
Coloquio de IDEA: los empresarios se preparan para dejar de ser una promesa y convertirse en potencia
Referentes del sector privado analizan los desafíos del 62° encuentro en Mar del Plata; buscan superar la coyuntura para consolidar una agenda de desarrollo a largo plazo
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En la antesala del 62° Coloquio de IDEA, que se llevará a cabo el próximo 30 de septiembre en Mar del Plata, destacados empresarios argentinos se reunieron para definir el rumbo del encuentro anual más influyente del sector privado. Bajo la consigna “Promesa a potencia”, el evento busca trascender el análisis de coyuntura para enfocarse en una visión de país a dos décadas. Sofía Vago, CEO de Accenture Argentina, definió el espíritu del evento al señalar: “Es un lugar donde vemos y analizamos situaciones que son trascendentales para el crecimiento de cada uno de nuestros sectores y del país”.
El desafío central para esta edición, según Santiago Mignone, socio de PWC Argentina, es romper con la inercia del corto plazo. “Necesitamos ese cambio, dejar de ser una promesa para convertirnos en una potencia”, sostuvo Mignone, quien además destacó la importancia de la construcción de consensos entre los distintos sectores económicos que participan en la organización. Por su parte, Claudio Rodríguez, del grupo Sinteplast, enfatizó que la institución busca hoy sentar posturas claras: “Queremos ser la voz del sector privado y discutir un proceso en el cual podamos caminar a largo plazo, no solamente siendo espectadores, sino protagonistas”.
En cuanto a la actividad económica, los referentes compartieron una mirada optimista sobre la resiliencia de sus empresas. Ramiro Molina, de Plaza Logística, informó que su compañía se encuentra ejecutando proyectos de expansión significativos, como el desarrollo de 160.000 metros cuadrados cubiertos, empujados principalmente por el auge del comercio electrónico. En la misma línea, Vago destacó que, a pesar de los desafíos, el sector de servicios profesionales cerró un año positivo con niveles récord de exportación, potenciado por la integración de la inteligencia artificial. Sobre las expectativas, Mignone indicó que la reciente encuesta de expectativas ejecutivas de IDEA muestra que un 71% de los empresarios proyecta una mejora moderada para los próximos doce meses, manteniendo un optimismo similar al del año pasado.
El coloquio también pondrá el foco en el aprendizaje de otras naciones que lograron transformar sus economías. “Nos comparamos con países como Israel, Irlanda, Polonia o Chile que iniciaron procesos de estabilización para luego pasar al desarrollo”, explicó Mignone. El encuentro contará con especialistas internacionales que analizarán las megatendencias globales, desde la demografía hasta la innovación, buscando extraer enseñanzas aplicables a la realidad argentina. Ante la consulta sobre la persistencia de las crisis, Rodríguez fue contundente: “La estabilidad es fundamental, pero no te asegura el desarrollo; para el desarrollo precisas estar atento a la productividad, a la educación y a la innovación”. Los líderes coinciden en que la paciencia y la persistencia institucional son los pilares para superar el histórico péndulo argentino y construir finalmente un futuro previsible.
José Del Rio: ¿Es el Coloquio de IDEA el evento más esperado por el empresariado?
Sofía Vago, CEO de Accenture Argentina: Yo creo que sí. Es un lugar donde todos nos reunimos, vemos y analizamos situaciones que son trascendentales para el crecimiento de cada uno de nuestros sectores y del país.
J.D.R.: En el anterior, Claudio decía: “Vamos a jugar, vamos a salir a la cancha”, y ahora dicen “De promesa a potencia”. ¿Por qué?
Claudio Rodríguez, socio director de Sinteplast S.A.: Porque siempre hablamos de promesas, de que podíamos ser. Seamos de una vez por todas una potencia. Necesitamos ese cambio: dejar de ser una promesa para convertirnos en una potencia.
J.D.R.: Para el periodismo, los pasillos son todo. Para ustedes, ¿cuál es el desafío de IDEA?
