Casa Barcelona: experiencia para capitalizar en el siglo XXI
Cinco propuestas dirigidas a adaptar la vivienda a las nuevas necesidades
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Durante la realización de la feria de la construcción europea Construmat (ver nota del miércoles último) los organizadores decidieron impulsar la realización de cinco proyectos para un nuevo concepto de vivienda.
Se convocó a cinco arquitectos reconocidos para que, junto con otras tantas empresas, desarrollaran cinco prototipos destinados a plantear soluciones, alternativas y nuevas ideas destinadas a ofrecer respuestas a la demanda de una vivienda evolutiva y perfectible . El proyecto se denominó Casa Barcelona .
Mientras los automóviles, las fábricas y también las oficinas se han ido adecuando en las últimas décadas a la incorporación de nuevas tecnologías y a las necesidades que surgen de esta nueva situación, la vivienda apenas ha evolucionado a lo largo del último siglo. El programa de la unidad residencial quedó establecido en los años veinte y responde con dificultades a las necesidades de hoy.
De ahí la importancia que adquirió la presentación del proyecto Casa Barcelona y la expectativa despertada entre los profesionales.
La flexibilidad de la vivienda es un objetivo ya viejo de la arquitectura, pero que no ha llegado a la producción masiva de edificios residenciales. La inteligente inciativa de vincular a los diseñadores con importantes firmas de cada rubro significó cambiar la estrategia y encomendar la gestión del proceso a la industria.
Las propuestas
Con el fin de atender la diversidad, facilitar el cambio y hacer posible la perfectibilidad, los organizadores se plantearon trabajar sobre cinco campos: la fachada, el tabique, el suelo, la cocina y el baño.
Al arquitecto holandés Ben van Berkel le encargaron el diseño de una ventana perfectible. Una carpintería capaz de incorporar las mejoras de calidad o las innovaciones técnicas que las exigencias de confort y la oferta industrial van incorporando, desde la protección solar hasta el aparato de aire acondicionado. El resultado fue un kit de ventana que puede ser modificado mediante la aplicación de elementos suplementarios dentro de un marco estandarizado.
Al japonés Toyo Ito le tocó el desarrollo de un tabique móvil con la premisa de que la compartimentación interior debía hacerse con un elemento de construcción en seco, fácilmente desmontable que además pudiera moverse, desplazándose, y con paramentos de transparencia modificable. Fue el único prototipo no construido de manera que no se pudo evaluar su resultado.
Ignacio Paricio junto con su socio Lluís Clotet abordaron un pavimento registrable , una suerte de piso técnico que permitiese tender bajo él las cañerías sanitarias y de electricidad, a un costo razonable para una vivienda media. Los catalanes diseñaron unos durmientes de alumnio sobre los que apoyan baldosas de aglomerado y que permiten recibir cualquier piso sobre él. Esta propuesta es la que posee mayor facilidad de incorporarse rápidamente al mercado.
A Dominique Perrault se le encomendó el diseño de la cocina modular que pudiera crecer en forma paulatina y con muebles que definieran el espacio. Este grupo de muebles en acero inoxidable convierten en cocina cualquier lugar en que se coloquen. Se incluyó una bacha para lavar, una cocina, una heladera, y un espacio para electrodomésticos.
Finalmente, al arquitecto inglés David Chipperfield le tocó proponer un baño con sanitarios que puedan cambiarse de lugar o sustituirse por un mueble o un electrodoméstico con instalaciones fáciles de modificar.
Chipperfield desarrolló artefactos sanitarios autónomos para facilitar las reparaciones en seco.
Una sociedad en cambio
La convencional forma de referirse a un departamento en las páginas inmobiliarias por tres ambientes con dependencias suele no responder a la diversidad de una sociedad en la que más del 50 por ciento de las viviendas - como sucede en Buenos Aires- está ocupada por grupos que no corresponden a la definición de familia tipo.
Existen sí diversos programas: personas solas, separadas, ancianos, grupos de amigos, que revelan a su vez diversas formas de vida. Según señaló el arquitecto Ignacio Paricio, responsable de la idea y desarrollo del proyecto comentado, la mayor evolución que experimentó la vivienda ha sido la incorporación del cartón yeso, que los profesionales argentinos saben que en el país aún cuesta mucho generalizar. Según Paricio, es difícil que en un entorno tan conservador se tomen decisiones que supongan riesgos.
Si la arquitectura ya sabe proyectar edificios de oficinas para usos cambiantes, ¿seremos capaces -se pregunta Paricio- de extrapolar esta experiencia a la construcción de edificios residenciales? Es interesante observar que, si bien la demanda por contar con una vivienda adaptable a los nuevos tiempos existe entre nosotros, en los países europeos tiene un peso significativamente mayor por el incremento de costo que ha tenido allí el suelo.



