Las mejores locaciones de Game of Thrones en Irlanda del Norte

La playa de Ballintoy, conocida en la ficción como Iron Islands
La playa de Ballintoy, conocida en la ficción como Iron Islands Crédito: Robert Ormerod/NYT
Jeremy Egner
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5 de mayo de 2019  

Entre las muchas maravillas a lo largo de la costa de Antrim, en Irlanda del Norte, se encuentra cierto conjunto de cuevas de una belleza inquietante. Cercanas a este ordenado pueblo unos 70 kilómetros al norte de Belfast, formadas durante 400 millones de años por el choque del mar azul pizarra contra la piedra roja de la costa, estas cuevas de algún modo proponen una reflexionar acerca del poder absoluto de la naturaleza y la huella irresistible del tiempo.

Estaba en eso cuando una voz susurró: "Ahí es donde Melisandre dio a luz al monstruo de la sombra".

Y así fue como volví a la tierra y me di cuenta de que estaba cerca de una locación fílmica, igual que decenas de fanáticos de Game of Thrones que disparaban febrilmente selfie tras selfie .

El susurró era de Flip Robinson, un hombre de 2 metros de altura, con una barba magnífica, que había aprovechado su aspecto para recrear personajes gigantes de la serie como Hodor y La Montaña, y que ahora era mi guía.

Desde su debut en 2011, Game of Thrones se ha convertido en una de las franquicias de la cultura pop más influyentes del mundo y ha dejado una huella -de dragón- en todo lo que toca. Y en ninguna otra parte esa dinámica es más tangible que aquí.

Game of Thrones se ha filmado en muchos lugares, incluyendo locaciones en Croacia, España, Marruecos, Islandia y Malta, y hay sitios que se han convertido en sinónimo de la serie, para bien o para mal. Pero como sede no solo de la producción en los Titanic Studios de Belfast, sino también de Westeros, Irlanda del Norte se ha visto envuelta en una mezcla de hechos y fantasías. Y a medida que la serie fue modificando el escenario que se mostraba en los capítulos, también fue alterando los paisajes reales: para millones de televidentes de todo el mundo, este país se ha convertido en la imagen del programa.

Ruta panorámica

En este proceso, la industria cinematográfica de Belfast ha pasado de aquella actividad somnolienta a esta potente actualidad. "Game of Thrones cambió todo", dice Richard Williams, director ejecutivo de Northern Ireland Screen, que promueve la producción de cine y televisión en el país.

La región también ha construido una economía turística a partir de la serie. Especialmente en la zona costera, que proporcionó gran parte del paisaje para las escenas al aire libre. Este majestuoso tramo de naturaleza y su famosa ruta panorámica, Causeway Coastal Route, están ahora casi invadidos de vehículos que llevan a los peregrinos de Thrones. En otros lugares, sitios como Castle Ward, cerca de Strangford, locación para el Winterfell original, han visto cómo cada año se agolpan multitudes de fanáticos.

Thrones ha canalizado cientos de millones de dólares hacia la región. Pero ese beneficio podría empalidecer frente a uno más "existencial", en un lugar que por décadas fue conocido por la violencia sectaria. "Hace veinte años, habrías estado escribiendo sobre los problemas políticos, no sobre un programa de televisión", dice Gary Hawthorne, uno de mis guías. Y agrega: "La violencia falsa nos ha ayudado a alejarnos de la violencia real".

Parte del impacto que Game of Thrones ha tenido para Irlanda del Norte se debe al tamaño de la producción en comparación con las dimensiones del país. Con apenas 14 mil kilómetros cuadrados de superficie aproximadamente, Irlanda del Norte tiene una asombrosa variedad de paisajes particularmente adecuados para una saga de fantasía medieval. "Ocupamos 63 ubicaciones para grabar a lo largo de 10 años, y cada una de ellas estaba en un radio de una hora y media desde Belfast", dice Robert Boake, gerente de locación en Irlanda del Norte.

Eso se hizo evidente la tarde que pasé manejando con Flip Robinson a lo largo de la sinuosa carretera de la costa, con el Mar de Irlanda por un lado y varias aldeas y vertiginosas laderas verdes salpicadas de ovejas por el otro. En pocas horas cruzamos Westeros y fuimos más allá, moviéndonos desde Wall y Castle Black (en el mundo real: la cantera de Magheramorne) hasta las escaleras donde Arya se arrastró fuera del canal de Braavos (Carnlough Harbor) hacia la costa rocosa de Pyke (Ballintoy).

La colina Dragonstone

También cerramos el círculo paseando por el prado de Stormlands (cerca de Murlough Bay), donde Renly acampó hasta que el monstruo de Melisandre se apoderó de él. De vez en cuando nos deteníamos para caminar y, a ratos, nos azotaba la lluvia, nos golpeaba el viento y nos acariciaba un sol cristalino ("En Irlanda del Norte hay cuatro temporadas en un día", dijo al respecto Robinson; una frase que, luego me di cuenta, es un eslogan nacional).

En Fair Head , en las afueras de Ballycastle, caminamos cuesta arriba a través de un aguacero horizontal. Veinte minutos más tarde, la lluvia había desaparecido y el sol nos secaba cuando unas ráfagas de viento amenazaban con arrojarnos a un acantilado.

