Bahía Blanca y su patrimonio central
Mediante la Dirección de Planificación Estratégica se desarrolla un plan para su puesta en valor
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Varios años de trabajo, y la decisión y el empuje del intendente de Bahía Blanca desde 1991, el agrimensor Jaime Linares, permitieron llevar a la práctica un modelo de gestión que da como resultado la recuperación del patrimonio histórico del área central de la ciudad. Recayeron en Linares muchas decisiones vinculadas con la preservación del patrimonio bahiense, entre ellas la realización del inventario, la compra del Hotel de Inmigrantes, la refuncionalización de diversos inmuebles para darles un sentido más público, como el Museo del Puerto, el de Arte Contemporáneo y el Centro Comunal Norte, y la adquisición de la quinta González Martínez, predio notable por su forestación, entre otras acciones. Acciones que incluyen la creación del Plan Estratégico, propuesto en 1997 a la comunidad como proceso de planificación participativo y consensuado y que hoy resulta en culminación de las obras de puesta en valor del Palacio Municipal.
Un cambio cultural
"La política patrimonial de los últimos quince años ha llevado a una familiarización del tema entre la gente y a una sensibilidad institucional demostrada frente a cualquier intervención burda o demolición -señala a La Nación el director del plan, arquitecto José Zingoni-. El patrimonio sigue siendo noticia para los medios de difusión, y un hecho significativo es que, para las últimas elecciones, los dos candidatos a ocupar la Intendencia presentaron propuestas sobre preservación del patrimonio.
Lo primero fue la formulación del plan: diagnóstico, definición de ejes estratégicos, programas y proyectos, con la participación de más de 200 entidades. De estos proyectos, actualmente está en marcha el de Preservación y puesta en valor de edificios históricos, monumentos y muebles urbanos del área central . Tras la mirada técnica del equipo del plan, se organizaron talleres. "Lo novedoso de estas convocatorias -explica Zingoni- es que se basaban en entender los diferentes intereses. La metodología utilizada permitía avanzar únicamente cuando la posición del representante de cada entidad recibía el acuerdo de todos, por lo cual la negociación y la búsqueda del consenso eran permanentes." Siguió la definición de los ejes estratégicos, uno de los cuales se centró en la revalorización del área central, la integración a la trama de las tierras vacantes del Estado y el crecimiento ordenado de la periferia. El consenso sobre el tema valorizó la definición como estrategia de ciudad de la revalorización de su centro, y respaldó la decisión municipal de destinar fondos a esta área.
La primera intervención del Plan fue en el Teatro Municipal, monumento sucio y con graffiti, con las escalinatas gastadas. La reacción de los vecinos fue reveladora. "Personas que hace años viven frente al teatro descubrieron los fantásticos dibujos realizados en piedra en 1928. ¿Lo hicieron ahora?, preguntó uno asombrado por las formas de los 2500 m2 de solado. Simplemente lo habíamos hidrolavado", recuerda Zingoni.
La iluminación, realizada con el asesoramiento de Ernesto Diz, destaca su arquitectura como remate de la muy transitada avenida Alem. Y la plaza, con la sutil luz verde bajo las copas de las palmeras, se transformó en remanso de reunión para los bahienses.
Los tres monumentos centrales de la plaza Rivadavia, el del prócer, la fuente donada por los ingleses para el centenario de la ciudad en 1928 y el realizado por la colectividad israelita con el mismo motivo, también recibieron su tratamiento. Lavado, sellado de juntas, recambio de mármoles rotos, pulido, protección y limpieza de las esculturas de bronce, aplicación de antigraffiti e iluminación fueron las tareas principales que terminaron con un abandono de 50 años, última fecha en que se había limpiado el monumento a Rivadavia.
Las tareas en el Palacio Municipal, obra singular dentro del plan, construida en 1904, fueron complejas e incluyeron las fachadas y la torre. La primera estaba deteriorada, aunque su estado estaba oculto por sucesivas capas de pintura; la erosión había deformado gran parte de la ornamentación, el trabajo de los hierros comenzaba a crear problemas en las piezas de ornamento y en la estructura de los balcones. Los trabajos atacaron los problemas estructurales, los balcones y los ornamentos y los paños de muro. "Siempre se exigió el respeto por el material existente. Pocas piezas fueron reemplazadas, pero la mayoría debieron ser trabajadas, unas en altura, otras en taller", acota el director de Planificación Estratégica.
Se retiraron muestras de paños de frente para realizar estudios micro y macro particularizados que determinaron la composición del material y su textura. Seleccionada una muestra, con sus características se aplicó una veladura a toda la superficie. El trabajo se completó con la aplicación de un bloqueador hidrostático que protege del agua de lluvia, un antigraffiti, la limpieza de los granitos, la colocación de dispositivos antiaves en distintos puntos de la fachada y la iluminación general y particular de sus piezas ornamentales.
Actualmente el Plan Estratégico ha comenzado a tener respuesta en contraprestaciones del sector privado, generando un verdadero accionar de conjunto.
La utilidad de una ordenanza
Para lograr la participación del sector privado, una ordenanza fue la herramienta adecuada para la intervención en los 120 inmuebles relevados en el inventario que requerían trabajos. Mediante convenios con bancos, se logró establecer una línea de crédito especial para la recuperación y mantenimiento de fachadas en el área central, con financiamiento de hasta $ 100.000 por propietario y un interés del 14 por ciento anual a dos años.
El municipio puede subsidiar hasta el 50 por ciento de la tasa de interés en función del proyecto de intervención, casos en los que el préstamo bancario reduce su interés al 7 por ciento. Otro beneficio es la reducción por el término de cinco años de la tasa de alumbrado, barrido, limpieza y salud: durante los dos primeros años el propietario paga la mitad de su valor real y los dos restantes el 25 por ciento.Varios convenios suscriptos a la fecha confirman el valor de esta ordenanza.



