City Hall
Sobre el Támesis, una nueva obra firmada por Norman Foster
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LONDRES.- La historia ha tenido la bondad de dejar aquí en pie varias firmas visuales , como el Big Ben, la Torre de Londres y el Palacio de Westminster. Sus figuras son sinónimo instantáneo y universal de esta ciudad, símbolos que ahorran explicaciones y traducciones a los extranjeros.
Pero los tiempos modernos fueron menos generosos. París tiene su Centro Pompidou; Nueva York, el recuerdo trágico de las Torres Gemelas del World Center; Sydney, su majestuosa Opera. Hasta Bilbao tiene su hito mundial: el Museo Guggenheim.
A Londres le faltaba un nuevo emblema y lord Norman Foster acaba de crearlo. Se trata del City Hall, el edificio que albergará al gobierno democráticamente elegido de la capital (de por sí una novedad instaurada hace dos años), tan pronto sea inaugurado el próximo 23 del actual por la reina. Entonces sí, con la tradicional pompa y circunstancia asociadas con la realeza británica.
La estructura ocupa 18.000 metros cuadrados y en 10 pisos dará oficinas a 440 empleados, un hemiciclo donde acomodar a 25 concejales y espacio para unos 200 visitantes.
Su original diseño oval de vidrio y acero está ubicado en la vera sureña del Támesis, del otro lado de la City londinense y la catedral de St. Paul, y a metros de otra creación de Foster, el puente peatonal del Milenio. Aun así, cautiva de inmediato la mirada.
Volumen indescriptible
Algunos críticos lo han descripto como una pelota de rugby . Para la picardía londinense ya es el bozal o, en el mejor de los casos, la colección de cacerolas caída del cielo . Hasta el alcalde Ken Colorado Livingstone, famoso por no tener pelos en la lengua, lo ha apodado el testículo de vidrio .
Ken Shuttleworth, principal socio de lord Foster en esta empresa, de la que han participado veinte arquitectos, asegura que la figura de estirada esfera del City Hall responde exclusivamente a criterios medioambientales.
"El edificio fue diseñado de manera que no tenga ni fachada ni parte de atrás en términos convencionales -señaló a LA NACION-. Esta forma garantiza un máximo de ahorro en energía al minimizar la superficie que está directamente expuesta a la luz del sol. Hemos hecho análisis de la actividad solar a lo largo de todo un año, de modo de inclinar el edificio de la manera más conveniente."
Esto permitió a los expertos poner en acción una serie de medidas que contribuyen a crear sombra. Al Sur, el edificio se inclina hacia atrás unos 31 grados; por ejemplo, de manera que el suelo de los pisos superiores proyecte sombra sobre los inferiores.
Y eso no es todo. El sistema de refrigeración utiliza agua fría bombeada desde napas subterráneas (140 metros bajo tierra) por medio de tubos especialmente creados para esa misión. El aire fresco recorre todo el predio por medio de una serie de discretos agujeros colocados no sobre el techo, sino a la altura de los escritorios de cada oficina. El agua utilizada en este sistema es reciclada para hacer funcionar los WC en los lavatorios.
"Estas técnicas harán que el edificio consuma apenas una cuarta parte de la energía que normalmente necesita una torre de oficinas con aire acondicionado", destacó Shuttleworth.
El protagonismo del vidrio
El calor es un problema recurrente en los edificios donde el vidrio es el principal protagonista. Pero esto no ha aplacado las críticas de los escépticos que consideran que el clima ventoso y lluvioso de Londres es una amenaza mucho más concreta, aparentemente ignorada por los padres del City Hall.
Hay quienes sostienen que el diseño -cuya presentación y construcción insumió apenas 30 meses- no es más que la adaptación de un viejo proyecto de Foster que consistía en hacer flotar una esfera sobre el Támesis. Una idea que debió ser archivada por resultar impracticable.
Nada de ese modelo de ciencia ficción sobrevive cuando se mira al edificio desde el interior. Con sus puertas y muebles grises, las oficinas no presentan ninguna novedad frente a otras construidas en los últimos 40 años.
Gesto democrático
Lo que sí resulta revolucionario es la enorme rampa de acceso al edificio que lo abraza en espiral hasta su último piso contribuyendo así a su particular forma.
Un medio de ingreso hasta ahora asociado con playas de estacionamiento y que resuelve de manera ingeniosa los problemas creados por las escaleras, especialmente para los discapacitados.
Con una extensión de medio kilómetro, la rampa abandona el exterior a la altura del segundo piso para convertirse en una galería desde la cual seguir, en vivo y durante las 24 horas, las deliberaciones de los concejales londinenses sentados en el hemiciclo. Este gesto de transparencia democrática debió ser ajustado tras los sucesos del 11 de septiembre con la colocación de una película de vidrio blindado sobre el ya existente triple glazing . Pero la medida de seguridad no ha reducido en nada la visibilidad.
Proyecto de un grupo inmobiliario
La atractiva superficie exterior del nuevo niño mimado de la ciudad incluye vidrio claro con cerámica calcinada; vidrio triple con persianas antiincendio incorporadas; agujeros para ventilación natural que sirven también para la extracción de humo y contribuyen a la mejor aislación.
En la planta baja, conectada a una piazza, se encuentra una cafetería y una librería. El primer piso está reservado a exposiciones. El segundo acoge el hemiciclo, y del tercero hasta el séptimo se encuentran las oficinas administrativas.
El octavo piso es el reino exclusivo del alcalde y de sus asesores, mientras los noveno y décimo pisos, apodados el living room de Londres, permitirán al público gozar de un privilegiado mirador de la ciudad, donde también tendrán servicios de cafetería, bar y negocios de souvenirs.
El edificio fue entregado a sus propietarios, el grupo inmobiliario CIT que lo alquila a la Alcaldía, exactamente en la fecha prevista por la licitación (junio último) y al costo de 63 millones de dólares acordado en el presupuesto inicial. Dos hechos inusuales en proyectos de semejante magnitud.
En el papel de ingenieros estructurales, acústicos y de servicios actuaron los del grupo Ove Arup, que ya habían acompañado a Norman Foster en su accidentado proyecto del puente del Milenio, reinaugurado en febrero último (ver suplemento del 27 de febrero). En la gerencia de construcción intervino la firma inglesa MACE.
El City Hall de lord Foster ya ha cambiado el perfil de esta ciudad de naturaleza conservadora, sorprendiéndola y despertando todo tipo de reacciones, incluidas la indiferencia de algunos de sus habitantes y la admiración boba de muchos turistas.