S.V.: Yo disfruto muchísimo del Coloquio. Creo que se dan varias cosas. Una tiene que ver con la preparación, con todo lo que sucede antes, donde se trabaja en equipos y podés ver, charlar y discutir la mirada de otros, y también aprender. Creo que todos aprendemos en el desarrollo de cada una de las células de trabajo. Hay mucho tiempo que se le dedica, así que todos hacen un gran sacrificio. Todo el mundo quiere participar y participa muy activamente.
J.D.R.: ¿Se pelea un poco o no?
Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina: Sí, claro. Pensá que en ese grupo hay más o menos 50 CEO de distintos sectores; están representados todos los sectores de la economía. No es que se pelee. Lo interesante, como decía Sofía recién, es cómo construís el consenso y la agenda. Es todo un proceso de construcción donde los puntos de vista no tienen por qué ser iguales; de hecho, no lo son. Entonces tenés que ver cómo lo construís y cómo sos transparente frente a la audiencia una vez que estás en el Coloquio para mostrar también las disidencias, no esconderlas, sino ponerlas en discusión y, al mismo tiempo, decir cuál es la posición de la institución en determinados temas.
J.D.R.: Es algo que cambiaron, ¿no? ¿Decidieron sentar postura?
S.M.: Nosotros queremos ser la voz del empresariado, la voz del sector privado. Justamente, el porqué de “potencia” es que queremos discutir un proceso en el cual caminar a largo plazo y plantear un sueño de largo plazo en el que podamos expresar nuestro punto de vista.
S.V.: Nosotros no solo queremos ser espectadores, sino protagonistas.
J.D.R.: ¿Por qué quieren invertir la historia?
C.R.: Siempre fuimos un país que cambiaba constantemente, que iba de un lado para el otro. Lo que queremos es estabilidad, crecimiento y desarrollo, con una línea de juego siempre igual. Y recalco el involucramiento de todo IDEA, porque siempre trató de no ser gremialista, sino de pensar en el país: cómo puede desarrollarse y cómo puede desarrollarse el conjunto del país. Por eso, lo que planteamos en el Coloquio es ir hacia un país donde todos crezcan; donde no crezca un sector y otro no, sino que se desarrolle el país en su totalidad.
J.D.R.: En la antesala de un año electoral, ¿se busca esquivar los análisis de corto plazo cuando se reúnen?
Ramiro Molina, gerente general de Plaza Logística: Sí, es así. Todos los grupos de trabajo y los distintos comités tomamos distintos temas. Por ejemplo, nosotros trabajamos con foco en competitividad; otros, en desarrollo. En este Coloquio en particular buscamos pensar más a 20 o 30 años. No hay una magia con la cantidad de años, pero sí quitar el foco de los próximos seis meses o del próximo año y medio. Se trata de pensar a largo plazo e invertir la historia: dejar de estar siempre apagando incendios y preguntarnos cuáles son las cosas básicas sobre las cuales podemos seguir construyendo y trabajando para lograr un país mejor para nosotros y para nuestros hijos.
S.M.: Igual no evitamos el corto plazo, porque para llegar al largo plazo necesitás transitar el camino. Hay cuestiones de coyuntura que vamos a conversar, necesidades más urgentes para poder llegar a ese horizonte. Lo que no queremos hacer, porque creemos que no aporta nada, es centrar la discusión en el corto plazo o en la coyuntura. Eso es lo que decididamente no queremos hacer.
J.D.R.: ¿Cómo les está yendo a cada uno desde su micro?
S.V.: En nuestro caso, en servicios profesionales y exportación, te lo contaba antes: tuvimos récord de exportaciones y seguimos creciendo. Estamos muy atravesados por las transformaciones que requiere la inteligencia artificial, con lo cual eso genera demanda tanto para el mercado local como para el de exportación. Para nosotros fue un año súper positivo; de hecho, lo cerramos ahora y fue un año de crecimiento. También pudimos ver que algunos sectores empezaron a transformarse rápidamente para ganar competitividad y prepararse para lo que va a ser necesario en el mundo en los próximos 20 años.
