Centro Cultural de la Cooperación
Una iniciativa cultural se suma a la oferta de la calle Corrientes
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A partir de ahora, la calle Corrientes luce un nuevo lugar que enriquece la cultura porteña y argentina. Gracias a la iniciativa que impulsa el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), en Corrientes 1543, entre Paraná y Montevideo, frente al Teatro San Martin, se inauguró el Centro Cultural de la Cooperación.
Para elegir el proyecto, el IMFC convocó, hace dos años, a diez estudios de arquitectura. Analizadas las propuestas, se seleccionó la presentada por los arquitectos Aquilino Guerra, Martín Moller y Jorge Vahedzian, que se hicieron cargo de elaborar la documentación completa y de la dirección de obra.
Previamente se había procedido a ajustar el programa de necesidades sobre la base de largos diálogos con los diversos departamentos que integran el IMFC. La idea era armonizar el partido arquitectónico con las expectativas de funcionamiento de la entidad.
El criterio básico organiza los programas culturales públicos en el basamento del edificio (desde el segundo subsuelo hasta el cuarto piso); el sector administrativo y de dirección entre el 5º y el 8º piso, y dos áreas de máquinas e instalaciones en los extremos del edificio, es decir, en el 3er. subsuelo y el 9º piso.
Con esta premisa organizativa se propone un edificio de volumen compacto que se abre con un gran vacío sobre la calle Corrientes, como una especie de portal que convoca al ingreso y la participación de las múltiples actividades culturales que allí se realizarán.
Los arquitectos subrayan, así, que por esa gran puerta a escala urbana se accede, a través de la planta baja, a la llamada Plaza Cultural, un espacio de doble altura en el basamento del edificio, con librería, cafetería, sala de exposiciones y teatro de varieté o café-concert con capacidad para 120 personas.
Este espacio singular es el distribuidor que articula las acciones culturales. Hacia abajo, en el primero y segundo subsuelo, están la sala principal para 250 personas y la sala de ensayos, camarines y espacios auxiliares. Hacia arriba, en los pisos del primero al cuarto, el teatro de cámara, salas de conferencias para 90 personas, aulas, talleres, videoteca para títulos de colección y biblioteca de 270 metros cuadrados.
Forma y función
El espacio de múltiple altura al que se accede al cruzar la puerta de entrada cumple -según lo afirman los arquitectos- un doble propósito: por una parte, identificar e integrar las partes que lo componen (por caso, la sala principal, que se expresa como un volumen independiente que se conecta con puentes) y por otro convertirse en una prolongación del espacio urbano y público de la calle Corrientes, que incita a entrar y participar.
Las barandas y escaleras se resolvieron, dentro de esa pauta, con diseños permeables para facilitar las transparencias, la continuidad y la integración mencionada.
Otra premisa, que deriva de los conceptos artísticos de la entidad, motivó que tanto la sala principal como la de cámara estén resueltas como espacios multifunción, donde, a diferencia de los teatros a la italiana, se facilitan puestas con distintos tipos de organización de escenario y público. Esta versatilidad complica las soluciones acústicas, de iluminación y maquinaria escénica, de apoyos técnicos de parrilla, etcétera, forzando a los diseñadores a generalizar las soluciones para adaptar los elementos técnicos, (sonido, iluminación, acústica, maquinaria escénica, apoyo técnico) a cada diferente puesta en escena que se emprenda. Por otra parte, se partió del supuesto de que las ofertas técnicas deban responder a la realización de hasta tres distintas puestas en escena en el mismo día.
Para esto se diseñó un sistema de plateas telescópicas móviles (en el teatro principal y el de cámara) que se adaptan a las diversas concepciones teatrales encaradas por los directores y dramaturgos (ver recuadro). Para eso se cuenta, además, con iluminación dimerizada combinable, cortinas acústicas motorizadas, equipo escénico con motores de izaje desplazables, puentes técnicos que le dan apoyo a toda la superficie de la sala, etcétera.
Dadas las proporciones del volumen edificado, la superficie total del edificio no permitía alcanzar la altura máxima de la calle Corrientes (38 metros) y por esa razón se proyectó la biblioteca del cuarto piso de doble altura y se escalonaron en el frente y contrafrente los pisos 7º y 8º. No obstante, en frente y contrafrente una piel de acero y aluminio conforma la línea municipal, completando de ese modo un volumen compacto de 38 metros de altura hacia el exterior y jardines interiores en los pisos séptimo y octavo sobre el contrafrente.
Los tres arquitectos destacaron la calidad humana y profesional del comitente, lo que consolida la finalidad del proyecto, que consiste en promover la cooperación y la solidaridad mediante las actividades artísticas y creativas. Que esta obra se convierta en un espacio de reflexión para la cultura en todas sus formas.
Nuevas salas multifuncionales
Walter Gropius, junto con el experto berlinés Erwin Piscator, proyectó en 1927 el Teatro Total, una meta de los grupos teatrales de vanguardia que no pasó de una maqueta expuesta en la Feria de París de 1930. Por eso, el planteo de los arquitectos Guerra, Mšller y Vahedzian, basado en tribunas móviles telescópicas con butacas plegables incorporadas, se hizo inaccesible cuando adquirirlas en el exterior resultaba tan complejo para los argentinos. Por fortuna tuvo eco en las empresas nacionales Rebs y Rassegna, con un excelente resultado en el balance precio y calidad del producto. De ese modo, encarar la construcción en el país fue un desafío para el cliente, los proyectistas y los proveedores. Así la firma PSL proveyó el equipamiento escenográfico y la iluminación con sistemas de efectos robóticos de humo y telones.
Ficha técnica
Proyecto y dirección:
arquitectos Aquilino Guerra, Martín Möller y Jorge Vahedzian
Coordinación del proyecto: arquitectos Matilde Bieler y Horacio González. Coordinación de Dirección de Obra: arquitectos Matilde Bieler, Horacio González y Aldo Marto
Documentación técnica:
Santiago Luppi, Andrea Winter, Nicolás Sancho, Gabriela Feierstein, Martín Shinsato, Leonardo Guerra, Natalia Antico y Pablo Yourdan.
Asesores:
Estructuras: Estudio Dinner ingenieros; termomecánica: Gaviño-Nieto arquitectos; electricidad y redes: Estudio Harymbat; iluminación y maquinaria escénica: Estudio Bares-Morelli; instalación sanitaria, Jorge Benbassat, Arq.; acústica, Marcelo y Daniel Ottobre y los Ing. Barude-Rinaldi, ascensores.
Empresa constructora: Constructora Sudamericana S.A.



