Córdoba, cuna del patrimonio antiguo y moderno
En dos cuadras contiguas conviven la Manzana Jesuítica y la moderna Facultad de Derecho. Las intervenciones contaron con el proyecto y la dirección de Miguel Angel Roca
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CORDOBA-. Gruesos muros de cal y canto encierran una parte importante de una historia que comienza en 1597, con el asentamiento de los jesuitas en un solar de la ciudad vieja de Córdoba del Tucumán, provincia de Paraguay, y por cuyos innumerables corredores y galerías, durante cinco siglos, desfilaron muchas personalidades que escribirían el futuro del país. En 2000, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al conjunto edilicio determinado por la Avda. Vélez Sarsfield y las calles Duarte Quirós, Obispo Trejo y Caseros, y a cinco estancias del interior de la provincia que aseguraron la independencia económica de la orden.
El año último, con un presupuesto de 70.000 pesos, el arquitecto Miguel Angel Roca, decano de la Facultad de Arquitectura, y el arquitecto Angel Ceconato, proyectaron y dirigieron las tareas técnicas de obra en los edificios que conforman la denominada Manzana Jesuítica: la iglesia y el antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús (Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba y ex Facultad de Derecho), la Residencia de los Padres, y el actual Colegio Nacional de Monserrat. Básicamente se apuntó a "refaccionar algunos sectores de la iglesia y a limpiar las dos casas de patio de aquellas intervenciones consideradas accesorias o que dificultaban la comprensión de su estructura original", explicó el arquitecto Roca.
Primero se decidió mudar la Facultad de Derecho del lugar que ocupaba el Colegio Máximo a la vereda de enfrente (1999), y luego se procedió a su ampliación sobre el lote vecino del fondo (ver nota en Página 6). En dos tiras perpendiculares de habitaciones de la planta baja del Colegio Máximo (ahora salas de exposición) se quitaron muebles aplicados, boisserie y revoques de los muros, y se registraron tres configuraciones de ladrillo, piedra bola y cal, materiales propios del lugar, "y se descubrió también una serie de aberturas clausuradas que formaban una segunda galería sobre los patios, un eje visual y circulatorio entre el Colegio Nacional Monserrat, el Colegio Mayor y la iglesia", amplió Roca. Ese recorrido se recompuso y, en un punto medio, se colocó una nueva escalera helicoidal con estructura de tubo metálico y piso de vidrio esmerilado, que conduce a la Biblioteca Mayor.
Con la firma de dos decretos, el presidente De la Rúa (que también estudió en esa facultad), ordenó el reintegro de 2300 volúmenes de los siglos XVI al XVIII, que pertenecieron a la biblioteca fundacional jesuítica del antiguo Colegio Máximo y que el general Manuel Belgrano había llevado a Buenos Aires para fundar la Biblioteca Nacional. Hoy se encuentran guardados en vitrinas de cristal y perfilería metálica, protegidos por sistemas de seguridad, control higrotérmico e iluminación adecuada a los standares internacionales, y un equipo de monjes de Calamuchita, especializados en Italia en este tipo de restauración, se dedica a reconstituir con una base de pergamino las hojas rotas, a eliminar los componentes orgánicos, y a encuadernar y guardar cada volumen en cajas especiales.
En un sector de las galerías se recreó el ambiente de las aulas del antiguo convictorio (hoy Colegio Nacional Monserrat), con los pupitres originales. Desde julio último se cobra una entrada de $ 3, para realizar las visitas guiadas a cargo de pasantes de la carrera de Historia.
En el sitio de la Unesco
También se incluye la Manzana Jesuítica
El sitio Patrimonio Mundial en América latina y el Caribe de la Unesco ( http://www.unesco.org ) ofrece una breve reseña de todas las maravillas naturales y arquitectónicas de la región. En el capítulo argentino están Los Glaciares (inscripto en 1981); Parque Nacional Iguazú (1984); Península Valdés (1999); Cueva de Las Manos, Río Pinturas (1999); Parques Naturales de Ischigualasto y de Talampaya (2000), y el Bloque Jesuítico y Estancias de Córdoba (2000); y también, compartidas con Brasil, las ruinas de las Misiones Jesuíticas de los Guaraníes (San Miguel y San Ignacio Miní, ubicadas hoy en Brasil y la Argentina, respectivamente, inscriptas en 1984).
El caso de la Manzana Jesuítica incluye la iglesia de la Compañía de Jesús, la más antigua de la Argentina (1640-1670), que fue proyectada en forma de cruz latina al igual que el Gesú en Roma, y construida por los nativos con los muros descubiertos al exterior como una fortaleza medieval románica, y una cubierta a dos aguas que debió ser realizada con madera de cedro seleccionada y traída de las misiones jesuíticas del Paraguay.