C.R.: En la Argentina, nuestro sector tradicional, que es pinturas, está estable, con un crecimiento de entre 3% y 4%. Nosotros dependemos mucho menos de la construcción que de la refacción de viviendas. Cuando todo el mundo dice que la construcción está 20% abajo, a nosotros nos afecta, pero en el margen. Nuestro gran mercado es el repintado de casas y ese mercado está bien, estable y creciendo entre 3% y 4%. El año pasado creció 7% u 8%. Después tenemos el mercado de materiales para la construcción, que está muy alto porque venimos de un nicho muy pequeño y estamos creciendo muy bien.
R.M.: En nuestro caso hacemos grandes centros de distribución, con concentración en la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y ahora con un primer pie en Córdoba capital. Mientras hablamos, estamos desarrollando 160.000 metros cuadrados nuevos cubiertos. Eso equivale a techar 16 hectáreas de tierra. Es mucha superficie. Para Plaza implica un crecimiento de aproximadamente 20% en términos reales de superficie. En términos de vacancia, que es otro indicador que miramos, tuvimos un ligero aumento el año pasado y desde principios de este año empezamos a volver a ocupar los espacios que se habían liberado. Así que estamos muy bien en nivel de actividad. Lo vemos tanto por la vacancia sobre la superficie existente como por el ritmo de crecimiento, impulsado por el e-commerce y también por el reacomodamiento de sectores que estaban más desafiados y que responden tomando decisiones diferentes respecto de inventarios, almacenamiento y distribución.
S.M.: También en servicios profesionales estamos muy bien en exportación. Y, a pesar de la heterogeneidad de los sectores a los que prestamos servicios, también tuvimos un muy buen año en el mercado local. Eso tiene que ver con la búsqueda de productividad de las empresas y, por otro lado, con el acceso al mercado de capitales, sobre todo para la renovación de deuda que hubo durante este último año, de junio a junio.
J.D.R.: ¿Cómo les da la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos?
S.M.: Nos da un resultado muy parecido al del año pasado. El 80% de los respondientes —unos 220 empresarios— ve que la economía mejorará moderadamente o estará mejor en los próximos 12 meses. Diría que el 71% habla específicamente de una mejora moderada. Es un optimismo moderado, muy similar al del año pasado. También repetimos la pregunta sobre cuál es el principal escollo o traba para la empresa y para la economía. Los impuestos se llevan la marca por lejos, con el 72%. El segundo factor es la inflación, con el 30%. Claramente sabemos dónde hay que discutir.
J.D.R.: ustedes tienen cuatro empresas muy distintas. ¿Sienten que en la opinión pública hay cierta negatividad?
S.V.: Yo creo que, por lo menos dentro de nuestra compañía, muchos de nosotros representamos a la empresa también hacia afuera. Y la verdad es que lo que se está viendo en términos de cómo estamos operando es súper positivo. Crecemos, generamos más empleo y, aunque nuestro sector está hoy atravesado por la inteligencia artificial y eso puede haber desacelerado algunos segmentos, la realidad es que sigue creciendo. Entonces, el ánimo, o por lo menos la forma en la que nosotros lo vemos dentro de nuestro sector y también en nuestros clientes, es positivo. No podría generalizarlo, pero sí compartir lo que vivimos nosotros y lo que surge muchas veces en las conversaciones. Creo que temas como el que mencionaba Santi, el impositivo, o todas aquellas cosas que todavía estamos esperando que sucedan, son las que de alguna manera pueden teñir esa percepción.
S.M.: Desde afuera siempre te ven mucho mejor.
J.D.R.: El Presidente suele ironizar con el “fenómeno barrial”. En las casas matrices está muy bien visto lo que sucede en la Argentina. ¿Cómo lo ven ustedes?
