Cómo recorrer Islandia con 40 dólares por día

El viaje alrededor de la isla haciendo dedo de Iván Caminos
El viaje alrededor de la isla haciendo dedo de Iván Caminos
(0)
28 de abril de 2019  

El siguiente relato fue enviado a lanacion.com por Iván Caminos. Si querés compartir tu propia experiencia de viaje inolvidable, podés mandarnos textos de hasta 5000 caracteres y fotos a LNturismo@lanacion.com.ar

Volví a Islandia con las expectativas muy altas y aun así me dejó sin palabras. Me sacudió.

Mi primera visita a la isla fue en 2016 cuando hice mi primer viaje de mochilero fuera de la Argentina. En esa ocasión sólo tuve la posibilidad de conocer Reikiavik, su capital, donde viven 220.000 personas de las casi 360.000 que tiene el país.

Por el medio de la isla se unen en parte las placas tectónicas norteamericana y euroasiática, lo que junto con el paso de los años le dieron a Islandia una geografía particular: volcanes, glaciares, cascadas, montañas, playas de arena negra, géiseres y mucho verde. Sí, Islandia tiene paisajes de película. En mi primer viaje pasé 36 horas en la capital y fueron suficientes para recorrerla a fondo. Reikiavik es una ciudad muy linda y tranquila. No tiene líneas de tren ni subte pero (por ahora) no son transportes necesarios. Alcanzan los colectivos para conectar con las afueras de la ciudad.

Como en toda Escandinavia en general, la gente es súper amable y respetuosa. El idioma es el islandés aunque casi todos hablan inglés fluido, incluso los niños.

Reikiavik me gustó mucho pero al dejar la isla tuve la sensación de que había leído sólo el prólogo.

Un año y medio después volví. Con más ganas que dinero, estaba por empezar el desafío que me había propuesto: recorrer la isla a dedo por la ruta 1 o Ring Road, ruta circular que recorre casi toda la isla (su extensión es de 1339 km), durmiendo en carpa y tratando de sobrevivir a los precios de Islandia. Sí, suena exagerada la expresión, pero Islandia es de los países más caros del mundo porque importan la mayoría de las cosas y porque la isla atrae cada vez a más turistas, lo que hace que los precios en los últimos años hayan subido bastante.

Después de hacer algunos dedos y luego de comprar algo de comida en el súper (el Bonus es el más barato, el logo es amarillo y tiene un cerdo bien feo), armé la carpa al costado de la ruta a unos 70 km de la capital en dirección norte.

La carpa se bancó muy bien los fuertes vientos constantes pero la temperatura bajó mucho a la noche. Después de haber pasado la noche helado (oscureció entre la 1 y las 3.30) seguí camino, pensando en que tenía que cambiar el plan. Cambiar el plan sí o sí significaba dormir en hostels ya que no tuve suerte con Couchsurfing, y los hostels, como todo, son caros para un presupuesto mochilero.

Después de la fría noche en carpa me asomé a la ruta y me levantó Lukas, de Polonia. Si bien tenía un inglés medio básico y bastante rústico, nos pudimos hacer entender lo suficiente. Hacía 14 años que vivía en la isla. Primero vino solo a probar suerte y, una vez que consiguió trabajo, trajo a su esposa y sus hijos. Entre otras cosas, me dijo que en Islandia ganaba 10 veces más que en Polonia.

Cascadas y montañas

Lukas me dejó en Borgarnes a la mañana y a la tarde me levantó Grétar, profesor de yoga local. Iba de camino a Akureyri, la segunda ciudad más grande de Islandia. Como yo iba sin planes ni hospedaje reservado, accedí a ir con él.

Lo primero que me sorprendió en la ruta fueron los increíbles paisajes, montañas con picos nevados o incluso todas nevadas, ahí, pegadas a la ruta.

Viajamos con Grétar por casi cinco horas y hablamos de todo. Me contó que tanto él como su familia eran islandeses y su novia de Rumania. Me enseñó un poco de islandés pero es dificilísimo, tiene algunos sonidos que son casi imposibles de pronunciar. Me hizo escuchar también varias canciones de su banda islandesa preferida de metal. A cambio, le mostré algunas canciones de Soda Stereo que era lo único que tenía descargado de nuestro país.

