Código Atlántico: se expone el manuscrito de Leonardo da Vinci
La Biblioteca Ambrosiana de Milán expone al público la obra de 1636 compuesta por 45 dibujos y proyectos de armas, fortificaciones e invenciones bélicas
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MILAN, 13 (ANSA) - El Código Atlántico, con dibujos y proyectos de Leonardo Da Vinci, podrá verse en su totalidad y en distintas exposiciones organizadas por la Biblioteca Ambrosiana de Milán donde el manuscrito "vive" desde 1636 donado por el conde Galeazzo Arconati.
Anteriormente visible sólo para expertos y en ocasiones especiales, el Código Atlántico (palabra que no se refiere al océano sino al significado antiguo de Atlante como recopilación de hojas sueltas) era conocido hasta ahora por el gran público a través de reproducciones fotostáticas.
La novedad es que ahora los originales, reunidos temáticamente, podrán ser apreciados por el público en general, protegidos por "passepourts" como si fueran cuadros.
El primer tema, el central del Código, es la guerra, con descripciones de armas, fortificaciones e invenciones bélicas que el genio de Leonardo creaba día a día para los señores a los que servía, Ludovico el Moro, señor de Milán, Francisco I rey de Francia, el florentino Juliano de Médicis o César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, que soñaba reunir bajo su yugo a la Italia desmembrada del siglo XV.
Se trata de 45 láminas en las que Leonardo, utópico y realista al mismo tiempo, se libra a idear carros piramidales que sostienen puentes techados para asaltar fortificaciones enemigas, cascadas de proyectiles para exterminar asediantes, minas ante-litteram para devastar murallas y hasta sugiere techar las casas con tejados redondeados para que eventuales proyectiles caídos en ellos rueden hacia tierra sin causar más daños.
Leonardo combinó cálculos minuciosos acerca del alcance de los proyectiles y de la cantidad de pólvora segura para lanzarlos, diseñó dispositivos que mejoran idealmente cañones, bombardas y metrallas y elaboró arquitecturas bélicas fijas y movientes.
Pero nunca olvidó agregar en cada dibujo detalles de paisajes y a veces dibujos que nada tienen que ver con el tema y sí con sus preocupaciones artísticas.
En la penumbra adecuada para proteger los folios, se pueden admirar también otras obras salidas de los depósitos de la Ambrosiana, como algunos códigos incunables árabes y judíos o el cartón de Rafael para el gran fresco de la Escuela de Atenas, hoy en la Pinacoteca Vaticana y donde se ve a Leonardo disfrazado de Sócrates.
También se puede admirar un gran fresco de Bernardino Luini, el más fiel imitador de la sonrisa leonardesca, alumno de su taller, hasta ahora invisible para el público que visita la Biblioteca, pues el lugar elegido para mostrar las láminas del Código era un espacio cerrado al público.