S.V.: Hay muchísimo optimismo. Yo recibo constantemente consultas respecto de las áreas estratégicas que están definidas y de cómo vienen desarrollándose y creciendo. El tema energía, minería, servicios profesionales, por supuesto. Son cuestiones que desde afuera empiezan a verse más estables y permiten pensar un poco más en el largo plazo.
J.D.R.: Para esta edición decidieron traer speakers internacionales. ¿Por qué? ¿Para qué mirar otros países?
S.M.: Por dos razones. Primero, porque uno de los ejes del Coloquio son las megatendencias, es decir, aquellas tendencias globales que van más allá de la Argentina. No queremos mirar solo nuestro ombligo. Las megatendencias afectan a todos: la demografía, la necesidad de energía, los mercados de capitales, el comercio, la inteligencia artificial. Hay toda una serie de tendencias transversales que queremos analizar.
Por otro lado, en esta mirada de un proceso de estabilización y transformación que termine en un desarrollo mejor que el punto de partida, nos estamos comparando con países como Israel, Irlanda, Polonia o Chile, que iniciaron procesos de estabilización y luego de transformación. Lo que queremos ver es qué factores comunes hubo, qué podemos aprender de ellos. No queremos parecernos a ninguno. No decimos “queremos ser Australia” o “queremos ser Israel”. Queremos tomar las enseñanzas de qué hicieron bien para salir mejor de como entraron a esos procesos.
J.D.R.: ¿Cuándo se define la participación de funcionarios en el evento?
S.M.: La definición, sobre todo de los funcionarios o los políticos, llega al final. Eso es bien argentino: 48 horas antes. Lo que sí tenés es una primera respuesta; un sí que es provisional o un no que es definitivo.
S.V.: No sabés lo que es la preparación del Coloquio. La realidad es que el trabajo que hace todo el equipo de IDEA es impresionante. Y poder contar con invitados que vienen a exponer lo que piensan siempre es una riqueza para nosotros.
J.D.R.: Implementaron también los tiempos libres o lo que en la jerga se llama networking. ¿Por qué?
C.R.: Evaluamos muy bien todo lo que es el relacionamiento entre pares. Lo necesitás. La soledad del dirigente a veces es terrible. Entonces, escuchar que a otros les está pasando lo mismo, cómo lo resolvieron o entender cómo viene el mercado es fundamental. Además, están los vínculos y los conocimientos. Poder levantar el teléfono y decir: “Sofi, tengo este problema”. Y eso se da conociéndonos.
J.D.R.: Además de las charlas, ¿se cierran negocios?
R.M.: Nosotros todavía no, puntualmente. Pero sí hay mucho enriquecimiento en el ida y vuelta, sumar puntos de referencia y alternativas para intercambiar ideas sobre temas que de otro modo no hubieras tenido oportunidad de conversar.
J.D.R.: ¿Y las reuniones cerradas? ¿Cómo se asignan?
S.M.: No se asignan. Los participantes eligen a cuáles quieren asistir. En general son almuerzos o encuentros para los número uno de las empresas, para quienes lideran las organizaciones. Pero la elección es libre.
S.V.: Yo creo que una de las cosas mágicas que genera el Coloquio es justamente ese relacionamiento y esa colaboración. Hay mucha colaboración en el mundo empresario. Existe bastante generosidad por parte de los líderes cuando hay algún tema o algo que resolver. Ese networking es verdaderamente mágico. No sé si hay otro lugar que reúna a los líderes de las compañías más importantes, tanto nacionales como multinacionales. Hay una magia ahí. Y también pasa que te encontrás con quienes ya conocés y decís: “Vamos juntos a esta charla” o “vamos a la otra”.
J.D.R.: ¿Disfrutan subir al escenario?
S.M.: Se aprende a disfrutar con el tiempo. Al principio te transpiran las manos de una manera increíble. Además, cuando exponés sobre tu trabajo es más difícil porque estás muy expuesto. Eso es real. Pero con el tiempo se empieza a disfrutar. Uno no representa a su empresa. Uno representa a IDEA. Esa atención te da la oportunidad de mostrar la agenda del empresariado, pero tampoco podes decir cualquier cosa.
