Del Kremlin a la Casa Blanca, cinco sedes de gobierno que se pueden visitar
1 minuto de lectura'

1. Washington: la Casa Blanca
Así como los fines de semana es posible visitar la Casa Rosada de Buenos Aires, muchas sedes de Gobierno en el resto del mundo abren sus puertas de manera más o menos regular.
Algunas son verdaderos hitos turísticos y reciben tantos visitantes -o más- que algunos monumentos y museos. Es el caso de la Casa Blanca, la mansión más visitada de Estados Unidos junto a Graceland (¿hace falta aclarar que fue el hogar de Elvis?). Millones de personas ya vieron salones en los sectores autorizados para las visitas? y se quedaron frustradas seguramente por no acceder al famoso Salón Oval. Para conseguir un permiso hay que hacer el pedido a un miembro del Congreso (los norteamericanos) o a la Embajada de su país en Washington (los demás).
Una vez logrado el sésamo ábrete, hay que llegar con tiempo para los distintos controles. La visita está a la altura de las expectativas. Es como entrar en el nudo de la intriga de House of Cards, entre las paredes donde se cocina el gran guiso mundial. Se descubre que la casa fue construida en 1792, que tiene 132 habitaciones, 35 baños, seis pisos? Pero ¿acaso es realmente lo que cuenta?
Los turnos se dan de 7.30 a 11.30 de martes a jueves y de 7.30 a 13.30 los viernes y sábados. La visita es gratuita. Lo único que hay que llevar es un documento. Aparte de los celulares, no se autorizan ni bolsos ni carteras. Además de la Casa Blanca, se puede visitar el White House Visitor Center, 450 Pennsylvania Avenue. Abre de 7.30 a 16 todos los días. www.whitehouse.gov
2. Moscú: la fortaleza roja

Transparencia o cercanía son los dos motivos que impulsan los funcionarios y mandatarios a abrir al público las casas de gobierno. Dos conceptos que no existían en la galaxia soviética. Los dirigentes rojos se habían adueñado de los palacios de los archiduques y formaban el mundo opaco de la Nomenklatura.
Rusia está entre los diez países más visitados del mundo y todos los que pasan por Moscú quieren conocer la Plaza Roja y la fortaleza (eso significa kremlin en ruso), el lugar que simboliza absolutamente el poder más absoluto. Las murallas encierran un magnífico conjunto arquitectónico con catedrales, iglesias, palacios, museos y otros edificios que no se visitan y donde funciona el gobierno de Vladimir Putin.
Otrora sospechosas de destilar el opio del pueblo, las iglesias son imanes para los turistas. Llamativas por fuera y por dentro. Como la Catedral de San Miguel Arcángel, donde está la necrópolis de los príncipes de Moscú y de los primeros zares. Pero la parte más asombrosa de la visita es la Armería, que exhibe el tesoro de los zares (riquezas inimaginables que sin embargo no brillan tanto como la fabulosa colección de huevos de Fabergé o el diamante Orlov).
El Kremlin abre para visitas de 10 a 17 todos los días menos el jueves. La estación de subte más cercana es Biblioteca Imani Lenina. Las entradas se compran en los puestos del Jardín Alexandrovki, al pie de las murallas, bien temprano para ingresar en el día (la cantidad de visitantes es limitada). En temporada alta, se recomienda comprar con un par de semanas de anticipación. Se puede hacer por Internet (en rublos únicamente): $180 para el Kremlin. www.kreml.ru
3. Santiago de Chile: La Moneda

