres míticos. La antesala de los fríos eternos del último confín austral.
Estos y otros calificativos cada cual más sombrío recibió Tierra del Fuego desde su descubrimiento, hace cinco siglos. Sólo como un castigo se entendía que alguien pudiera vivir aquí. Pero con la llegada de los primeros descubridores y colonizadores fue corriéndose el velo que cubría esta región para hallar su enorme potencial. Muchas familias hicieron de los parajes fueguinos su lugar en el mundo. Argentinos, españoles, croatas, italianos, misioneros anglicanos, chilenos, se amalgamaron para crear lo que hoy es la sangre fueguina.
En la actualidad se reconoce en el turismo uno de los grandes factores de ingreso de capital que tiene Tierra del Fuego.
De todo y para todos
La más joven de las provincias argentinas posee mucho para ofrecer al visitante. Esquí alpino y de fondo, pesca, mountain bike, trekking, cabalgatas, avistamiento de aves y mamíferos marinos, safaris fotográficos, navegación por el canal de Beagle, son algunas de las posibilidades. Pero también simple y sencillamente detenerse y observar los bosques teñidos de rojo durante el otoño, saborear una centolla fueguina o un cordero patagónico a la parrilla, o ver desde las alturas que rodean a Ushuaia un atardecer de verano sobre el canal de Beagle.
El territorio de la Isla Grande de Tierra del Fuego -no olvidar que la provincia comprende también la Isla de los Estados, Malvinas, Georgias, Sándwich, Orcadas y Sector Antártico Argentino- ofrece un panorama de todas las regiones geográficas características de la Patagonia.
Es decir, tenemos una meseta, con relieve llano, desprovista de árboles. En la zona central de la provincia hay vegetación arbórea en forma irregular y comienzan las primeras estribaciones de la Cordillera. En la zona sur, con orientación Oeste-Este y paralelo al canal de Beagle, hay altas montañas, valles profundos, zonas de turbales y bosques tupidos de lengas y cohiues. Por todos lados se verán los embalses creados por los castores, animales no autóctonos introducidos en la isla hace más de medio siglo.
La provincia tiene dos ciudades, Ushuaia -la capital, sobre el canal de Beagle- y Río Grande --al Nordeste-, a las que hay que agregar la pequeña localidad de Tolhuin, en la cabecera del lago Fagnano.
Los medios de llegada a Tierra del Fuego son por aire -hay vuelos diarios a los aeropuertos de Ushuaia y Río Grande- o por tierra, cruzando el estrecho de Magallanes con ferries por los cruces de Primera Angostura y Porvenir, atravesando territorio chileno. Se llega de nuevo a suelo argentino en el paso fronterizo de San Sebastián, donde se retoma la ruta nacional N° 3, que termina su traza en la bahía Lapataia, 12 km al oeste de Ushuaia.
Las cuatro estaciones
Cualquiera que sea la época del año elegida para visitar Tierra del Fuego siempre habrá algo para hacer y ver. Pero aun en pleno verano conviene traer abrigo. El clima es muy cambiante -sobre todo en la región sur- y puede llover, salir el sol o levantarse un fuerte viento varias veces al día.
Debido a la latitud de la zona, mientras que en verano puede haber 18 horas con luz natural, en invierno las noches son muy largas. No es extraño que bien entrada la primavera pueda nevar y es raro un verano donde se produzcan temperaturas mayores a los 20°. Habrá que pensar que si se desea hacer algún tipo de deporte relacionado con el agua convendría llevar puesto un traje de neoprene.
Si la idea es hacer caminatas, hay que traer no sólo calzado cómodo, sino impermeable, ya que grandes extensiones de la isla son de turba. Supongamos que se eligió como primer punto de arribo a la provincia su capital. Ushuaia, con su marco de montañas recostadas sobre el mar, propone una serie de atracciones en la propia ciudad y los alrededores.
Conviene empezar la visita con un recorrido a pie por la calle San Martín, la principal y centro comercial de la ciudad. Si se continúa hasta su intersección con la calle Yaganes, se llega a la Base Naval, en la cual se encuentra el antiguo y conocido presidio de Ushuaia, hoy también Museo Marítimo. En sus pabellones, algunos de ellos mantenidos como cuando albergaba a los presos, se podrá conocer más sobre la vida de famosos internos, como Cayetano Santos Godino, el Petiso Orejudo o Mateo Banks, conocido como el primer asesino múltiple de la historia argentina.
Desde allí conviene caminar unas pocas cuadras hasta el Museo del Fin del Mundo, que tiene una interesante colección histórica y de ciencias naturales.
A 4 km del centro se halla el glaciar Le Martial. Tiene aerosilla y desde su destino se observa una impresionante vista del canal de Beagle.
Un pintoresco paseo es el Tren del Fin del Mundo, con sus locomotoras de vapor y sus vagones que parecen de juguete. El paseo dura casi dos horas y se toma en la Estación del Fin del Mundo, a 8 km de la ciudad.
Si se sigue la ruta 3 hasta su fin se llega al Parque Nacional de Tierra del Fuego, el más austral de la Argentina. Con hermosas vistas de bosques y del canal, pueden efectuarse excursiones en lancha hasta la isla Redonda.
Saliendo de la ciudad hay paseos de todo el día muy recomendables, como los lagos Fagnano y Escondido; y a las estancias Harberton y Moat. Desde el puerto de Ushuaia se efectúan excursiones marítimas en catamarán a la Isla de los Lobos, faro Les Eclaireurs, isla Martilllo y también a la estancia Harberton.
Hay apuntes que sacan chispas
- Ushuaia es un nombre indígena con raíces lejanas. Según los estudios realizados, significaría bahía que penetra hacia el Oeste.
- Presidio del Fin del mundo. Albergó en sus celdas a delincuentes peligrosos, muchos de ellos condenados a cadena perpetua o de larga duración. Los penados eran utilizados en trabajos de servicio público. En marzo de 1947, la cárcel fue clausurada.
- El Tren del Fin del Mundo. A principios del siglo último, fue habilitado para facilitar el transporte de la madera y roca de cantera, indispensables para terminar la edificación del presidio. De trocha angosta, tenía cinco vagones, tres para el traslado de penados y dos para los guardiacárceles. En la actualidad se conserva una locomotora y un vagón que se encuentran en el acceso al presidio.
- Estancia Harberton. A 60 kilómetros de Ushuaia, sobre la costa del canal de Beagle, funciona este establecimiento ganadero y lanar que fue propiedad del reverendo Thomas Bridges. Se encuentra habilitado al turismo entre octubre y abril. Se puede visitar el casco y otras dependencias, entre ellas la biblioteca del religioso, además de apreciar reliquias de los yaganes y los onas, aborígenes de esta tierra.
- Museo del Fin del mundo. Fue fundado en 1979 y está dedicado a la investigación y difusión de los conocimientos culturales y naturales de Tierra del Fuego. Construido a principios del siglo pasado, posee varias salas de exposición permanente y servicios y asistencia, como la biblioteca con más de 3500 volúmenes.



