Broadway: una renovación virtuosa
Con un tratamiento reverencial para un edificio diseñado por el arquitecto Jorge Kalnay, el Estudio Neumann+Kohn proyectó el Broadway All Suites sobre la avenida Corrientes
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Con frecuencia se oyen lamentos por la mutilación operada en construcciones representativas, víctimas de remodelaciones mediocres e irrespetuosas. En el caso que nos ocupa hay que destacar lo contrario: un trabajo realizado con singular cuidado y reverencia hacia una obra en verdad singular.
Se trata del edificio situado en Corrientes 1173, conocido por contener la sala del Cine Teatro Broadway. El proyecto original fue realizado por el arquitecto húngaro Jorge Kalnay en 1929 y la obra se terminó en 1931. "Participar en el renacimiento de un edificio de época es, para los que disfrutamos de las añejas fachadas de Buenos Aires (y sufrimos al verlas desaparecer) un gran placer", así se expresa el arquitecto Lucio Marcelo Neumann, socio del Estudio Neumann+Kohn que tuvo a su cargo el proyecto y dirección de la obra.
Los diez pisos que se alzan encima del cine-teatro fueron originalmente destinados a 33 departamentos de renta, a lo que se agregaba una espaciosa confitería. La transición estructural entre la parte alta y la gran sala de la planta baja se opera mediante dos vigas Vierendel de 18 metros de luz cada una, y en las aberturas octogonales del frente lucían grandes paños de vitraux.
Vale aclarar que la sala teatral fue un alarde de diseño en su época: 2250 localidades con aire acondicionado central (primera instalación de este tamaño en América del Sur) y un voladizo de 12 metros sobre la platea.
La obra fue realizada por una empresa constructora de gran prestigio en la época:Waiss &Freytag, la que utilizó cemento importado (un recurso habitual entonces) y proveedores hoy conocidos, como Calera Avellaneda y Bozzi Hermanos.
Una nueva función
La intervención de Neumann+Kohn incluyó una propuesta para convertir las plateas altas en una sala de teatro de cámara.
Cuando tomaron a su cargo el trabajo, había 52 departamentos convencionales a lo largo de un pasillo. Todo en un panorama de deterioro y abandono. Se decidió la renovación total del edificio, del que sólo sobrevivieron las losas y la fachada, que fue restaurada de acuerdo con el diseño original, de líneas art déco.
El programa propone un apart-hotel de gran categoría (Broadway All Suites), con 63 departamentos y 4 suites especiales, comedor, cocinas, sala de convenciones, centro de negocios, gimnasio y sauna.
Para dotar al edificio de 35 cocheras, se realizó una compleja modificación del subsuelo, que en su origen fue una enorme panadería industrial.
El tratamiento interior es por completo actual, con una atmósfera Delano en su diafanidad espacial y refinados detalles y acabados. Las referencias al art déco original son puertas, herrajes y la escalera con la jaula y cabina de ascensor panorámicas. En la selección de materiales predomina el cristal opacado, los mármoles y maderas naturales, el cuero y el acero inoxidable.
El objetivo, según los arquitectos, fue lograr una atmósfera luminosa, juvenil y a la vez sofisticada, orientada a un público internacional en viaje de negocios.
Realizada por el sistema de contratos separados, la obra requirió al estudio la coordinación de 65 gremios y proveedores participantes del emprendimiento en 12 meses de labor. Fue colaborador el arquitecto Gabriel Gobelli.
Para completar adecuadamente el programa de necesidades, el Estudio Nuumann+Kohn proyectó la planta de gimnasio y anexos en el último piso, sobre la línea terminal del edificio, utilizando un plano de cristal y una cubierta liviana.
Como comentario final, el arquitecto Neumann señala que, entre las asignaturas pendientes, resta convencer a la empresa que explota la sala teatral para rediseñar la marquesina y adaptarla así a la estética de esa magnífica fachada.
Un Kalnay auténtico
Jorge Kalnay nació en Budapest y se graduó como arquitecto en la Escuela Superior Real Estatal Húngara. Con su hermano Andrés, también arquitecto, llegó en 1920 a la Argentina y comenzó un trabajo en sociedad que, entre 1921 y 1926, exhibe una singular productividad. Muchas residencias y las esquinas de Charcas y Serrano, Cuba y Guayra, y Charcas y Gallo revelan la creatividad y profesionalismo de los hermanos.
Después de la separación, Jorge realiza el edificio del diario Crítica, el Gran Cine Florida, el Mercado Larrea (Lavalle y Larrea), el Cine Teatro Broadway, el Estadio Luna Park y algunas casas de renta que son ejemplares por la destreza puesta de manifiesto en el manejo volumétrico y el juego de luces y sombras, balcones y relieves , tal el caso del Edificio Barrancas, Juramento y Zavalía (1933); Edificio Arroyo, Juncal y Esmeralda (1934) o la Mansión Garay, Garay esquina Defensa (1936), donde revela esa calidad para resolver casos de esquina, lo que también puede comprobarse en ejemplos como los de Santa Fe y Rodríguez Peña o Belgrano y San José.
Entre su abundante producción hay notables residencias, como la del embajador uruguayo (Figueroa Alcorta y Ocampo), mercados, cines y hoteles, en esta ciudad y en Santiago del Estero. Hizo además propuestas en construcción prefabricada.
Murió en Buenos Aires, en 1957.



