Becker y Ferrari ingresan en el country
Aplicando ideas no convencionales (estructura metálica, cubierta horizontal), el estudio de los arquitectos Daniel Becker y Claudio Ferrari comienza una residencia en el Club de Campo Abril
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El encargo de una vivienda unifamiliar de 280 m2 fue el punto de partida para que el estudio de arquitectura Becker-Ferrari proyectara una casa moderna desde el punto de vista constructivo y lingüístico, si se toma en cuenta el modo en que se utilizaron los materiales empleados y se advierte su lugar de implantación: un terreno en el Club de Campo Abril, Hudson, partido de Berazategui, provincia de Buenos Aires.
En una entrevista con La Nación , el estudio conformado por los arquitectos Daniel Becker y Claudio Ferrari explicó las distintas etapas que dieron lugar a la original propuesta, que va más allá de ser un capricho formal, ya que, por un lado, retoma los principios de la más pura tradición arquitectónica moderna de nuestro país (racional, con plena conciencia por adecuar la arquitectura a su entorno físico con materiales tradicionales), pero que también va un paso más allá en el tiempo, al rescatar la tradición constructiva de los eclécticos que, por ejemplo, utilizaron estructuras metálicas en la gran mayoría de los edificios construidos en Buenos Aires a principios de este siglo.
Por otro lado, el ejemplo que hoy se ilustra en estas páginas es algo así como un experimento que se asocia con otro de los proyectos que actualmente desarrolla el estudio Becker Ferrari: la construcción de un barrio privado que reorganiza la estructura tradicional de los mismos a partir de la sectorización de distintos tipos de casas y vegetaciones (ver recuadro).
Vale la pena destacar que, en este caso, los clientes (una joven pareja con hijos, él ingeniero y ella diseñadora gráfica) solicitaron expresamente que querían "una casa moderna y de techo horizontal", y que cumpliera ciertos requisitos funcionales (que la cocina mirara al frente; que tuviera una gran área social, que incluyera un comedor y un comedor diario separado del living; y que tanto el dormitorio principal como los de los hijos fueran en suite, pero con baños compartimentados y vestidores).
Según explicaron los autores, a partir de aquí se inició un complejo trabajo cliente-arquitecto para satisfacer las necesidades planteadas "una tarea nada fácil dadas las características del terreno, de forma de trapecio (16 m. de frente, 46 en sus lados, y 45 en el contrafrente) y ubicado en un ángulo, con una superficie total de 1388 m2".
Sumado a esto, una serie de condicionamientos naturales, como la orientación norte-sur del lote, la disposición de las casas vecinas, y el fondo con vista al golf del club, determinó la distribución funcional de la planta, que se toma al terreno desplazando los volúmenes que contienen las funciones de servicio (cocina, lavadero dependencia de servicio), sobre el frente, y abriéndose frontalmente con los ambientes principales (living, comedor principal y diario y family), sobre el fondo. Los dormitorios se ubicaron en la planta alta, y se previeron circulaciones independientes para el dormitorio de los padres y los de los hijos.
La estructura se resolvió con bases aisladas de hormigón, vigas de encadenado con pilotines, columnas y vigas de perfiles de hierro IPB, la losa de planta baja con viguetas y losetones, y el techo (de pendiente mínima), con estructura metálica, chapa acanalada, aislación térmica y cielo raso suspendido.
La instalación sanitaria se resolvió con cañerías de hidrobronce y el acondicionamiento térmico, con equipos fan coil suspendidos.
Su visión particular
-¿Por qué la casa se implanta en el centro del terreno?
-El escaso frente y la posición no alineada de las dos viviendas vecinas nos condicionaron en muchos aspectos. Buscamos, mediante el desplazamiento del volúmen de la casa y del estacionamiento, recomponer la continuidad de los frentes.
-¿Cómo definirían su arquitectura?
-No nos gustan los rótulos. Por suerte, nuestros clientes querían una casa moderna no desde el punto de vista historicista, eso nos permitió tener como referentes a Alvar Aalto, Mies van der Rohe, Richard Neutra y Arne Jacobsen, pero desde una visión más bien vernácula, adaptada a nuestra realidad económica y a nuestras posibilidades constructivas.
-¿Pero entonces, por qué utilizaron estructura metálica para la estructura cuando no es lo más habitual?
-Porque quisimos experimentar, y porque calculamos que se aceleraría la primera etapa de la obra. No hay que olvidar que estamos asociados con una empresa constructora, y esto nos permite optimizar la ecuación construcción-proyecto-economía, logrando un producto llave en mano. Aparte, creemos que es posible hacer buena arquitectura con techo de hormigón, de tejas o de chapa.
-¿Cómo ven la arquitectura argentina?
-Rescatamos la arquitectura de la generación joven y valoramos muchísimo toda una tradición de arquitectura racionalista construida en Buenos Aires, como la obra de Bonet, Amancio Williams, Vilar, Sánchez-Lagos-De la Torre, Casado Sastre-Armesto y Mario Roberto Alvarez, entre otros. No acordamos con la arquitectura de una sola idea de partido , sino más bien con aquella que tiene una superposición de ideas, que no va en una sola dirección y que no es esquemática.
Urbanización original
Una particular manera de encarar los proyectos de arquitectura caracteriza al estudio Becker-Ferrari. A partir de 1985 se formó el estudio y, paralelamente, ambos se desempeñaron como docentes en diferentes cátedras y universidades del país y del extranjero. Entre 1990 y 1992, Daniel Becker cursó la Maestría en Arquitectura en la Harvard University, Graduate School of Design, mientras que Claudio Ferrari trabajó para 3 estudios de arquitectura en España. A partir de 1993, el estudio Becker retomó su trabajo y su actividad docente en el país. Durante este tiempo se han adjudicado varios primeros premios en concursos, como el Concurso de ideas para la Ciudad Universitaria y el Concurso Nacional de Ideas para el área de Retiro , ambos como asociados al estudio de arquitectura Baudizzone, Lestard y Varas.
Recientemente, el estudio Becker-Ferrari lleva adelante el proyecto de un barrio privado en el Gran Buenos Aires que reorganiza la estructura tradicional de ese tipo de urbanizaciones. El esquema parte de una calle principal de la cual salen, a modo de peine, otras menores, diferenciadas cada una con una especie de árboles y construcciones de lenguajes distintos. "Sin descuidar las variables económicas, obtenemos así una mejor calidad espacial -dice el arquitecto Daniel Becker-, porque, a diferencia de otros barrios, logramos de manera planificada, una gran diversidad." Se previó una serie de piletas pequeñas para cada barrio, a diferencia de las comunes.
"La idea es que los posibles compradores construyan su casa con un arquitecto propio, o que compren otras, desarrolladas por estudios de arquitectos jóvenes, con el modelo llave en mano", concluye Becker.
Ficha técnica
- Proyecto y dirección de obra:
Arquitectos: Daniel Becker y Claudio Ferrari
Colaboradores: José María Gastaldo y Elena Leguia
Arquitecto: Cristian Le Monnier
- Empresa Constructora:
Trazar SRL
Sergio Alperovich
- Ingenieria estructural:
Triaxis SRL
Ingenieros: Alejo Sfriso, Alejandro Verri, Martín Polimeni
- Computación:
Atilio Pentimani



