Cómo se restauran las ruinas jesuíticas
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Las ruinas jesuíticas están en el ranking de los cien monumentos más amenazados del mundo: aparecen en la lista 2004 de la World Monument Fund (WMF), una fundación que protege los patrimonios mundiales de la humanidad.
Presentan diferentes deterioros, desde muros desgranados y fuera de plomo hasta dinteles de madera podridos. La erosión provocada por la lluvia y el viento, sumada a la invasión de raíces y plantas de la selva, y hasta de turistas, son los principales causantes de los daños.
La parte argentina de las misiones -también hay monumentos en Brasil y Paraguay- está bajo la tutela de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. El arquitecto Jorge Tartarini, secretario de la comisión, explicó la situación de las ruinas.
"¿Me pregunta qué opino de la lista? Parafraseando al filósofo francés Jacques Maritain, lo malo viene siempre junto con lo bueno -dijo Tartarini-. Lo bueno es que las ruinas jesuíticas estén incluidas en la lista."
-¿Por qué?
-Porque es una señal de alarma que hace tomar conciencia del significado patrimonial de las ruinas jesuíticas. Y de que es crucial aunar esfuerzos para preservarlas.
-¿Y lo malo?
-Es que las misiones estén deterioradas. Y no sólo están afectados los monumentos argentinos de San Ignacio, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María Mayor. También lo están Sao Miguel das Missoes, en Brasil, y la Santísima Trinidad y Jesús, en Paraguay.
-Bueno, nosotros preocupémonos por lo nuestro.
-Se equivoca. Las intervenciones parciales son un error. Sólo puede tener éxito un plan de conservación patrimonial que entienda a las misiones como un sistema. Por primera vez se afrontan los problemas de los monumentos jesuíticos en conjunto.
-¿Cómo?
-Desde 2002, los técnicos argentinos venimos trabajando junto con especialistas brasileños, paraguayos y de otros países en una serie de talleres organizados por la WMF y la Unesco. Así, es posible aplicar en todos lados los mismos criterios de preservación.
-¿Se hizo alguna obra concreta?
--De nuestro lado, la restauración del portal lateral del templo de San Ignacio. La WMF nos dio apoyo técnico y los fondos (50.000 dólares) que aportó uno de sus auspiciantes (American Express). Si, como esperamos, la obra se termina en abril, la fundación tiene previsto impulsar otra serie de intervenciones. El panorama es auspicioso.
-Herbert Muschamp escribió en el New York Times que, cada vez que leía la lista de la WMF, se sentía azorado.
-Lo que dice Muschamp debe tomarse en el contexto de quien mira desde un país central. Pero su visión de conjunto es valiosa, porque indaga en algunas problemáticas centrales de la preservación del patrimonio.
-¿Piensa, como sugiere Muschamp, que la preservación de monumentos debe ponerse a tono con la era de la globalización?
-Prefiero hablar de glocalización. Glocalización, con una c en lugar de la b. Estoy de acuerdo con que la preservación del patrimonio se debe pensar en forma global. Pero con un profundo respeto de su realidad concreta y dando lugar a las acciones locales.



