Cuando los fotógrafos también son arquitectos
Los ganadores del Concurso 30x30 años de Arquitectura en La Nación presentan sus obras, hablan sobre sus experiencias y gustos, mientras que algunos miembros del jurado, que son reconocidos profesionales de la fotografía de arquitectura, tratan de ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor forma de encarar el desafío de mostrar una obra y a su autor
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La Biblioteca Nacional, el edificio de César Pelli, el Divino Buenos Aires, Catalinas... La ciudad de Buenos Aires mostró sus tesoros a través de la cámara de cinco jóvenes estudiantes de arquitectura y arquitectos, para el concurso organizado por La Nación y el Museo Nacional de Bellas Artes _30x30 años de Arquitectura en La Nación _, con ocasión de celebrarse el aniversario de la sección en el diario. El concurso también arrojó otros resultados; por ejemplo, qué significa la fotografía de arquitectura, según la opinión autorizada de algunos miembros del jurado.
Tanto para Alejandra Urresti (primer premio) como para Adrián Wasersztrom, Matías Beccar Varela, Bruno Landa y Juan Tallo Tullo (las cuatro menciones), la fotografía es una vocación, una elección tan fuerte como la arquitectura.
"Ahora estoy explorando la técnica del fotograbado", cuenta Alejandra (ver la entrevista en suplemento del 28 de julio último). Tiene otro atractivo el uso de una plancha de bronce y aluminio como soporte, y la impresión de imágenes por medio de ácidos; es como volver en el tiempo."
Los atardeceres de Punta del Este fueron el disparador para la pasión de Wasersztrom. "No puede ser que no puedas captar este momento", se dijo Adrián (31 años, arquitecto), y allí comenzó todo. En su caso, hay antecedentes de participar en un concurso organizado por el MNBA: en 1992, obtuvo una mención en el Concurso Vasa-Blindex El buen uso del vidrio en la arquitectura. Bruno Landa (33, arquitecto egresado de la FADU-UBA y fotógrafo especializado en arquitectura) participó con tres fotografías que tienen como protagonista al edificio Prourban, el famoso Rulero. "La elegida la tomé por accidente, desde abajo de la autopista cuando aún no estaba terminada. Hoy no podría repetirla."
Para Matías Beccar Varela (20, estudiante del primer año de arquitectura en la FADU-UBA) éste es su primer concurso. "Me pareció interesante la propuesta. Presenté dos fotos en blanco y negro: la premiada de la Biblioteca Nacional, y un detalle de una ventana del Centro Cultural Recoleta. A pesar de que no es el tipo de arquitectura que más me gusta, creo que son obras muy fotogénicas, que te impresionan."
Juan Tallo Tullo (34, arquitecto egresado de la FADU-UBA y fotógrafo profesional) está lejos, precisamente en los Estados Unidos, pero contestó por e-mail a los requerimientos de la entrevista: "En mi caso, la fotografía ha prevalecido sobre la arquitectura. Ahora estoy instalado en Los Angeles, trabajando sobre varios proyectos personales; entre ellos, una serie de fotografías de obras de arquitectura y de los habitantes de esta ciudad". A través de La Nación On Line pudo enterarse del concurso: "Sentí que era justo para mí, porque combinaba mis dos pasiones, la fotografía con la arquitectura".
Opinión de expertos
"Dicen que el arquitecto transforma las dos dimensiones en tres, y el fotógrafo de arquitectura vuelve esas tres dimensiones a dos", recuerda Juan Hitters, miembro del jurado y reconocido profesional de la fotografía de arquitectura. Y agrega: "Como fotógrafo, siempre se me plantea si hay que hacer una linda foto o si hay que respetar la obra. El dilema es entre objetividad y subjetividad. La foto de autor siempre comete una violencia sobre la obra, pero uno no puede ser arbitrario y debe mostrar de la mejor manera posible lo que quiso hacer el arquitecto. En los casos más felices, se conjugan las dos cosas, que es lo que pasó ahora, con la foto que ganó el primer premio".
Para Raquel Bigio, también miembro del jurado, se trata de aprender a ver: "Para mí la arquitectura está a la vanguardia de todas las artes. Por eso, me gusta transformar lo que veo, tomo un fragmento de la obra, sin modificarlo pero, aislándolo de su contexto, para construir nuevas imágenes, para mostrar que la arquitectura moderna es la nueva escultura".
Gustavo Sosa Pinilla, jurado y reconocido autor de muchas tapas de Summa+ es sintético: "Creo que hay dos maneras de ver: la técnica, la descripción de la obra, que también puede ser artística y que muchas veces los fotógrafos no saben captar. Y la otra, donde se puede abstraer, sintetizar un aspecto de la obra para poder dar su esencia. Se puede hacer un mix de las dos visiones, como ocurrió con el premio de este concurso". Desde la experiencia de los consagrados o desde el asombro de los que comienzan, la fotografía de arquitectura ocupa su lugar entre las artes del fin de siglo. Habrá ocasión de comprobarlo cuando se haga la muestra de las obras ganadoras y las seleccionadas en el MNBA.