J.D.R.: ¿Siempre se hizo en Mar del Plata?
S.M.: Históricamente había sido en Bariloche, pero cuando se cambió a Mar del Plata, en los años 90, ya quedó instituido. Se hicieron encuestas para cambiar de sede, pero siempre gana Mar del Plata. Es una ciudad que está lo suficientemente cerca como para ir en auto o trasladarte como quieras, y lo suficientemente lejos como para que no te vayas a tu casa en medio del evento. Eso nos permite hacer ese networking tan necesario y generar la construcción de confianza entre el mundo empresario. En definitiva, es un espacio de cooperación y de discusión de temas donde salís un poco de tu metro cuadrado y pensás en una agenda más propositiva para el país.
J.D.R.: Después del Coloquio, ¿qué satisfacción les da ese cierre?
C.R.: Que quede la idea que queremos transmitir. Lo más importante es que se entienda que se necesita estabilidad. Muchos países atravesaron este proceso y les llevó entre seis y veinte años bajar la inflación a un dígito. Todos pasaron por períodos de recesión, todos tuvieron problemas de empleo, pero también todos lograron salir adelante. Si logramos transmitir que necesitamos este camino y que hay que tener paciencia, nos vamos a ir contentos.
Y hay otra cuestión: la estabilidad es fundamental, pero no asegura el desarrollo. Para desarrollarte necesitás estar muy atento a la productividad, a la educación y a la innovación. Necesitás entender las megatendencias, por eso las planteamos. Queremos estabilidad y estamos logrando estabilidad, pero también debemos pensar qué otras cosas necesitamos para desarrollarnos como país.
J.D.R.: ¿Queremos a veces respuestas mágicas para todo?
R.M.: Sí, es posible. El argentino, además de tener reflejos rápidos, también es paciente. Pero la respuesta rápida o la solución inmediata no suele ser la mejor manera de abordar los problemas, ni tampoco la forma en que trabajamos quienes estamos acá. Nosotros estamos en negocios donde se invierte a siete, diez o quince años: activos físicos, centros de distribución, producción industrial, servicios con muchísimas personas trabajando. Por eso me encanta el foco de este Coloquio, porque propone pensar los próximos 20 o 30 años. Para eso, las respuestas rápidas no funcionan y la paciencia como virtud va a ser necesaria.
J.D.R.: ¿Cuánto les preocupa el péndulo argentino?
S.M.: El péndulo argentino es lo que nos llevó hasta acá. Cada vez que pasamos de una banquina a la otra, subimos un escalón de pobreza. El mensaje que queremos transmitir, no solo a la sociedad sino también a la política —que, por otro lado, es la mejor lectora de la sociedad—, es el que planteaba Claudio: necesitamos persistencia en la estabilidad.
Va a haber momentos de dificultad, y algunos sectores probablemente estén atravesando parte de ese proceso. Pero las soluciones rápidas no existen. Hace falta sostener determinadas políticas en el tiempo. Y hay cuestiones que son innegociables: el equilibrio fiscal, el cumplimiento de los contratos, una institucionalidad sólida y, sobre todo, una Justicia que funcione. Ese es el mensaje que queremos dejar sobre la mesa, tanto para la política como para la sociedad.
J.D.R.: ¿Son optimistas a largo plazo sobre la Argentina?
S.V.: Yo soy optimista. Venimos hablando en todos los coloquios de la oportunidad, del potencial y de lo que somos capaces de lograr como país. Hoy estamos en un mundo atravesado por muchos cambios que potencian esa oportunidad.
Creo que, si hacemos las cosas bien, y con la simpleza con la que en el Coloquio se van a abordar los temas que debemos encarar para alcanzar esa estabilidad, la discusión va a ser muy rica para todos. Y, de nuevo, el éxito será que cada persona que participe del Coloquio, o que lea lo que allí se discuta, se sienta interpelada a transformar esas ideas en acciones. Me parece que eso sería un verdadero éxito.
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