Ambientes de ilusión y esparcimiento
Dos obras en Misiones y La Pampa reflejan las últimas ideas en su concepción y materialización
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Los distintos programas funcionales dictan, junto con las condicionantes del lugar y el sistema constructivo por emplear, la particular arquitectura en que una obra se expresa. Cuando de lugares de esparcimiento se trata, la atmósfera por lograr es decisiva en el éxito de la obra.
Esto lo han logrado los arquitectos Mario Provedo y Aldina Quintiero, autores del proyecto y la dirección de obra de los nuevos casinos de Posadas (Misiones) y Santa Rosa (La Pampa). Con su estudio radicado en Comodoro Rivadavia (Chubut) y oficinas en Buenos Aires, el estudio Provedo-Quintiero cuenta con una amplia trayectoria en obras de hotelería y esparcimiento. Once casinos construidos en la Argentina para la misma empresa son el resultado de un análisis que permitió determinar como objetivo del comitente que sus casinos, además de ser lugares de juego, debían ser centros de esparcimiento y de reunión social, con escenario para representaciones y desfiles de modelos, centros de convenciones, salones para fiestas, confitería y restaurante, previstos para el uso de la comunidad en las ciudades en que están instalados.
Explica la arquitecta Aldina Quintiero que en cada lugar de la Argentina en que su estudio construyó casinos, se realizó un exhaustivo análisis sociológico, económico y geográfico, para desarrollar la estética que generara en el usuario una sensación de confort y relajación. "Dado que el juego es una actividad que crea tensión, debe darse en un entorno placentero, colorido, divertido y suntuoso -dice-. A la vez, la intención fue crear un ámbito casi salido de los cuentos de Las mil y una noches , que permitiese evadirse de la realidad." Y para no perder las raíces culturales argentinas, los casinos de Provedo-Quintiero son un mix entre las luces de Las Vegas y la sobriedad europea.
"Generalmente no realizamos casinos temáticos -explica Quintiero-, ya que la economía argentina no permite la frecuencia de reciclado que estos sitios requieren. Preferimos un toque clásico, para lograr su perduración."
Ilustración de estas ideas, que hacen que el usuario quede atrapado por el lugar tanto como por el juego, son las obras de Posadas y Santa Rosa.
Magia pampeana
En un terreno de casi 20.000 m2, el casino de Santa Rosa (construido por la empresa Pili Construcciones) cuenta con salón de usos múltiples (SUM), escenario, confitería y restaurante, además de las salas de juego, en una superficie total de casi 5000 m2, distribuidos en cuatro niveles. En la planta baja está la zona de juegos, de gastronomía y el drugstore. En un entrepiso se encuentra el SUM que funciona como bingo, sala de fiestas o centro de convenciones, con capacidad para 250 personas. En la fachada, la idea fue reflejar un centro de diversión e ilusión: la de ganar en el juego y de transportarse a otros lugares del mundo.
La selva misionera
En San Lorenzo 1950 y con una superficie total de 1600 m2, en el casino de Posadas, la propuesta fue recrear aspectos de la selva misionera. Desarrollado en planta baja y dos seminiveles, cuenta como enlace entre ellos con un escenario, visible desde todas las áreas. Para transportar al usuario a la selva misionera, entre la planta baja y el primer desnivel se proyectó un río con piedras y vegetación que bordea el restaurante y las áreas de juego, atraviesa la carpintería vidriada del frente y sigue por un sector de bar al aire libre. El efecto natural continúa con las columnas-palmeras de 7 metros de altura, rodeadas por plantas y flores de la selva.
La empresa constructora fue Fohrholtz-Mattos.
Naturaleza creadora de sensaciones
Tanto en la obra de Misiones, donde se buscó que el usuario del lugar se sintiera identificado con la zona en que vive y el turista descubriera la fauna y flora de la selva, como en la pampeana, en que la ilusión de lugares distantes fue el objetivo, el uso acertado de colores y materiales fue decisivo en la definición formal.
En Posadas, la atmósfera de cielo en movimiento se logra con 4 cúpulas iluminadas; en Santa Rosa, en cambio, el efecto de ilusión se reforzó con el revestimiento de los paramentos interiores. La arquitecta Quintiero diseñó especialmente junto con la firma Kalpakian los alfombramientos.



