A la vista del Obelisco, con cristal
Como parte de una cadena de hoteles de cuatro estrellas acaba de inaugurarse el NH Latino, un establecimiento situado a metros del Obelisco porteño con los rasgos de la Diagonal Norte y el equipamiento técnico y de confort de los más modernos establecimientos de la actualidad en todo el mundo
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Es bien sabido que la Diagonal Norte tiene características especiales en cuanto a las dimensiones, proporciones y calidad arquitectónica y constructiva de los edificios que forman parte de ese paisaje urbano.
En la esquina de Suipacha y Sarmiento, que es a la vez un vértice tangente a la Diagonal Norte, se construyó una prolija estructura de hormigón (diseñada por los ingenieros Macchi y Husni) destinada a un edificio proyectado por el estudio de Mariano Bilik y Asociados, arquitectos, para el Banco Patricios. Ese esqueleto quedó detenido en el tiempo y hace muy poco, tras su adquisición por la cadena española NH Hoteles, se adecuó el proyecto para su función hotelera y se terminó un edificio de cuidados detalles y buenos materiales entre los que prevalecen, en los frentes, el aluminio y el cristal.
Hotel Latino
El Hotel Latino, que así se bautizó el primero -de un total de ocho que planea la cadena española en la región- que se inaugura en Buenos Aires, fue diseñado por el estudio Urgell-Fazio-Penedo-Urgell, arquitectos, con Fernández-Otero y Caparra-Entelman como asociados, a cargo del proyecto y dirección de la obra y el equipamiento.
El equipo de proyecto estuvo integrado por los arquitectos Augusto Penedo, Andrea Conte Grand, Andrea López y Roberto Caparra. La dirección de obra corrió por cuenta de Andrea López y Leonardo Luce.
La premisa puesta en valor por los proyectistas -habida cuenta del rostro acristalado del frente- fue crear una ambientación cálida y sencilla, con muebles de diseño contemporáneo y materiales nobles.
Tanto en habitaciones como en áreas públicas, el uso del mármol, las maderas, cueros y telas procura alcanzar esa atmósfera apacible y distendida.
Son 101 habitaciones de dimensiones generosas para un hotel urbano de 4 estrellas. La planta tipo tiene ocho habitaciones normales y una, situada en la esquina, de mayor amplitud y una pared vidriada curva de la que se disfruta de una vista espectacular.
Materiales cálidos
Los pisos de las habitaciones son de madera, el mobiliario y los revestimientos son de madera de cerezo, lo mismo que en los corredores y áreas públicas. En las zonas del subsuelo, el business center y el comedor, los pisos son de mármol arabescato y maderas.
Hay dos ascensores principales y uno de servicio que da a una despensa y office situados en el ángulo interior del terreno. El acceso al área de servicio se realiza por la calle Suipacha, donde hay un lugar de carga y descarga.
Tanto en las áreas públicas como en las habitaciones se colocaron obras de arte, cuadros de Juan José Cambre y Carla Rey y una gran escultura de Omar Estela en el lobby.
Los arquitectos señalan que se trata de un tipo de hotel destinado a mujeres y hombres que valoran el confort, la funcionalidad y el buen servicio, pero que aprecian en alto grado la moda y el refinamiento de un buen diseño.
En armonía vecinal
El edificio del flamante Hotel NH revela, en cuanto a sus rasgos y sus proporciones, un valioso intento de asimilarse equilibradamente con las construcciones que forman ese escenario tan especial que es la Diagonal Norte de Buenos Aires.
Esto no alude solamente a la altura, que es ciertamente reglamentaria, sino también al uso de los materiales, las relaciones entre llenos y vacíos, y algunos detalles (como la torre cilíndrica que emerge en la esquina) que se vinculan de manera armoniosa con edificios cercanos. Podemos recordar, a propósito del tema del cilindro, que influido por la fuerza volumétrica de una obra de Virasoro en Florida y Diagonal, Mario Botta utilizó un cilindro como elemento protagónico de su fachada para el Banco Nazionale del Lavoro sobre la calle Florida.
Ya empieza el Hotel NH por tener un vecino de noble origen, porque el edificio que se levanta a su derecha, sobre la calle Sarmiento, fue proyectado y dirigido hace varias décadas por el arquitecto Ludovico Clarence Koppmann, respetado profesor y colega recientemente desaparecido.
En rigor, el edificio que nos ocupa no está explícitamente sobre la traza de la Diagonal, sino que la toca a modo de tangente.
Por eso resulta aún más interesante y destacada la integración lograda con el contorno arquitectónico y urbano.



