ARTE: luz, espacio, circulación...para la obra y el público
Cuatro galerías replantearon sus espacios para adaptarlos a las nuevas tendencias plásticas
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Las nuevas galerías y espacios de arte porteños ya no obligan a las obras a adaptarse a su estructura, sino que se diseñan pensando en la diversidad actual de tendencias artísticas. De ahí que amplitud y flexibilidad sean las nociones centrales de su arquitectura, destinada a captar un público lo más heterogéneo posible que en ellos se sienta cómodo.
El Espacio Fundación Telefónica (Arenales 1540), que se inauguró el año último, está dedicado al arte contemporáneo y cuenta con recursos de alta tecnología: sala de videoconferencias, laboratorio multimedia, un espacio con pantallas de plasma y una mediateca, además de dos salas de exposición, una en cada planta.
"Este lugar es de máxima flexibilidad porque el arte actual lo requiere, por eso puede sectorizarse y formar distintos recorridos. La idea es que el espacio sea también un campo de experimentación para los artistas", explica Andrés Duprat, su curador.
El equipo de arquitectos de la empresa tuvo que elaborar el diseño arquitectónico en un edificio de 1920, que fue una de las primeras centrales telefónicas y que aún funciona como tal, pero en un espacio reducido gracias a la digitalización
"Dejamos las instalaciones a la vista para revalorizar el edificio, que tiene su historia. Y quisimos que el nuevo espacio fuese para todos, por eso decidimos que no hubiera nada que cortara el ingreso. Esto nos llevó a abrir el techo, hacer una doble altura y la escalera que comunica la planta baja con la alta", detalla el arquitecto Aurelio Froján, director de arquitectura de Telefónica.
Por su parte, Carmen Grillo, directora de Fundación Telefónica de Argentina, destaca su funcionalidad para personas con algún tipo de discapacidad: "La entrada tiene su rampa, se puede subir al primer piso, hay baño y posiciones de mediateca adaptados, una cuestión inclusiva que pensamos desde un primer momento".
El proyecto tuvo en cuenta los estándares internacionales para la museología en materiales, iluminación, monocromía de las salas, y sistemas de alarma y de incendio.
La idea de un espacio flexible y amplio también guió el diseño del nuevo local de la galería Rubbers, en la avenida Alvear, inaugurado en 2003.
"Decidimos destacar las condiciones del lugar y ciertos elementos que tenían que ver con la tradición de la galería. Nos interesaba resaltar los valores que se muestran en un lugar destinado a la cultura", dice el arquitecto Antonio Antonini, del estudio Antonini Schön Zemborain, uno de los participantes del proyecto.
En este caso, se optó por un diseño contemporáneo y de lìneas neutras. Mientras que en los espacios anteriores de Rubbers prevalecían la alfombra y los colores oscuros, este lugar es blanco y el piso, de madera pintada de negro.
"El espacio existente tenía algunos problemas, pero uno transforma los elementos negativos en positivos, como hicimos con las tres ventanas que dan a la calle. Las dejamos por un compromiso con la ciudad y las dotamos de una iluminación que invite a entrar", explica el arquitecto Sergio Krymer, también convocado para esta obra.
Otro ejemplo es el de un cilindro que oculta una escalera. Se lo convirtió en elemento estético en sí mismo, una forma pura que, además, funciona como nexo entre el espacio inmediato de la entrada y el resto de los ámbitos.
"La estética de una galería potencia la originalidad. Si este lugar fuera para otra cosa no tendría quizá la vibración que posee ahora. No se trató de encontrar un lugar sólo para colgar cuadros. La gente viene y se siente bien, y lo agradece", dice Natalio Povarché, director de Rubbers.
Un proyecto, un espacio
Daniel Maman, director de la galería Daniel Maman Fine Art, que abrió su nuevo local en 2001, considera que este tipo de sitios tiene que ver con el proyecto que uno desarrolla y que en una galería sin espacio los artistas están limitados.
También aquí se refuncionalizó un espacio existente. En la planta baja quedaron conformados el espacio del hall, que se destaca por la altura; el central, con una altura menor y, detrás, un patio que se adapta para albergar esculturas.
"Como en las paredes laterales había muchas columnas decidimos hacer una continuidad de durlock para no tener limitaciones en el colgado de las obras. Y aprovechamos esta doble pared para pasar el sistema de iluminación, que se trajo especialmente de Alemania, y los de aire acondicionado y música funcional", explica la arquitecta Adriana Fiterman, a cargo del proyecto junto con su colega Juan Fontana.
En el piso superior se conservaron dos de las oficinas que había y se armó una sala de exposición que dialoga con la planta baja. "Tener distintas salas permite un juego diferente en el armado de las exposiciones y ofrecer más posibilidades a la gente, ya que esta galería no se dedica sólo a vender obras, sino que es un espacio cultural", resume Maman.
La galería 180° Arte Contemporáneo, que está en el Espacio de Arte FILO, apunta a los artistas jóvenes. La remodelación corresponde a una nueva etapa de la galería, luego de los ocho años en los que el espacio estuvo conducido por Alvaro Castagnino. "Queremos mostrar que es otro momento", explica Pelusa Borthwick, su codirectora.
Por un lado, se mejoró el piso y, por otro, se bajó su nivel para obtener una mayor altura de pared, lo que optimiza la visibilidad.
El arquitecto Tomislav Kljajo, del estudio de diseño Rotares, que trabajó en el proyecto, define el nuevo espacio como un hecho industrial por sus paredes despojadas, el piso de cemento alisado que soporta la agresión y las instalaciones de rápido acceso.
Un tercer cambio fue la modificación del sistema de iluminación. "El objetivo fue contar con un sistema para los lenguajes contemporáneos que se está usando en muchos lugares del mundo", agrega el otro director de la galería, Eduardo Miretti.
Este consiste en un canal de iluminación perimetral fijo y uno central, que permite direccionar artefactos eventuales de acuerdo con el tipo de exposición.
Cuando la trastienda adquiere otro perfil
El diseño de la trastienda de una galería, donde se guardan las obras, también está cambiando. Ya no se trata de un lugar secundario, casi oculto.
En Rubbers, la trastienda está al costado del salón principal de exposición y tiene un diseño similar al resto de la galería, pero con las obras en los anaqueles.
Para ingresar en ella no se abre una puerta, sino una pared que se desliza y descubre un ambiente amplio y ordenado, absolutamente integrado al espacio de exposición.
En Maman Fine Art también se pensó el diseño de la trastienda como un espacio casi tan importante como el de exposición y se la ubicó a un costado del salón principal de la planta baja, al que poco tiene que envidiar en cuanto a sus dimensiones.
En ambas galerías, la idea es que los clientes cuenten con un espacio tranquilo, agradable y ordenado para ver las obras.



