A la orilla del mar, un museo ad hoc
En Mar del Plata, una obra de 1600 m2 íntegramente destinado a la recreación y el conocimiento de las especies marinas
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MAR DEL PLATA.- El Museo del Mar, inaugurado a fines de septiembre último para la actual temporada veraniega en esta ciudad, es el resultado de la anexión de un volumen nuevo, de 4 pisos, y una vieja casona pintoresquista que perteneció al ingeniero Joaquín Pérez Peña, circa 1950, catalogada como bien patrimonial de la ciudad de Mar del Plata.
Con un desarrollo de más de 43 metros sobre la Avda. Colón, y alrededor de 21 metros sobre Viamonte, el edificio de 1600 m2 está íntegramente destinado a la recreación y al conocimiento de las especies y caparazones características del mar.
"Aprovechando el desnivel existente sobre la calle Colón, conseguimos un subsuelo que da al frente del conjunto. Cada piso tiene una denominación particular: así, el subsuelo es el Nivel de las Rocas , y posee fuentes y peceras que se ven desde distintos puntos del edificio; la planta baja, el Nivel del Encuentro , concentra las actividades de acceso, gift shop, auditorio y restaurante; el primer piso, el Nivel del Nácar , reúne la colección de caracoles considerada una de las más completas, y un sector para exposiciones temporales; por último, el segundo piso, o Nivel del Cielo , fue armado con un paseo circular, una terraza, un bar al aire libre y un mirador", explicó a La Nación el arquitecto Jorge Proazzi, autor del proyecto y a cargo de la obra, junto con su socio, Alfredo Sureda.
La idea original pertenece a Pablo Sisterna, el comitente (ver recuadro). "Cuando empezamos a trabajar, buscábamos algo que sumara un valor agregado a la exhibición de caracoles, ya que la mayor parte de los visitantes puede sentirse atraída a verla a lo sumo dos o tres veces. Así hizo su entrada el agua; primero pensamos en efectos, luego aparecieron los grandes acuarios y la creación de un área oceanográfica, con fines no sólo recreativos, sino también didácticos", agregó Proazzi.
El bloque construido es un prisma rectangular de planta cuadrada, de 15 x 15 metros, perforado por una circunferencia central de 5,40 m de diámetro, que lo recorre de arriba abajo, en sus cuatro niveles. "La unión con la residencia existente, restaurada y refuncionalizada para la ocasión, se materializó con el volumen de circulación vertical. A modo de referencia, utilizamos distintas formas y texturas relacionadas con el mar y la naturaleza, como el hormigón martelinado que imita la tierra, o las incrustaciones de resina con formas marinas y las curvas en muros y cielos rasos, que aportan movimiento con ondas similares a las que describen las olas del mar", detallaron los diseñadores.
El gran espacio central remata en una cúpula de tablillas de madera y linterna translúcida."Todavía en el taller, el exterior de la cúpula mostrará a los transeúntes un reloj solar montado sobre un plano cartográfico con reproducciones sin escala de algunos hitos geográficos que develan el recorrido que Sisterna realizó a lo largo y a lo ancho del planeta, más de 20 viajes con el único fin de reunir piezas para su colección", recordaron Proazzi y Sureda.
Los secretos del mar, revelados
Con fecha de iniciación en abril de 1999, y entrega a fines de agosto último, el Museo del Mar 1615 m2 de superficie cubierta, en la esquina de avenida Colón y Viamonte, en Mar del Plata- se construyó según el proyecto y la dirección de obra de Jorge Proazzi y Alfredo Sureda, arquitectos.
La construcción estuvo en manos de Coarsa SA, junto a Prosuarq, empresa constructora, y contó con el asesoramiento del ingeniero Silva, en seguridad; los ingenieros Carmelo Dantoni y Orlando Rivera, en la instalación eléctrica; el ingeniero Adrián Pol, en el estudio de suelos; el ingeniero Pascual Furchi, en instalaciones sanitarias; el ingeniero Jorge Cardoso, en estructuras; Ferva SA, en la climatización; los biólogos Eddy Aristizábal y Tiki, en biología marina; Limay SA, a cargo de la climatización del agua de mar, y Mercedes Onorato, Sonido Profesional, en acústica.
Dado el exigente plazo de obra y el acotado presupuesto para la realización de ésta, los arquitectos se ocuparon de ejecutar todos y cada uno de los detalles del proyecto de manera artesanal.
"Todos los interiores fueron ambientados con colores marinos, verdes y azules, a excepción del Nivel del Nácar , que posee pisos color nácar y estanterías verdes. Todos los muebles fueron diseñados o adaptados por el estudio y, en su mayoría, están integrados a la arquitectura.
"Un equipo compuesto por un proyector para exteriores y filtros pinta el frente, por la noche, con colores diversos y siempre cambiantes; hay tubos de luz cálida que iluminan los anaqueles que exhiben los caracoles; dicroicas y halógenas de haz abierto en las áreas de tránsito y exposición de arte, y HQI estrátegicamente colocadas para facilitar las tareas de mantenimiento", explicó el arquitecto Proazzi a La Nación .
Un edificio con muchas funciones
Pablo Sisterna es el inventor y propietario del Museo del Mar y confiesa que el emprendimiento es un homenaje a su padre, Benjamín Sisterna, responsable de reunir cada una de las piezas de la colección de caracoles marinos, traídos de los mares del mundo. "La idea de sumar funciones a la exposición -es decir, la incorporación de un auditorio para 80 personas, los bares, las salas de arte y los acuarios, estos últimos bastante complejos de construir y mantener- busca conseguir que el edificio se autofinancie. Tanto el isologo como los objetos que se venden en el gift shop, al igual que las actividades culturales programadas, tienden a colocar al museo en un lugar de privilegio en lo que a la cultura marplatense se refiere."



