Con los postulados del Movimiento Moderno
Un joven estudio platense es el autor de esta austera vivienda
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Hoy es usual ver en las casas construidas en clubes de campo reflejarse los postulados de la arquitectura moderna, cosa que pocos años atrás resultaba algo exótica.
Es que los clientes vuelven a pensar en la casa pampeana, pero con criterio contemporáneo. Es el caso de la vivienda en el club de campo Grand Bell, a 15 km de La Plata en dirección a Buenos Aires, proyectada por los arquitectos Francisco Petraglia, Jorge Sánchez y Jorge Parodi.
Hubo una premisa muy clara por parte del comitente: el área del estar-comedor debía estar en la planta alta, lo que le permitiría disfrutar mejor del horizonte y del nivel de las copas de los árboles. Así, sobre un terreno de 1320 m2 de superficie, se optó por un emplazamiento que destacara el carácter volumétrico de la casa, "estableciendo vínculos de equilibrio y claridad con el entorno y dividiendo la vivienda en dos cuerpos", explican los autores.
La planta es una composición de dos prismas superpuestos a 90 grados uno del otro. En el nivel inferior, con orientación norte-sur se disponen los dormitorios y el estudio; en el superior, con orientación este-oeste, se ubicó la parte social de la vivienda. Aquí, el estar-comedor fue concebido como un espacio unitario y flexible junto con la amplia terraza mirador, articulado mediante el hogar y dos paneles corredizos de madera que generan distintas alternativas de comunicación.
La casa está definida entonces por la superposición de dos prismas que contienen dos momentos de la vida de sus ocupantes y como tal se definen. Los dormitorios constituyen una caja maciza, cerrada, de hormigón visto; el sector social, apoyado sobre columnas en una planta baja eminentemente transparente, se define con revoque blanco y ventanas extendidas, evocación de la célebre fenêtre en longueur del Movimiento Moderno, en aluminio anodizado natural. La transparencia es, también a través de estas ventanas, un punto básico de la vivienda.
Clara y contenida, la vivienda traduce en sus casi 200 m2 de superficie cubierta y 70 de terraza no sólo la integridad conceptual de sus autores, sino también la forma en que un programa sencillo pudo materializarse con los principios básicos de una estética de la arquitectura que se mantiene vigente.
De los proyectistas
Los arquitectos Petraglia y Sánchez, dos de los titulares de este estudio con sede en La Plata, integraron el equipo que obtuvo a mediados de 2001 el primer premio en el Concurso Nacional de Anteproyectos para la sede judicial de San Martín, Mendoza. En el proyecto de la vivienda en Grand Bell actuó como colaboradora la arquitecta Julia Molina, tuvo a su cargo el cálculo estructural el ingeniero Juan José Turdó y el mobiliario es de Avant Garde. Este se integra con los interiores de la caja blanca del área extrovertida y para contemplar el paisaje, que contrasta con la caja oscura, el sector privado que ocupan los dormitorios. Entre los dos volúmenes, está el vacío del hall y la escalera que, a su vez separa la cocina del estar-comedor en planta alta.