Finalmente, luego de horas de charla, música y paisajes espectaculares, me dejó en uno de los hostels de la ciudad a eso de las 11 de la noche, aunque todavía el cielo estaba bastante claro.

Akureyri me gustó, el hostel no era tan caro y, como había avanzado bastante en el mapa, decidí quedarme dos noches antes de salir a la ruta de nuevo.

Todo lo que siguió en el viaje fue en subida: las cascadas son espectaculares, la gente que conocí haciendo dedo fueron todas personas hermosas, de distintas partes del mundo. También es increíble la playa negra, aunque la visitamos con lluvia, viento y granizo. De todas formas, el paisaje que más me gustó fue la laguna del glaciar, ¡qué cosa increíble!

En cuanto al clima, en Islandia está soleado, se nubla, llueve, sale el sol de nuevo y vuelve a llover con sol. Todo eso en un transcurso de media hora o menos. Es impredecible. A eso le agregamos también las cuatro horas de luz que hay en invierno y la noche iluminada en pleno verano.

Además Islandia tiene muchas más particularidades: no hay árboles, no hay hormigas ni mosquitos, hay más ovejas que personas, no hay restaurantes de comida rápida de los conocidos, tienen de las aguas más puras del mundo, es de los países más seguros y no tienen ejército ni fuerzas armadas. Islandia también es uno de los países más felices según varios estudios y uno de los mejores para vivir.

Se puede llegar en barco pero conviene ir por aire. Hay vuelos low cost desde varias capitales europeas ya que cada vez es más turístico.

Para agregar como dato mochilero, en Islandia hay muchos campings. Algunos son completísimos y otros no tanto aunque lo mejor es que se puede armar la carpa en cualquier lado al costado de la ruta, siempre que no sea un lugar privado.

Mi experiencia haciendo dedo en Islandia fue increíble. Antes de viajar había leído varios testimonios y experiencias de auto-stop en la isla y en todas decía lo fácil que es. En Islandia está totalmente aceptado hacer dedo y los 14 vehículos que me levantaron dan fe de eso.

Cada vez que paraban me presentaba, saludaba brevemente y les decía hacia donde iba. Muy pocos autos dejé pasar porque se desviaban antes del lugar donde yo iba.

Haciendo dedo subí a 14 vehículos para dar la vuelta completa a la isla

En dos oportunidades vi a otros mochileros haciendo dedo en la ruta. Al ir en mayo no había casi demanda de pulgares al viento. Según leí, en los meses de verano (julio y agosto) hay mucha más gente en la isla viajando de esta manera.

De los 14 vehículos que me llevaron, en 9 de ellos iban personas residentes, aunque solo 4 eran islandeses. El resto de los residentes eran de Francia, Polonia, España, Indonesia y Dinamarca.

En los 5 vehículos restantes iban personas que estaban vacacionando por la isla.

Con todos hablamos de todo un poco. La mayoría se sorprendía que viaje solo estando tan lejos de casa. También se sorprendían de que sea argentino y ninguno sabía dónde estamos en el mapa. Lo único que algunos conocían de nuestro país es a Messi o a Maradona.

Finalmente, después de 7 días y 14 vehículos pude dar toda la vuelta a la isla. Gasté en total 300 dólares americanos. Dormí en hostels y compré comida en el súper todo el viaje, no creo que se pueda gastar menos. Eso sí, la cerveza no faltó: en el súper salía sólo 1 dólar. En un bar cuesta entre 10 y 12.

Islandia me obliga a que haya una tercera visita: me quedaron pendientes los géiseres y las auroras boreales. También me quedó pendiente probar carne de tiburón, carne de ballena y yogures ácidos.

Fui con las expectativas muy altas y fue más de lo que esperaba. Después de haber viajado por 30 países, sigue siendo mi preferido.

¿Vacaciones con un giro inesperado? ¿Una aventura que marcó tu vida? ¿Un encuentro con un personaje memorable? En Turismo, queremos conocer esa gran historia que siempre recordás de un viaje. Y compartirla con la comunidad de lectores-viajeros. Envianos tu relato a LNturismo@lanacion.com.ar. Se sugieren una extensión de 5000 caracteres y, en lo posible, fotos de hasta 3 MB.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.