Condo-apart, nueva tendencia en Cariló
Unidades con servicios comunes, que los propietarios alquilan por temporada; con líneas modernas, terrazas, pileta, gimnasio y restaurante, más servicio de administración in house
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Bautizado con el nombre de Aguacalma, el condominio que se construye en Cariló, a dos cuadras del océano, propone otro modo de habitar que resulta de una nueva tendencia en materia de desarrollos inmobiliarios. Como se sabe, la población costera de Cariló se caracteriza por su condición endógena, donde se privilegia la privacidad y la discreción como dones de carácter prioritario. En ese sentido, el vecindario tuvo como base fundacional grandes o medianas residencias en las que había limitaciones en cuanto a la altura máxima y el no talado de árboles para proceder a la construcción de nuevos edificios.
A pesar del crecimiento demográfico que revelan las cifras en las últimas décadas, las cualidades formales y ambientales de Cariló no se vieron afectadas. En efecto, gracias a la preocupación de los vecinos y de las autoridades, si se compara el paisaje del vecindario con otras localidades costeras se advierte que el progreso no ha malogrado la fisonomía básica ni la sensación de vivir en un medio natural habitado por gente que lo cuida.
El predio donde se proyectó el conjunto Aguacalma es una extensión de 7000 metros cuadrados de bosque natural situado a dos cuadras del mar. Si se considera que el solar se encuentra próximo al centro comercial (otro logro de diseño, proyectado hace años por la arquitecta Alicia Alvarez Iturregui, con una serie de lugares de escalas y características singulares), se puede deducir que hay cualidades como para disponer de buenos espacios para vivir en cualquier época del año.
El proyecto
La propuesta arquitectónica que realizaron los arquitectos Juan Alberto González Morón y Alberto Nicosia se adecua a la perfección a los rasgos del entorno y recuerda los de la edificación costera de Punta del Este (sobre todo en la costa de La Mansa), por las líneas modernas y netas, el predominio de las horizontales y las amplias terrazas de expansión de los departamentos.
La destreza de los proyectistas se advierte en el suave escalonado que se produce a lo largo de la construcción para acompañar las pendientes del terreno, con el entorno arbolado y vegetal, los reflejos en las cristaleras de la fachada y la transparencia del nivel inferior del complejo. Esto le confiere a Aguacalma las cualidades de liviandad y armonía que son deseables en ese paisaje.
Son en total 56 unidades con características exclusivas, situadas en la calle Avellano entre Boyero y Becasina, en un terreno ondulado que se localiza en el corazón de Cariló.
El programa de necesidades contemplaba un servicio de administración tipo in house que se encargará del mantenimiento del complejo, de atender los servicios de apart, y el alquiler temporario de los departamentos, de tal modo que los dueños tengan la posibilidad de obtener una renta de cada una de las unidades.
El conjunto dispondrá de una cantidad de servicios para que los habitantes perciban las comodidades de un hotel sin perder la calidez de un hogar.
La piscina, siguiendo una tendencia en esa materia, es climatizada y del tipo in-out; es decir, con una parte a la intemperie con solárium y otra interior con cerramiento de cristal y vistas del contorno.
Hay un gimnasio con vestuarios y el bosque como fondo. El spa, por su parte, cuenta con sauna, baño finlandés y sala de masajes. Sala de juegos para adultos y jóvenes, y club para niños, junto con el espacio de usos múltiples, completan las alternativas disponibles para los ocupantes del complejo.
El restaurante y el parque privado son otros complementos que Aguacalma dispone en su nómina de amenities.
Además, las cocheras cubiertas individuales y los bicicleteros, las amplias bauleras, así como la conserjería, el servicio de room service y la lavandería, el guardado de elementos de sombra para la playa, y la atmósfera prevista en el diseño del conjunto le aseguran a este condominio de Cariló una calidad exclusiva a la altura de su ubicación.
Una imagen apropiado
Las imágenes que crearon los autores del proyecto de Aguamansa tienen el carácter de un manifiesto arquitectónico, ya que a pesar de no haberse plegado al repertorio habitual de la zona (maderas barnizadas, ladrillos a la vista, piedra rústica, etcétera) su propuesta estética se integra con calidad a las líneas del paisaje circundante. Porque los arquitectos Juan Alberto González Morón y Alberto Nicosia utilizaron con pericia las fuertes líneas horizontales, que se van escalonando mientras acompañan las pendientes del terreno natural y se cortan con vigorosas verticales continuadas con las chimeneas en un contrapunto con los troncos de la arboleda. Si se suma a esto los reflejos de los ventanamientos, el resultado califica en el nivel de lo que Cariló propone.
Proyectar con otros criterios
Por su situación especial dentro del racimo de poblaciones marítimas de la costa veraniega del sur de la provincia, Cariló puede encarar emprendimientos distintos de los que ya se han hecho habituales en otras localizaciones.
Es cierto que los costos pueden mostrar cifras superiores a las que se manejan en otros vecindarios, pero también es cierto que las prestaciones son claramente de otro carácter y tienen semejanza con los servicios que experimentan los turistas viajados que tuvieron ocasión de conocer establecimientos playeros en el Caribe y otros lugares de avanzada.
Esto fue interpretado por los comercializadores de Aguacalma en una frase que resume buena parte de lo dicho: un espacio para vivir, en cualquier momento del año, la increíble experiencia de estar cerca, pero sentirse lejos. También en la concepción inmobiliaria hay nuevos criterios: una administración de tipo in house se encargará del mantenimiento del complejo, los servicios de apart y el eventual alquiler temporario de las unidades, y permitirá de ese modo que cada departamento esté en todo momento cuidado y en perfecto estado.