Junto a la Casa Rosada en Buenos Aires y los palacios de Planalto y la Alvorada en Brasilia, La Moneda es uno de los centros de poder más emblemáticos de América Latina. Se puede visitar, aunque con cierta preparación.
Quien no tenga la posibilidad o la paciencia de seguir el paso a paso explicado en la web, puede esperar los Días del Patrimonio, cuando el edificio abre gratuitamente sus puertas al público (es una modalidad que nació en Francia y allí también se puede ver ciertas partes del Eliseo durante esa jornada, organizada en septiembre).
Lo que se ve durante las visitas guiadas son los salones, la capilla y los patios del palacete, como el de los Naranjos o el de los Cañones, llamado así por antiguas piezas de artillería. Se pasa por la puerta de Morandé 80, por donde fue sacado el cuerpo de Salvador Allende durante el golpe de 1973. Esta entrada fue clausurada durante la dictadura de Pinochet y abierta de nuevo por Ricardo Lagos en 2003.
En algún momento del recorrido se ve una exhibición de monedas: un guiño al nombre y la función original del palacio, construido en 1784 como Casa de la Moneda. Es residencia presidencial y sede de gobierno desde 1846.
Solicitar la visita llenando un formulario en el sitio www.visitasguiadas.presidencia.cl, un par de semanas antes del día deseado. Las visitas empiezan a las 9.30, 11, 15 y 16.30, de lunes a viernes y en pequeños grupos. Se recomienda llegar con anticipación por los controles, con documento de identidad y sin bolsos ni mochilas. Se accede por la Calle Alameda.
4. Ottawa: el Parlamento
Único país de esta selección que no tiene presidente, Canadá sigue reconociendo a la reina de Inglaterra como su soberana (representada por una gobernadora general). Oficialmente no se designa más como dominio británico desde los años 80.
El jefe de gobierno es el hipermediático primer ministro Justin Trudeau. Oficia desde Ottawa, una pequeña ciudad que accedió al rango de capital solamente porque está sobre la frontera entre las dos principales provincias y los dos idiomas del país.
Ottawa en Ontario, y Gatineau en Québec, forman en realidad una sola aglomeración donde el bilingüismo y el federalismo quieren ser ejemplares.
La Colina del Parlamento es el lugar preciso de la sede del gobierno de Canadá. El edificio principal es una construcción victoriana que bien podría haber servido para alguna escena de las películas de Harry Potter.
Los turistas que se animan a un desvío entre Toronto y Montréal descubren una ciudad entrañable y llena de museos. Y visitan el Parlamento. Las visitas guiadas llevan, en francés o en inglés, hasta la Cámara de las Comunas y del Senado y a la biblioteca (la única parte que se salvó de un incendio general en 1916). Como en el Kremlin, se sube a la torre, sobre todo en invierno cuando la ciudad entera está cubierta de nieve y las aguas congeladas del Canal Rideau forman la pista de patinaje más larga del mundo.
Se retiran las entradas (gratuitas) en la calle Wellington 90. La visita empieza en el 111 de la misma calle. Para asegurarse sobre fechas y horarios, comunicarse a info@parl.gc.ca (a diferencia de otras naciones, los canadienses contestan escrupulosamente los mails) ya que los horarios pueden variar según las sesiones del Parlamento. Las entradas se dan por la mañana a partir de las 9 hasta agotar el cupo diario. www.visitez.parl.ca
5. Nueva Delhi: Rashtrapati Bhavan

La residencia presidencial de la India no es de las más conocidas a nivel mundial. Pero merece su lugar en esta selección por ser la más grande del mundo: es en realidad el palacio de la desmesura. Se llama Rashtrapati Bhavan y fue construido durante la ocupación británica.
No se sabe quién llevó la cuenta, pero durante la visita los guías aseguran que fueron necesarios 700 millones de ladrillos para construirlo. La superficie es de más de 20.000 metros cuadrados. El palacio es un laberinto de 2,5 kilómetros de pasillos y 340 habitaciones sobre cuatro pisos. El predio es tan grande que los visitantes pueden elegir entre tres circuitos: Rashtrapati Bhavan, los Jardines Mughal o un museo y la Torre del Reloj. Cada uno tiene horarios y sus condiciones particulares. No son tres visitas en una sino, por el contrario, un palacio que se visita en tres veces.
Los pedidos de visitas se hacen online, en rashtrapatisachivalaya.gov.in/rbtour. El primer circuito (el palacio) se realiza de jueves a domingo, el segundo (los jardines) de martes a domingo y el tercero (museo, caballerizas, torre) de agosto a marzo, de jueves a domingos. En cada caso, el horario es de 9 a 16. Entrada, aproximadamente $20 por persona (se paga online y no es reembolsable).Cambio de la guardia presidencial, sábados y domingos a las 8 y las 17.30, entre marzo y noviembre.

