Camaleón: estadio futurista con tres identidades
Los suizos Herzog y de Meuron crearon este óvalo con fachada de teflón, iluminado con los colores del equipo de turno
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Algunos dicen que se parece a un neumático; otros, a un OVNI, y muchos a un camaleón. Lo cierto es que con su llamativa fachada de 26.000 m2, el estadio de fútbol Allianz Arena, creado por los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, no pasó inadvertido y parece haber cumplido el cometido del estudio suizo: "La arquitectura es una oportunidad para crear formas, por eso jugamos con las posibilidades de materiales que no pertenecen al mundo de la construcción, y pretendemos que el público se sorprenda una y otra vez observando la obra".
Es lo que sucede en Munich por estos días. Inaugurado el 30 y 31 de mayo último, el Allianz Arena se tiñó en cada fecha de rojo para el juego del FC Bayern y de azul para el del TSV 1860, ya que ambos clubes comparten el estadio. Además se encenderá de blanco con el partido inaugural de la selección en el Mundial de 2006. Y todo esto gracias a un nuevo material: politetrafluoroetileno teflón (denominado EFTE), aplicado como membranas en 2800 paneles inflados, que envuelven el óvalo completo desde la base hasta el techo. El armado emuló a un rompecabezas ya que el 70 por ciento de las piezas romboidales son diferentes entre sí.
La característica translúcida del material y los 25 mil tubos fluorescentes que producen los haces (aportados por la firma Osram), cubrieron las necesidades camaleónicas de transformarse para cada ocasión. Los paneles inflados pesan 350 gramos por m2 y le aportan proyección y sutileza al contorno, dado por la estructura formada por pilares y losas de concreto, y vigas reticuladas de acero, y que visto en corte luce como un búmeran. El uso de estas pieles no es algo nuevo para Herzog & de Meuron. Tampoco el diseño de estadios, porque el Allianz tiene un hermano menor en Basel, Suiza, que también presenta una cáscara exterior con 4400 paneles de luz.
Curvatura interior y exterior
Por dentro, el estadio cuenta con siete pisos y tres bandejas para los hinchas (es el primer estadio alemán con estas características y por supuesto el más costoso: 280 millones de euros). A las bandejas superiores se accede por escaleras que se enroscan alrededor del estadio. Son quince en total y están distribuidas a 45 metros una de la otra como túneles oblicuos que traspasan el costado del edificio, pegándose a la fachada, iluminada por los colores del exterior. Estas escaleras presentan una doble curvatura tanto en el plano horizontal como el vertical.
En el techo, una red de acero sostiene los paneles y debajo de esa estructura aparece un nuevo techo, corredizo por acción de 51 motores para adecuar el escenario a recitales o bajas temperaturas.
Los sistemas de climatización, el audio y el sistema de alarmas diferenciado por sectores y los más de 200 mil metros de fibra óptica que se entrometen en el estadio están insertos en columnas de acero. Y como los arquitectos afirman que la arquitectura no debe crear conflictos entre la seguridad y la creatividad, diseñaron rutas exclusivas de emergencia para que los bomberos puedan entrar al estadio en caso de necesidad. Por ese motivo, el Allianz ya tiene un diploma, el del premio a la prevención de incendios.
Respecto de las gradas, el lugar más importante en la iconografía del fútbol después del campo de juego, Herzog resume su ubicación como en los escenarios shakespearianos, donde el público estaba muy cerca de la acción. Por ese motivo, las tribunas comienzan su recorrido ascendente desde los 24° a los 34° de inclinación, apenas a 7 metros del campo de juego. Y sus butacas, de un gris neutral que se colorea con los tonos del exterior merced a la transparencia de las membranas, se colocaron una por una, a mano, para otorgarles la posición coherente con cada rincón ovalado del estadio.
Soledad Aguado
Imágenes, gentileza Allianz Arena y Herzog-de Meuron
Plateas de lujo y en dos tonos
Por pertenecer a dos clubes, el estadio está tan escindido como las pasiones. Por ello hay cuatro vestuarios idénticos salvo por el color rojo (Norte) y azul (Sur), y dos grises (para los visitantes) de 65 metros cuadrados cada uno, conectados a inmensas áreas de precalentamiento.
En esas mismas posiciones hay zonas de shopping respectivas, restaurantes para fanáticos y más de 2200 lugares para la prensa. Las tribunas más escarpadas de Europa esconden otro secreto: el de los 106 departamentos VIP, amoblados en clave futurista, con madera, cristal y flat panels sobre las paredes, aunque todas las miradas de los 1400 hinchas que allí podrán instalarse estarán posadas desde los balcones, sin intermediarios, en el campo de juego.
Estos no son los únicos lujos que tiene el estadio. Desde afuera, las dos autopistas que convergen allí desembocan en la explanada del estadio, con cuatro pisos de estacionamiento.



