Charles Eames, diseños sin tiempo
Días después de cumplirse el centenario de su nacimiento, una muestra reconoce la vigencia y universalidad de los productos desarrollados por el multifacético arquitecto norteamericano junto con Ray, su esposa y socia
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El ambiente de la posguerra y el surgimiento del modelo del sueño americano -ése de la casita blanca, el jardín prolijo, el perro bien peinado y el coche estacionado en la entrada del garaje- fueron un gran estímulo para la versátil imaginación de Charles Eames, cuyos muebles revolucionaron el modo de habitar y ayudaron a esculpir ese estilo de vida al que entonces aspiraba toda la sociedad norteamericana.
Su nombre es hoy una marca registrada. Sus mesas, sillas y sofás guardan la poderosa vigencia de los clásicos, razón por la que están presentes en hogares y oficinas de todo el mundo. En homenaje a su aporte y, a propósito de cumplirse cien años de su nacimiento, 17 de junio de 1907, en Saint Louis, Estados Unidos, en la sala Berni del Centro Cultural Borges se exhiben cerca de 80 piezas originales que dan cuenta de su vasto legado y del riquísimo mundo que compartió con su esposa Ray, también diseñadora industrial, y con quien conformó una de las parejas más influyentes de la época. "Hoy hay mucha porquería bajo el nombre de diseño", sostiene el arquitecto Néstor Julio Otero, curador de la muestra que reúne imágenes, maquetas y piezas de colecciones privadas. En conjunto alcanzan para ilustrar la ecléctica producción de Eames que, además de confortables asientos, filmó películas, diseñó juguetes, juegos de naipes, y la famosa férula o cabestrillo para inmovilizar piernas, uno de los primeros aciertos que desarrolló en 1941, cuando trabajó para la Marina de Estados Unidos. Este modelo, junto con las camillas anatómicas, surgió de largas investigaciones sobre las ventajas del contrachapado moldeado, y ambas fueron muy utilizadas para la atención y traslado de heridos durante la Segunda Guerra Mundial. "Estamos hartos de ver sillas incómodas y mal fabricadas. ¡Este tipo se tomó diez años para hacer el gran asiento del siglo XXI! Era un estudioso de la ergonometría. Sin ir más lejos, el grupo de sillas Aluminun forman parte de una profunda investigación sobre el acto de sentarse", agrega Otero.
Convencido de que el diseño podía ser un factor de cambio social, Eames dedicó parte de su talento al sector público, trabajando para ingenieros y fabricantes industriales, luego para el Estado, siempre tomándose el tiempo necesario para pensar y luego presentar cada proyecto. Cuando le preguntaban por el origen de alguno, él solía responder: "Fue un momento de inspiración... un momento de aproximadamente 30 años".
Había estudiado arquitectura en la Washington University en Saint Louis, pero abandonó en el segundo año de la carrera para abrir su propio estudio en 1935, desde donde tomó contacto con Eliel Saarinen, quien se convirtió en su mentor.
Entre 1948 y 1956 nacen varios de sus asientos más conocidos. Entre ellos, la silla cáscara , de plástico moldeado, un clásico pensado para fabricar en masa; y tal vez el más significativo de toda su trayectoria, el Eames lounge chair and ottoman , de contrachapado de madera moldeada y tapizado con cuero negro, sin duda la culminación de sus esfuerzos por crear un sillón estético y confortable utilizando técnicas de producción que combinan la tecnología con el desarrollo artesanal.
La poltrona es un tesoro para los coleccionistas famosos. El primer ejemplar que se confeccionó fue un regalo de cumpleaños que los Eames le hicieron a su amigo, el director de cine Billy Wilder, y fue visto por primera como parte de un decorado en el programa de televisión Today television .