Habíamos llegado a Dragonstone, la deslumbrante colina donde se encontraba el bastión de la familia Targaryen hecha con efectos especiales. Pararse donde la pradera verde daba paso a grises acantilados de granito que caían en picado al mar, mientras se observaba el lugar donde Tyrion y Daenerys discutieron sobre estrategia, y donde Jon Snow se encontró con Drogon, hacía sentir el escalofrío de dar con una historia épica que se encontraba con un paisaje épico.

Esta relación recíproca entre proyecto y lugar se extiende más allá del campo. Otra razón por la que el matrimonio entre Game of Thrones y la región ha sido feliz es que las necesidades materiales de la producción (armaduras, trajes elaborados y joyas) combinaban bien con las tradiciones artesanales de la zona. "Somos buenos en eso", dice Williams.

Incluso cuando filmaron una escena de lucha en Marruecos, las lanzas se fabricaron en Belfast. Así, los fanáticos que desean probar una réplica de la corona de Cersei pueden hacerlo en Steensons, en Ballymena, donde se diseñaron y fabricaron las mejores y más originales piezas de Westeros .

Esta puede ser una explicación para la general falta de resentimiento local, evidente en otros lugares que han sido asediados por los viajeros fanáticos de Thrones. "No hay muchas personas aquí que no hayan estado involucradas en alguna forma", dijo Boake. "El hermano de este hizo algo para la serie; o su prima fue extra".

Mientras conducíamos a lo largo de la costa, Robinson recordó su momento como doble de Hodor, esquivando a los dobles de los White Walker en la cueva de los Three-Eyed Raven mientras arrastraba el doble de Bran hacia una pantalla verde, en una de las escenas más famosas de la serie. "Luego, Kristian Nairn sostuvo la puerta -dijo-. Él hizo lo fácil".

Un guía gigante

Flip Robinson, 52 años, era un carpintero derrotado por la crisis financiera mundial, que trabajaba como guía turístico cuando postuló para ser extra en la serie. Pronto enfrentó a los personajes de Lena Headey y Nikolaj Coster-Waldau como uno de los no muertos de la Montaña , rol que es el gancho para sus Giant Tours. "Cambió mi vida", dijo.

Castle Ward, a una hora de Belfast
Castle Ward, a una hora de Belfast Crédito: Robert Ormerod/NYT

El programa ha hecho eso mismo por la industria cinematográfica local. Algunas películas se filmaron en el antiguo galpón de Belfast que ahora es parte de Titanic Studios (llamado así porque está cerca de donde se construyó el transatlántico, la otra exportación famosa de la ciudad). Pero a partir de Game of Thrones la actividad se ha visto impulsada.

Luego está el impacto financiero: en ocho temporadas, Game of Thrones ha invertido más de 275 millones de dólares en esta región, según Northern Ireland Screen.

¿Y después?

Dos grandes preguntas se ciernen sobre este éxito. Una es cómo el Brexit podría afectar a esta industria, aunque Williams señala que para las producciones a gran escala, el gasto de Estados Unidos es significativamente mayor que el de la Unión Europea.

La otra pregunta: ¿Qué pasará luego de que Thrones haya terminado? Si bien todos son cautelosamente optimistas de que la precuela saldrá como una serie, en especial con el interés que el nuevo propietario de HBO, AT&T, tendrá en extender una franquicia tan lucrativa, no dependen de ella.

La analogía más común sostiene que Thrones es para Irlanda del Norte lo que El Señor de los Anillos fue para Nueva Zelanda: un fenómeno de la cultura pop que mostró una tierra maravillosa a una audiencia global. Pero hay una diferencia: Thrones ha ayudado a redefinir un sitio una vez conocido como uno de los lugares más peligrosos del planeta.

Desde fines de los 60 hasta finales de los 90, los problemas políticos, que enfrentaron a grupos paramilitares protestantes leales a la Corona contra los católicos en favor de una Irlanda unificada e independiente, cobraron 3600 vidas. Las antiguas divisiones permanecen y han sido despertadas con nueva ansiedad por el Brexit, porque no está claro cómo afectará la frontera abierta entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Pero el programa ha ayudado a "continuar nuestro proceso de paz", dice Conleth Hill, más conocido por los fanáticos de Thrones como el astuto Varys .

Como uno de los pocos actores de Irlanda del Norte en el reparto, Hill ha visto el impacto de la serie tanto por dentro como por fuera. "Antes de los problemas, había muchos turistas -dijo-. Ahora están regresando".

En Castle Ward, aproximadamente una hora al sur de Belfast, el guía William van der Kells me saluda con toda su vestimenta del norte, incluyendo capa negra y una enorme espada hecha de "la mejor goma de Valyria". Un sitio de larga data del National Trust, Castle Ward agregó un Winterfell tour luego de que se grabase la mayor parte de la primera temporada de Game of Thrones aquí. Así atrajo a más de 25 mil visitantes por año.

Luego manejamos bajo una lluvia torrencial hasta otros lugares, como el árbol donde Robb Stark y Talisa se casaron fatalmente, antes de refugiarnos en un viejo castillo cerca del sitio de Walder Frey (proyectado digitalmente), donde todo terminó mal.

A esas alturas, llevaba puesta la capa y tomaba mis propias selfies para enviarlas a mi hija. Y el único monstruo real era la tormenta que caía sobre mí. Pero, cuando miré a través de la lluvia hacia Strangford Lough, se me ocurrió que, aunque venía a ver cómo Game of Thrones cambió la imagen de Irlanda del Norte, lo que me sorprendió fue cómo Irlanda del Norte dejó su huella en la serie.

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