Abstracción moderna, una nueva generación de vitrales
Junto con las últimas tecnologías libres de plomo, se sugieren diseños más despojados en residencias y espacios comerciales
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Más allá de esas obras imponentes, inalcanzables, a menudo montadas en lo alto de edificios históricos o religiosos, la evolución de los vitrales tuvo en estas últimas décadas un importante desarrollo. Con el devenir de los años y las nuevas tecnologías, dejaron de ser polvorientos objetos de museo para avanzar en otros terrenos, como las residencias privadas de alta gama o edificios comerciales.
Para el ingeniero Daniel Ortolá ( www.vitralesexclusivos.com.ar ), socio honorario de la SCA por sus trabajos de vitrales en Buenos Aires y Miembro de la Stained Glass Association of America, el llamado de hoy se compone de una tríada superadora: no a las divisiones, las estructuras de sostén tipo grilla no existen más; en su lugar, los paños se sustentan con estructuras invisibles, escondidas en el vitral y disimuladas por el diseño); no al plomo (con el advenimiento de nuevos adhesivos que fraguan con luz UV; se tiende al "vitral vidrio sobre vidrio", sin la, a veces, molesta y pesada presencia de los perfiles de plomo); no al kitsch, dicho de un objeto artístico pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto. "Hoy los diseños más importantes son realizados por artistas plásticos y luego volcados al vidrio. Los diseños son contemporáneos, generalmente abstractos y tendiendo al minimalismo", explica Ortolá, autor, entre muchos otros, del Gran vitral del Arcángel San Miguel , en la catedral de San Miguel, y de los vitrales en el Shopping Paseo Alcorta, en colaboración con el artista plástico Carlos Puyol.
"En el primer caso, los vitrales de diseño moderno tipo comic tienen un diseño que cambia totalmente el enfoque de los vitrales religiosos, y mantienen el atractivo, la sobriedad y una belleza únicos vistos de día con el sol que incide desde afuera y de noche con iluminación interna. La estructura de sostén era existente", apunta Ortolá.
En el caso de los vitrales de Paseo Alcorta, se trata de cuatro segmentos circulares de 14 metros de cuerda y 3 m de flecha, colocados en círculo, a 20 metros de altura, en el hall principal, y un vitral circular de 8 m de diámetro en el patio de comidas. En este caso, los diseños son art nouveau estilizado para el circular y abstracción lírica para los cuatro segmentos. Según Ortolá, este fuerte movimiento de renovación estilística y conceptual del vitral surgió de las nuevas tendencias posimpresionistas, lo que provocó un resurgimiento notable de la demanda de vitrales, no ya predominantemente para destinos religiosos, sino de empleo secular. Ahora, las nuevas catedrales son los grandes ámbitos de las empresas, las universidades, los templos y los aeropuertos, ya que el vitral de por sí se anida mejor en ámbitos de gran dimensión. "El vitral en edificios públicos debe ser contextual; es decir, estar diseñado y construido para un lugar específico en un ámbito específico del edificio, para una comunidad específica -aclara Ortolá. Es muy común que el arquitecto no sólo ignore la existencia de los vitrales, sino que a veces trata de demostrar su inconveniencia por las dificultades que aparentemente acarrea esta decisión. Obviamente, colocar un vitral pone seriamente en riesgo el prestigio del arquitecto; aunque, de colocarlo, podría elevar ese prestigio considerablemente."



