Asesorarse es la mejor inversión
Por Jorge Urraco Especial para LA NACION
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Hace un tiempo recibí a un matrimonio que necesitaba comprar las ventanas para su nueva casa. Tenían algunas dudas y, sobre todo, dos preguntas clave: ¿cuánto cuestan? y ¿cuánto tiempo tardan en fabricarlas?
En toda consulta tratamos de conocer las características del proyecto: sistema constructivo, ventilaciones y vistas por priorizar, entre otros detalles. Como todo trabajo personalizado y hecho a medida que se precie de serlo, requiere de quien lo ofrece indagar sobre todo lo que pueda influir. Entonces, una vez conocido eso, me aboqué a trabajar sobre las tipologías, manos de abrir, herrajes, tipos de vidrio y todo aquello que pudiera optimizar cada ventana. Estábamos cambiando algunas ideas cuando de repente ella me preguntó: "¿Pero tan difícil es comprar ventanas ?"
Orientar el gasto
Sabiendo lo que sentían les comenté: hay dos formas de hacer un presupuesto, una es sumar el precio de cada ventana y, en pocos minutos, llegar al total; la otra, la que siempre sugerimos, es dedicarle más tiempo a analizar una a una cada ventana, y seleccionar la que mejor acompañe el proyecto. Si fuera necesario, consultamos a nuestra Gerencia Técnica; incluso a nuestra casa matriz en Alemania. Destaqué que un buen asesoramiento podría redundar en beneficios concretos para ellos; esto quedó plasmado cuando, por innecesaria, anulamos una ventana, y cuando aceptaron que otra fuera mucho más pequeña (y a la vez más económica).
Por último, vimos que en dos ambientes contiguos tenían tres puertas balcón que vinculaban la misma galería. Les sugerí, y aceptaron, reemplazar una de las puertas por un paño fijo, que, aunque más grande, por su simpleza también era más económico. La diferencia de precio, inteligentemente, la aplicaron a mejorar dichas puertas con vidrios laminados, teniendo así más seguridad para los chicos. Este fue un típico caso de orientar racionalmente el gasto y contar con mejores prestaciones.
Pensamos que quien va a comprar una ventana no tiene que saber necesariamente como si fuera un técnico; y también, que todo cliente merece el máximo asesoramiento para que, conocidas las ventajas de cada opción, pueda decidir en qué prefiere invertir más o menos. Es por eso que estamos muy acostumbrados a analizar y tratar cada proyecto en detalle. Todos los proyectos son distintos. Todos nos enseñan algo. No es difícil comprar ventanas, elegir las que se adecuan mejor sólo lleva unos minutos extra. Un consejo: tómese su tiempo.
El autor de la nota integra el departamento comercial de Veka Latina; www.veka-latina.com.ar ; www.veka.com .



