
Pagaron hasta US$40.000: el circuito detrás de las falsas entradas al país de 101 médicos colombianos: fotos de terceros y una red de gestores
La investigación reconstruyó cómo se generaban movimientos migratorios de profesionales que en realidad permanecían en Colombia; por ahora, los médicos no están siendo investigados penalmente
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Una serie de fotografías que no cumplían con los requisitos para los registros biométricos fue el primer indicio. Había imágenes defectuosas, personas con gorra y otras irregularidades que comenzaron a repetirse en determinados movimientos migratorios. Lo que inicialmente podía parecer una falla administrativa terminó revelando una maniobra organizada para registrar ingresos a la Argentina de ciudadanos colombianos que, en realidad, permanecían en su país.
Según reconstruyeron fuentes con acceso a la investigación, una parte importante de los involucrados eran médicos colombianos que buscaban instalarse en la Argentina para realizar aquí una residencia médica o ejercer la profesión. Para avanzar con su radicación permanente debían atravesar un proceso migratorio que, para ciudadanos colombianos, contempla primero una residencia temporaria de dos años y exige acreditar una permanencia efectiva en territorio argentino. Allí aparecía el servicio que ofrecían las gestoras: mientras los profesionales seguían físicamente en su país, se generaban ingresos ficticios para que el sistema de Migraciones registrara que estaban en la Argentina.
En Ezeiza, la maniobra habría contado con la participación de dos agentes de Migraciones que utilizaban la llegada de vuelos desde Colombia para fabricar esos movimientos. Pero el circuito no terminaba allí; la investigación también alcanzó a un agente que trabajaba en pasos fronterizos terrestres del norte del país, donde se habrían generado otros ingresos falsos aún en investigación.
Según las mismas fuentes, entre los beneficiarios aparecieron también personas que no eran médicos. Por eso, aunque hasta ahora se individualizaron 101 profesionales colombianos vinculados con movimientos irregulares, los investigadores todavía no pueden precisar cuántos ingresos ficticios se realizaron en total ni cuántas personas utilizaron este servicio migratorio ilegal.
Vuelos desde Colombia y fotos de pasajeros
Según la reconstrucción de la pesquisa, los dos agentes involucrados en Ezeiza aprovechaban la llegada de vuelos provenientes de Colombia, entre otros, los de Avianca. Con las cédulas que previamente les habían hecho llegar, observaban a los pasajeros que avanzaban por las filas de Migraciones y buscaban personas que tuvieran cierto parecido físico con los verdaderos titulares de esos documentos.
“Cuando llegaban los vuelos de Avianca, buscaban entre los pasajeros de la fila a alguien que se pareciera físicamente al titular de la cédula que tenían en su poder. Le tomaban una fotografía y, con la falsa excusa de que había un error en el sistema, derivaban a esa persona con otro compañero que no estaba involucrado en la maniobra. Ellos se quedaban con la foto y la utilizaban para registrar falsamente el ingreso al país del titular de la cédula”, explicó una fuente judicial.

De esa manera podían obtener la fotografía biométrica de un pasajero que efectivamente acababa de llegar al país y utilizarla para generar el supuesto ingreso de otra persona que seguía en Colombia.
Los pasajeros utilizados para concretar la maniobra eran, según la información que surge de la investigación, terceros ajenos al circuito que circunstancialmente pasaban por esas ventanillas. Es decir, podían aportar, sin saberlo, la imagen biométrica que terminaría asociada al falso movimiento migratorio de otra persona.
Los agentes apuntados
“Todo empezó con una denuncia en Migraciones. Habían detectado registros de ingreso en los que los datos biométricos no cumplían con los requisitos. Cuando empezamos a revisar esos movimientos, encontramos que los inconvenientes se repetían alrededor de determinados agentes”, explicó a LA NACION una fuente con acceso a la investigación.
A partir de allí se analizaron los movimientos asociados a esos empleados y apareció otro eslabón: gestoras y abogadas que, según la pesquisa, trabajaban con ellos y ofrecían sus servicios a ciudadanos colombianos que necesitaban resolver distintos trámites para radicarse en la Argentina.

Según explicaron las fuentes consultadas, por el momento los médicos no están siendo investigados penalmente. Los investigadores todavía no pudieron determinar si ellos conocían el mecanismo ilegal utilizado por las personas que habían contratado.
Un servicio de hasta US$40.000
Otro de los aspectos que comienza a reconstruirse es el circuito económico detrás de la organización. Según fuentes cercanas a la causa, los 101 médicos detectados como beneficiarios del mecanismo pagaron entre US$30.000 y US$40.000 a sus gestores. Estos montos no corresponderían únicamente al falso ingreso migratorio. Las gestoras, indicaron las fuentes, ofrecían a los profesionales colombianos que buscaban instalarse y desarrollar su carrera en la Argentina un servicio integral.
Ese paquete incluía una multiplicidad de gestiones. Algunos eran trámites legales de gestoría vinculados con la documentación, la radicación y los procedimientos necesarios para poder desarrollar su actividad profesional en el país. Pero, de acuerdo con la investigación, dentro del mismo servicio también se incorporaban las maniobras ilegales destinadas a fabricar los movimientos migratorios.
Una porción muy inferior de ese dinero habría llegado a los agentes de Migraciones que tenían acceso al sistema y podían concretar los movimientos ficticios. Según la reconstrucción preliminar, los empleados involucrados habrían recibido alrededor de US$200 por cada falso ingreso que generaban.
La diferencia entre ambas cifras es uno de los aspectos que ahora intenta reconstruir la Justicia: qué incluía exactamente el paquete ofrecido a cada cliente, cuánto dinero quedaba en manos de las gestoras y cómo se distribuían los pagos entre quienes intervenían en las diferentes etapas.
La investigación derivó en diez allanamientos realizados en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires y en la detención de siete personas. También fueron secuestrados teléfonos celulares, computadoras, dispositivos de almacenamiento, documentación, vehículos y dinero. Entre los delitos investigados, aparecen la violación de los deberes de funcionario público, la asociación ilícita y el delito de insertar datos falsos en instrumento público, entre otros.
Este último punto también forma parte de una nueva etapa de la pesquisa. Según las fuentes consultadas, cuando algunos de los involucrados advirtieron que la operatoria había comenzado a ser investigada, intentaron eliminar información que podía resultar comprometedora.
La situación de los médicos involucrados
La situación de los 101 profesionales identificados es uno de los principales interrogantes que todavía debe resolver la investigación.
“A los médicos, en principio, no los tenemos investigados”, sintetizó una fuente judicial. Señaló que, hasta ahora, no pudieron corroborar que conocieran la forma concreta en la que funcionaba el circuito.
Según lo que pudo saber LA NACION, entre quienes acudieron a este servicio de gestoría, algunos buscaban instalarse en el país para realizar una residencia médica. A diferencia de la mayor parte de los países del mundo, donde los médicos reciben un salario mientras realizan su especialización, en Colombia deben pagar por hacerlo, por lo que muchos profesionales de la salud colombianos eligen migrar y especializarse en el exterior.
Ante una consulta sobre la situación de los profesionales involucrados y las posibles consecuencias en el ámbito sanitario, desde el Ministerio de Salud de la Nación señalaron que no cuentan con información para brindar sobre el tema, dado que la investigación se encuentra actualmente en manos de la Justicia Federal.



