Con un pie en Madrid
Norman Foster inauguró su primera obra en la capital española: el diseño de las gasolineras Repsol
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MADRID.- Norman Foster ha inaugurado su primera obra aquí: el diseño para la imagen exterior de las gasolineras de la multinacional petrolera española Repsol, que cambia hacia una imagen nueva y revolucionaria, un diseño calificado por la propia firma de rupturista.
José Cruz Novillo es el responsable del cambio de la imagen gráfica, al que se une el particular y llamativo concepto arquitectónico aportado por Foster & Partners. Así, los colores corporativos de la empresa (rojo, blanco y naranja) se mantienen en las cubiertas y surtidores combinándose con un edificio prefabricado en aluminio azul oscuro. Esta es la primera de las 200 estaciones de servicio que Repsol abrirá con el formato Foster.
Un objetivo ambicioso
El prestigioso arquitecto británico, que últimamente defiende criterios ecológicos para la arquitectura del siglo próximo, se ha basado en las ideas que aplicaron al pabellón español de la Exposición Universal de Bruselas de 1958 los españoles José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún (por el que ganaron la medalla de oro de la arquitectura en esa exposición), actualizándolas con materiales modernos y haciendo prevalecer, con un diseño muy depurado, lo escultórico sobre lo constructivo.
También enlaza con los famosos paraguas, que construyó en México otro arquitecto español, Félix Candela.
Al presentar su proyecto, un elegante y sonriente Norman Foster (de 62 años) explicó el espíritu que sostiene la mayoría de sus trabajos: "El objetivo era muy ambicioso y difícil. Se trataba de que la arquitectura ayude a mejorar la calidad de vida y el servicio a los ciudadanos, haciendo más personal y amigable la existencia de cada día. ¿Puede la arquitectura contribuir a mejorar la calidad del servicio, a ofrecer un servicio más práctico? ¿Cómo hacer que una estación de servicio permanezca en el tiempo, pero también refuerce y respete la imagen comercial? Yo he querido hacer este trabajo como una pieza escultórica provista de líneas bien definidas, contornos afilados, superficies elegantes, que protegiera del mal tiempo, que tuviera una presencia emblemática y que también fuera modular, para que se pueda adaptar a cualquier necesidad".
La gasolinera sustituye la tradicional marquesina de protección del área por unos módulos de base cuadrada (11,20 x 11,20 metros) con forma de pirámide invertida y un remate perimetral que marca la pureza de líneas. Las marquesinas de acero galvanizado están forradas con paneles de aluminio con alma de polietileno fijados a la estructura, lo que permite un acabado de gran equilibrio y alto valor estético subrayado por las diferentes alturas de las estructuras. El objetivo del proyecto es que la marquesina sea una señal en sí misma que se transforma en el nuevo símbolo de identificación de las gasolineras Repsol. El prototipo se presentó con un gran equipo de luces, en las afueras de Madrid. A Foster esta zona no le es ajena porque precisamente ha cobrado 7 millones de pesetas del Ayuntamiento de Getafe, que le encargó una idea para diseñar los 12 millones de metros cuadrados destinados a un gran complejo urbanístico, una nueva ciudad para 15.000 viviendas que contaría con una estación próxima, un recinto ferial y un palacio de congresos.
De la mano de Foster, Repsol entrará en la Exposición Universal de Lisboa ya que ha ganado con su creación el concurso convocado para construir una gasolinera dentro del recinto ferial.
Añoranza
Foster añoraba poner un pie en Madrid. Después de su retirada del concurso de ideas para la tercera pista del aeropuerto de Barajas y su proyecto para ampliar el Museo del Prado, sólo ten´a proyectos fuera de la capital española: el metro de Bilbao, la futura torre de comunicaciones de Santiago de Compostela, la torre de comunicaciones de Collserolla, en Barcelona, y el Centro de Congresos de Valencia. Su pasión por la altura: el proyecto del rascacielos m‡s alto de Europa, la Milenium Tower de Londres (385 metros) y el Commerzbank de Frankfort (259 metros). La ambición estética llevó a Norman Foster a pedirle a su amigo el diseñador Otlaucher que creara el tipo de letra con el que hoy publica su obra completa, y de la que ya se han editado cuatro volúmenes.



